Editorial

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Saldarriaga, L. H. (2025). Un legado con sentido: 25 años del programa de Psicología [Editorial]. Poiésis, (48), 12-14. https://doi.org/10.21501/16920945.5235

Un legado con sentido: 25 años del programa de Psicología

Saldarriaga, L. H.

Son muchas las emociones que afloran en este momento, en este sagrado recinto, donde hoy se reviven recuerdos inolvidables de los 25 años que lleva este proyecto educativo que tuvo su origen en la conciencia de quienes dirigían la Funlam, nacido del vientre de la Comunidad de Religiosos Terciarios Capuchinos, y que les dan un imborrable sello social a sus obras. Nació, por allá en octubre de 1999, cuando dieron el registro, pero se concibió cuando se diseñó el programa, un programa disruptivo, distinto, crítico, denominado “Psicología”, con énfasis en psicología social.

Y el establecimiento (Ministerio de Educación Nacional) no fue capaz con los títulos de énfasis de los programas, de allí que corriera a unificar las denominaciones, a estandarizar contenidos, a delimitar qué tenían que recibir los estudiantes en su formación… y solo serían psicólogos.

Pero esta institución, este programa, los docentes de la época no se amilanaron, no renunciaron a su compromiso, decidieron con valor conservar su énfasis, su mirada crítica, decidieron que había que llegar a donde los programas, como diría una compañera, “programas pispirinices” no llegaban. Por ejemplo, al barrio La Sierra, escenario de guerra, desplazamientos, violencia, llegamos con un proyecto de voluntariado, para transformar una realidad, para aportar a la sociedad.

Y el programa crecía en reconocimiento, ya no había necesidad de decir que “la Funlam quedaba diagonal al Éxito de Colombia”, hoy decimos: “El Éxito de Colombia queda diagonal a la Universidad Católica Luis Amigó”.

Este programa, que ha acogido a cientos, miles de jóvenes, y otros no tan jóvenes, fue creciendo, llegando incluso a tener cerca de 3000 estudiantes. Este programa se convirtió en referente de toda una comunidad académica que no entendía cómo era posible su crecimiento, su desarrollo. Pero eso no nos asustó, no nos hizo desfallecer en el empeño. Formar profesionales de la psicología. Y no para Medellín, no para Antioquia. Hoy nuestros graduados están en Noruega, España, México y Argentina. Son profesionales para el mundo.

Hemos sido cuna de formación de jóvenes que son los primeros profesionales en su familia que, con el esfuerzo de su familia, y a veces propio, han logrado su profesionalización y, después de ello, crecer personal, profesional y familiarmente.

Al empezar a nombrar personas, se quedarán algunas por fuera, que de seguro reclamarán por no incluirlas, pero solo se mencionará a quienes han tenido la responsabilidad directa de dirigir el programa y quienes en cada época le han impregnado su sello. Decanos: Jaime Alberto Carmona Parra, César Augusto Jaramillo J. y Luz Marina Arango Gómez (que lleva ya 24 años en la universidad). Y como directores: Richard Rosero y Alexander Rodríguez Bustamante. Y yo, el más afortunado, que he actuado en las dos posiciones: decano y director.

No se puede dejar de nombrar a los rectores que, con su apoyo, reflexión, halada de orejas, nos enrutaron en el camino de servir, para ser útiles:

Padre Hernando Maya Restrepo, fundador de la universidad. Padre, su misión se ha cumplido, y seguimos caminando.

Padre Marino Martínez, con quien se formuló el primer proyecto educativo del programa de Psicología, con énfasis en psicología social. Padre, allá en Brasil, si aún está allá, su mirada y visión de dar respuesta a las necesidades de una sociedad convulsionada se han cumplido.

Padre José Wilmar Sánchez Duque, con quien ganamos en madurez, a quien le correspondió la primera, de las tres acreditaciones, y nos marcó el camino para dejar de ser Fundación Universitaria, para convertirnos en Universidad Católica Luis Amigó. Nos enseñó a perder el miedo en la grandeza.

Padre Carlos Enrique Cardona Quiceno, a quien le ha tocado nuestra madurez programática, a quien le ha tocado enfrentar los más significativos cambios que se han impuesto al programa desde los estamentos gubernamentales, que ven en la educación privada a sus enemigos, a los que hay que vencer. Seguimos luchando con convicción y entereza.

A todos ellos, gracias por sus sueños, desvelos, decisiones y orientaciones.

Gracias a todos ustedes por ser parte de esta historia, escrita con el alma. En la que la voluntad materializa tres grandes sueños: la de la Comunidad de Religiosos Terciarios Capuchinos, de transformar socialmente sus entornos; la de todos los estudiantes con su afán de ser, hacerse profesionales, crecer y progresar; y la de los docentes, que con su disposición, voluntad, responsabilidad y compromiso, se encontraron en el tiempo y en el espacio, e hicieron de este un mejor programa, que ha podido acoger una gran cantidad de estudiantes, y desarrollar con ética, compromiso social y criticidad reflexiva la formación de psicólogos amigonanianos.

Estudiantes: gracias por su confianza en la universidad, en el programa, en sus maestros.

Docentes: gracias por su dedicación, su mirada integral del estudiante, su vocación y disposición.

Empleados de la universidad: gracias por su apoyo, su decidida disposición al servicio, a la solución de los problemas, al cuidado de nuestro espacio, de nuestros recursos, esto es invaluable. Y debe ser reconocido.

Este programa se ha caracterizado por su afán de ser mejores, exigir más, dar más. Su grandeza no está en cuántos estudiantes tiene, en cuántos profesores tiene, en cuántos recursos económicos genera. La grandeza de este programa es, para quien se hace y cumple su misión: para la sociedad. Para las personas que esperan a los graduados con avidez, porque creen que son capaces, éticos, responsables. Los estudiantes y los profesores son medios, no fines. El fin está allá, afuera. Son hombres, mujeres, niños, niñas, adultos, que esperan al psicólogo de la Luis Amigó, para que los oriente, los escuche, los acompañe en sus quejas, dolores, demandas y realidades.

Aprovecho para hacer un llamado a docentes y empleados. Perseverar en su trabajo, en la razón de levantarse, en el motivo de orgullo: formar a los mejores psicólogos, transformar la sociedad, cuidar a las personas.

Y para los estudiantes, será su compromiso, ético, social y disciplinar, ser mejores profesionales y portar el escudo, y presentar su título de profesional en Psicología de la Universidad Católica Luis Amigó, su alma mater, con orgullo de ser hijo de esta casa.

Son 25 años, los primeros 25 años. No dejen que esta luz que ilumina la ciudad se apague: Programa de Psicología de la Universidad Católica Luis Amigó, contribuyendo desde el alma a la transformación social.

Nota de autor

Saldarriaga, L. H.

Director del programa de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales, Salud y Bienestar de la Universidad Católica Luis Amigó.