Artículo de investigación formativa

Pictogramas en la tecnología y sus significados en las relaciones de pareja

Pictograms in technology and their meanings in couple relationships

Recibido: 14 de mayo de 2020 / Aceptado: 15 de enero de 2021 / Publicado: 1 de julio de 2021

Forma de citar este artículo en APA:

Montoya Gallego, D. M., Álvarez Paniagua, K., Castaño Posada, M., y Mejía Zapata, S. (2021). Pictogramas en la tecnología y sus significados en las relaciones de pareja. Poiésis, (40), 73-84. DOI: https://doi.org/10.21501/16920945.4055

Daniela María Montoya Gallego, Katherine Álvarez Paniagua, Manuela Castaño Posada y Sandra Mejía Zapata

Resumen

Este artículo da cuenta de una investigación realizada en la ciudad de Medellín durante el segundo semestre del 2019 y el primer semestre del 2020 con el objetivo de comprender los efectos de las imágenes o pictogramas (emojis) en las relaciones de pareja actuales. La investigación fue cualitativa de corte fenomenológico; se diseñó una entrevista a profundidad como instrumento para la recolección de información y fue aplicada a cuatro informantes que cumplían con los criterios de inclusión en el estudio. Entre los hallazgos se encuentra que los vínculos amorosos se ven permeados por el auge de la tecnología, en tanto es posible su consolidación aun en ausencia física del otro. Además, que los pictogramas adquieren un papel importante en la comunicación de las parejas, en la expresión de sentimientos y emociones, generando interpretaciones subjetivas positivas o negativas en algunos casos. La investigación permite concluir que la comunicación en las relaciones de pareja ha cambiado sustancialmente hoy en día, mutando a formas icónicas, como los pictogramas, forma ahora pragmática para establecer vínculos, lo cual permite la codificación del amor en la virtualidad.

Palabras clave:

Lenguaje simbólico; Relaciones interpersonales, Signo; Símbolo; Vínculo.

Abstract

This article reports on a research conducted in the city of Medellín during the second semester of 2019 and the first semester of 2020 with the objective of understanding the effects of images or pictograms (emojis) in current couple relationships. The research was qualitative of phenomenological cut; an in-depth interview was designed as an instrument for the collection of information and was applied to four informants who met the criteria for inclusion in the study. Among the findings is that love bonds are permeated by the rise of technology, since it is possible to consolidate them even in the physical absence of the other. In addition, pictograms acquire an important role in the communication of couples, in the expression of feelings and emotions, generating positive or negative subjective interpretations in some cases. The research allows us to conclude that communication in couple relationships has changed substantially nowadays, mutating to iconic forms, such as pictograms, a now pragmatic way to establish bonds, which allows the codification of love in virtuality.

Keywords:

Symbolic language; Interpersonal relationships; Sign; Symbol; Bond.

Introducción

El uso constante de los dispositivos móviles y la tecnología ha generado en la sociedad actual una modificación en la comunicación, en el establecimiento de vínculos y en las relaciones con el otro, de modo que la entonación de las palabras y las expresiones faciales que brindan la comunicación no verbal han sido sustituidas con el acceso a una red Wi-Fi por la carga simbólica de los pictogramas. Para el caso de este artículo, los pictogramas se conciben como “signos portadores de significado que reconocemos y decodificamos con un simple golpe de vista” (González-Miranda & Quindós-González, 2014, p. 15).

Las representaciones gráficas son una forma ágil e inmediata para comunicarse e interactuar con otro por medio de diversas plataformas virtuales. Anteriormente, para acercarse o reconocer los sentimientos del otro, era necesario encontrarse en persona, estar al tanto de sus gesticulaciones, expresiones e incluso de su tonalidad al hablar; hoy en día, los pictogramas permiten hacerse a la idea de lo sentido por la persona mientras expresa algún pensamiento por medio de un chat, propiciando interpretaciones del mensaje por parte del receptor. En cualquier caso, se resalta la importancia de la comunicación como actividad humana que favorece la supervivencia y moviliza la vinculación afectiva, al desarrollarse mediante cualquier estrategia que permita la transmisión de los mensajes (Rodríguez Martín, 2011).

El desarrollo y la evolución de la tecnología le han asignado a esta una presencia dominante y significativa en la vida de las personas y en los diversos contextos en que ellas se desenvuelven, de manera que la comunicación continua, constante y persistente se logra por medio de los pictogramas (emojis); en las relaciones de pareja, en particular, otorgan al amor un significado de inmediatez, delegando en estos símbolos y signos no solo la representación de una emoción, sino la emoción misma.

Mediante este intercambio, se generan efectos en la comunicación según el contexto, el estado de ánimo y los símbolos utilizados, dando lugar a una percepción que fluctúa entre negativa y positiva. Probablemente, los sentimientos, al igual que las palabras, están siendo reemplazados por los símbolos: es más sencillo camuflar por medio de un teclado lleno de opciones gráficas y de posibles significados aquellas emociones o situaciones que le dan un sentido a la conversación. No es un secreto que, actualmente, la vida afectiva se encuentra más en las redes que en el contacto directo con personas; las interacciones se sintetizan en un símbolo (Álvarez González, 2018).

El contexto anterior da cuenta de la importancia de abordar esta temática desde una perspectiva neutral, que permita comprender los efectos que tiene la comunicación, a partir de pictogramas, en las relaciones contemporáneas de pareja, con el fin de identificar las ventajas y desventajas del uso de los mismos y la influencia emocional de esta simbología, cargada de significado e interpretación, en la comunicación asertiva.

Vale mencionar que, con el tiempo, la tecnología y las formas de comunicación se han modificado y continuarán en esta dinámica; sin embargo, con sus nuevas modalidades y expresiones podrían lacerar y mancillar las relaciones interpersonales (McDaniel y Coyne, 2016) y las relaciones de pareja (Hertlein y Blumer, 2014; Leggett y Rossouw, 2014), de manera que generen cambios vertiginosos en las formas de vinculación.

Método

Se realizó una investigación cualitativa de corte fenomenológico, la cual, mediante la perspectiva del sujeto, posibilita el estudio de sus experiencias (Fuster Guillen, 2019). La misma se desarrolló en la ciudad de Medellín, durante el segundo semestre del año 2019 y el primer semestre del 2020.

Participantes

Los participantes en la investigación fueron cuatro informantes clave: dos hombres y dos mujeres, entre los veinte y los cuarenta años, que se encontraban en una relación de pareja; como criterios de inclusión, se tuvo en cuenta que fueran mayores de edad y usuarios activos de redes sociales. En cuanto a su nivel académico, una era bachiller; una, técnica; uno, tecnólogo, y otro, estudiante de pregrado. Los participantes contaban con habilidades de lecto-escritura adecuadas, las cuales permitieron la comprensión de los instrumentos aplicados. La muestra se eligió aleatoriamente, con la metodología bola de nieve, que implica “Conocer a algunos informantes y lograr que ellos nos presenten a otros” (Taylor & Bogdan, 1987, p. 7). Se excluyó a personas que estuvieran pasando por una crisis o ruptura sentimental.

Instrumentos

Se aplicó una entrevista semiestructurada a profundidad, “técnica de gran utilidad para recabar datos; se define como una conversación que se propone un fin determinado distinto al simple hecho de conversar” (Picardo Joao et al., 2005, p. 208). La entrevista constaba de dieciocho preguntas abiertas, agrupadas en tres categorías: lenguaje (siete ítems), vínculo (seis ítems) y tecnología (seis ítems). El instrumento tuvo un proceso de revisión para estimar su confiabilidad y validez por pares y expertos; además, las entrevistas fueron grabadas y posteriormente transcritas para su respectivo análisis.

Procedimiento

La investigación presentó unas fases que muestran un proceso organizado; sin embargo, no guardan estrictamente un orden, en tanto la metodología cualitativa permite revisión permanente del proceso.

La recolección de información se realizó a partir del rastreo de datos relevantes, posteriormente se clasificaron y ordenaron los datos por medio del software Atlas.ti; luego se realizaron citas teniendo en cuenta palabras clave, se asociaron por códigos, facilitando la emergencia, el análisis y la interpretación de las categorías iniciales (familias). A partir de esta revisión, surgió la pregunta de investigación: ¿Cuáles son los efectos de las imágenes o pictogramas (emojis) en las relaciones de pareja?

Por último, se realizó una matriz analítica donde se llevó a cabo el reconocimiento de la narrativa de los participantes, a partir de las entrevistas a profundidad; allí se pudieron evidenciar categorías nuevas o emergentes del proceso de triangulación de la información y el trabajo de campo, además surgieron las categorías de segundo orden, permitiendo profundidad para los resultados.

Resultados

Pictogramas, el lenguaje del amor contemporáneo

Las relaciones interpersonales son permeadas por una codificación de signos y símbolos, los cuales permiten la comunicación entre las personas. El caso de los pictogramas no es la excepción, puesto que se han convertido en una forma de lenguaje que media entre dos o más sujetos, como lo refiere un informante clave: “han representado una herramienta para una mejor comunicación, siempre los he utilizado, y he creado también plataformas en las cuales hago mis propios emoticones” (comunicación personal, I.4, 2020). Con relación a su implementación en las relaciones de pareja, la informante 2 agrega:

Nosotros somos muy expresivos, demasiado melosos, siempre todo lo que hablamos es con algún emoji, así sea para algo que nos moleste, para algo bonito, algo bueno, si estamos sorprendidos por alguna cosa. Para todo utilizamos emojis, sí, ha influenciado mucho en la relación…o sea en comunicarnos mejor. (comunicación personal, I.2, 2020)

Los testimonios anteriores evidencian que el lenguaje se ha modificado, permitiendo nuevas formas de interacción con asuntos de lo cotidiano, por lo que además los pictogramas se vuelven naturales y necesarios en las relaciones de pareja. Esto trae consigo un consumo inevitable de la virtualidad y de las formas comunicativas que ofrece.

Las herramientas tecnológicas han traído como ventaja la posibilidad de interactuar con inmediatez con la pareja, sin la necesidad de encontrarse cara a cara, dado que es más práctico entablar conversaciones de cualquier índole, inclusive las más importantes, y no esperar encuentros presenciales para abordar ciertos temas. A la hora de entablar una conversación de pareja, los pictogramas cumplen un papel fundamental, puesto que la carga significativa de los mismos permite plasmar las emociones o sentimientos en un símbolo, sin necesidad de utilizar las palabras, y que el receptor capte fielmente el mensaje, en tanto estos operan como convenciones universales y para cada caso en particular.

Con respecto a los significados y la practicidad de los pictogramas, la informante 1 plantea: “Es diferente, es bonito, porque muchas veces a uno le da pena escribir algo, manda un emoticón y ya sabe qué quiere, es algo más concreto” (comunicación personal, I.1, 2020). Este lenguaje del amor moderno es destacado también por otro de los informantes: “Utilizo los emoticones en las conversaciones para ser más claro en el sentimiento que quiero expresar, y que mi pareja o receptor interpreten cada emoticón de manera más universal o como a ellos mejor les parezca” (comunicación personal, I.4, 2020). Esto permite que, mediante el lenguaje simbólico, en las relaciones se genere un estilo propio y particular para comunicarse.

Los emoticones en las convenciones, o los símbolos, tienen diferentes interpretaciones en los receptores, creo que es debido a la construcción que tengamos de cada uno y lo que representa para nosotros, cada uno le da su significado y su significante, pero hay un significado universal también que hace parte de la similitud o el sentimiento que uno quiere expresar. (comunicación personal, I.4, 2020)

Sin embargo, puede llegar a ser problemático en el caso de que se genere una interpretación inapropiada del símbolo, ya que es posible que aparezcan los conflictos o malos entendidos dentro de la comunicación en las relaciones de pareja. Esto suele suceder debido a múltiples factores que inciden en la comunicación: asuntos como los estados de ánimo, los sentimientos, el contexto, entre otros, llevan a la interpretación inadecuada del significado de un pictograma recibido. Con respecto a la incidencia de lo anímico a la hora de comunicarse con su pareja, una de las informantes expresa:

Influye mucho, porque cuando algo me molesta no le mando los mismos emojis, él se da cuenta, a veces no se los mando, porque estoy muy simple… ha pasado que me ha mandado mensajes secos, de pronto, no por seguir la pelea, pero ya uno sabe que sí está como indispuesto. (comunicación personal, I.2, 2020)

Lo anterior permite reconocer lo costumbrista en el uso esta forma comunicativa: incluso la ausencia del símbolo expresa un sentimiento.

Cabe resaltar que la comunicación por medio de pictogramas genera efectos emocionales positivos y negativos en los individuos que se encuentran inmersos en esta simbología. Por ejemplo, una de las informantes, cuando descubre que otra persona envía emojis a su pareja, afirma: “Le mandan una carita sonriente, listo, bien, pero si le mandan un diablito, lo mato, algo está pasando mal” (I.1, 2020). Se devela que existen pictogramas “prohibidos” de alguna forma, en especial cuando se trata de establecer comunicación con un tercero, alguien externo a la relación, ya que, en ese contexto, un pictograma como el diablito es la garantía de problemas; para el caso expresado por la informante, es señal de picardía, que levanta suspicacia en tanto está asociado con la infidelidad.

Pictogramas como la cara de enamorado, los corazones, la cara rodeada de corazones y otros tantos, probablemente, y de manera generalizada en la interacción de las parejas, representan el amor hacia el otro. También se encuentra que, a pesar de no tener un significado universal, en las relaciones de pareja existen pictogramas que logran ser utilizados y personalizados, instaurando un significado común para ambos miembros. “Cada emoticón que envío o me envían representa una interpretación personal y crea en mí un significante más que las palabras” (comunicación personal, I.4, 2020).

Lo anterior determina que se produzca un lenguaje propio de la pareja, que, utilizado con otros individuos o en otros entornos, probablemente perdería sentido. Por ejemplo, para una de las informantes y su pareja, algunas frutas y verduras (durazno, pepino, berenjena, cerezas) suelen representar partes del cuerpo: “el pepino significa la parte intima de él, las cerezas la parte íntima mía, los senos, un durazno [al] que le ponemos el significado de las nalgas, tanto como [sic] para él y para mí; los fueguitos [refiriéndose al emoticón de la hoguera] cuando estamos hablando de temas candentes” (I.2, 2020); dando lugar a conversaciones de tipo íntimo o erótico.

Si bien se establecen ciertas generalidades en la comunicación gráfica, también es cierto que la carga simbólica y el significado de los pictogramas netamente está en manos de la interpretación subjetiva de cada individuo, cada uno desde su experiencia asigna el pictograma más acorde con su discurso; sin embargo, no hay garantía de que el receptor lo conciba con el mismo significado, de manera que pueden darse malentendidos o ruidos en la comunicación; lo que sí es contundente es la relevancia de las formas gráficas en la interacción comunicativa.

Vínculos, encuentros y formas de interacción en el amor

Generalmente, a la hora de interactuar, relacionarse y establecer un vínculo con el otro, se dan a conocer diferentes facetas de sí mismo, aspectos generales y particulares que caracterizan a un individuo, tales como gustos y preferencias, entre otros. Sin embargo, con la virtualidad se han creado ciertos filtros que permiten modificar regularmente los intereses y las características personales de forma conveniente, en la medida en la que se tiene control de lo que se da a conocer por medio de las redes sociales, cosa que hace algunos años no era posible manipular de forma tan consciente y constante; en la presencialidad, aspectos como la gesticulación y la actitud frente a un evento o acto del otro no siempre es predecible, pero sí observable.

Establecer un vínculo afectivo requiere de múltiples factores, tales como tiempo, disposición, constancia, reconocimiento del otro y una comunicación asertiva que permita dar paso a la resolución de conflictos y posibilite estrategias que fortalezcan la relación. Es ahí donde la virtualidad juega un rol fundamental, con herramientas como las redes sociales y los aplicativos que acortan distancias y que permiten continuar en contacto cuando por razones externas a la relación, como ocupaciones e imprevistos, no es posible hacerlo de forma presencial.

Los vínculos a partir de sentimientos, relaciones e interacciones con el otro delimitan su forma, es así como se generan uniones de tipo familiar, amistoso y afectivas o amorosas; para los modos de expresión del amor moderno, el uso de pictogramas ha influido determinantemente en la capacidad de conexión y el fortalecimiento del vínculo, a través del simple envío de mensajes instantáneos, tal como lo refiere uno de los informantes: “Si no estoy con él, hablamos por la mañana, «hola, amor, ¿cómo estás?, ¿cómo te está yendo?», y él me responde; a mediodía le vuelvo a preguntar y así” (comunicación personal, I.1, 2020). Lo anterior sirve como referencia de que los medios virtuales posibilitan la demostración de interés y afecto; asimismo, de la necesidad inminente del otro y la consumación instantánea de ello.

Otro tema relevante en la vinculación amorosa involucra la expresión de los sentimientos, los encuentros físicos, las demostraciones de afecto, tales como las caricias, los abrazos, los besos, entre otras; manifestaciones que actualmente se sustituyen por representaciones gráficas, como los pictogramas. Sin embargo, se requiere de una construcción simbólica de la pareja que permita la comprensión de la comunicación con sentido y sin tergiversaciones, como lo refiere uno de los informantes:

Eso tiene que ver con el nivel de entendimiento que se tenga entre la pareja, porque, por lo regular, tú puedes mandar una carita enojada y la persona lo puede entender, si uno no tiene un buen conocimiento o una buena interacción con la pareja puede llegar a que los emoticones le hagan pasar un mal momento, pero si tienes un gran entendimiento con la pareja, rara vez pasa eso. (comunicación personal, I.3, 2020)

Ahora bien, aunque el uso de herramientas virtuales ha cobrado relevancia a la hora de establecer y fortalecer los vínculos entre las parejas, muchas de ellas, al momento de resolver asuntos importantes o debatir algún conflicto, siguen dando prioridad al encuentro físico, según uno de los informantes: “Me gustaría de manera presencial, ya que uno puede observar los gestos de otra persona e interpretar de manera más personal lo que en los medios es impersonal; me gusta es presencial, con mi pareja dialogar los temas que son importantes” (I.4, 2020). La comunicación no verbal que se da a través del cuerpo sigue primando en cuanto a la resolución de conflictos o de conversaciones determinantes, puesto que es necesario observar cómo se expresa el otro y entablar más íntimamente la situación.

Si bien se encontraron similitudes al momento de entablar vínculos y demostraciones de afecto, cabe resaltar que, según las entrevistas realizadas, los encuentros y contactos físicos, con expresiones como: abrazos, besos y caricias, siguen siendo primordiales, son percibidos como necesarios e importantes en las relaciones de pareja. Aunque la tecnología, por ejemplo, ha permitido que un beso sea enviado en forma de símbolo y que el amor moderno sea demostrado por medio de una pantalla, la presencialidad sigue primando sobre la virtualidad y sus efectos no podrán ser comparados.

El amor mediado por la tecnología y la virtualidad

Las interacciones presenciales solían ser tradicionales, caracterizándose por los encuentros físicos entre los individuos: el estar cara a cara era orientado por los sentidos (ver, escuchar, oler, sentir y tocar); actualmente, y con auge, se resaltan las interacciones mediadas por la tecnología y la virtualidad, en todos los tipos de relaciones humanas, las cuales brindan la oportunidad de reunirse y socializar por medio de las diferentes redes sociales, plataformas y aplicaciones, a través de las cuales las personas buscan acercarse e incluso intimar; las mismas suelen ser recurrentes en relaciones donde la pareja se encuentra lejos, para facilitar el acercamiento, el afianzamiento del vínculo e incluso la resolución de los conflictos. Por ejemplo, las videollamadas son una manera práctica para acortar la distancia, que es motivo de separación, permitiendo saber de la pareja en todo momento.

Sobre acortar distancias, uno de los informantes asegura: “Cuando hay una relación y una persona se tiene que ir lejos, se pueden comunicar por ahí, se pueden ver por una videollamada, pueden estar conectados” (comunicación personal, I.2, 2020), es decir, pueden eliminar barreras espaciales y, en algunos casos, otras de tipo psicológico, como la inseguridad y la tensión que genera a algunos individuos el hecho de entablar una conversación frente a frente: “Es la facilidad para conocer gente, de pronto a la hora de ver [a] una muchacha bonita y no hablarle, creo que facilita en ese sentido” (comunicación personal, I.3, 2020).

El afán para encajar en la virtualidad hace que algunas parejas releguen la importancia de los encuentros presenciales. Esto podría denotarse como una desventaja que trae consigo el uso desmedido de la tecnología: “Hace a la gente perezosa, para que vaya a tu casa, para que se quieran conocer, ya todo es por WhatsApp” (comunicación personal, I.1, 2020); lo anterior implica que las formas de conquista también se han modificado significativamente, puesto que los individuos encuentran en la virtualidad una forma más cómoda de vivir el amor, es por ello que, siguiendo lo dicho por Bauman (2012), una relación se convierte en una conexión.

El uso de la tecnología en las relaciones de pareja tiene impacto y genera tanto efectos positivos como otros negativos, conforme las publicaciones realizadas en redes sociales conllevan conflictos, en algunos casos, y, en otros, reforzamiento del amor en las relaciones de pareja, seguridad del sentimiento: “Me pone muy contenta que me muestre a la gente y que de pronto se sienta bien conmigo” (comunicación personal, I.2, 2020). Y, al contrario, evitar dichas demostraciones puede provocar desconfianza e inseguridad: “Le da temor, que otras personas vean que tiene algo conmigo, que tiene una relación conmigo” (comunicación personal, I.2, 2020). Se puede destacar, en este caso, que ambas percepciones subyacen en la misma persona, lo cual denota la ambivalencia que pueden suscitar estas formas de comunicación.

Para terminar este apartado, hay que destacar que la tecnología permite tener conocimiento y acceso a información social y de tipo íntimo; por ejemplo, mediante Facebook se puede conocer el estado civil o situación sentimental de una persona, asignar un lugar significativo (estatus) al otro por medio de diversos estilos de publicaciones (fotos, videos, mensajes, emoticones y reacciones), lo cual se constituye en una radiografía de quien publica y de quien se expone en calidad de mercancía. Otro aspecto por resaltar, que se convierte en una creencia, es que dar a conocer un vínculo afectivo a través de las redes sociales solidifica la relación, como lo refiere uno de los informantes: “Implica que hay una relación de pareja establecida y se está haciendo pública, la implicación siempre ha de ser de manera positiva” (comunicación personal, I.4, 2020).

Discusión

Esta investigación, desarrollada en la ciudad de Medellín, Colombia, permitió identificar diferentes elementos que transversalizan las relaciones de pareja; en particular, se encuentran los pictogramas como aquellos que permiten establecer una comunicación no verbal, basada en signos y símbolos que transmiten una carga emocional y traen consigo una interpretación subjetiva (Mazzei, 2018).

Se ha insistido en que, en las relaciones amorosas, el lenguaje se ha modificado con los años, y con este, las formas de comunicarse. En consonancia con Cornejo y Tapia (2011), se puede afirmar que actualmente el afecto, los sentimientos y los estados de ánimo del otro, e incluso los propios, se hacen evidentes y son transmitidos con frecuencia mediante publicaciones en redes sociales y pueden ser reconocidos por la cantidad y la constancia de los mensajes y emoticones que se envían o se reciben. El contacto físico no ha dejado de ser importante, pero sí ha pasado a un segundo plano.

Una de las bases de las relaciones de pareja es la comunicación, esta es clave y esencial para el bienestar y la adecuada cohesión; la tecnología instaura formas como las imágenes y los pictogramas, que simplifican acciones, como hablar, preguntar, escuchar, discutir y responder (Watzlawick et al., 1987), y otras más, como la expresión de emociones y el reconocimiento del valor o del afecto que se tiene por el otro. Llevar a cabo esta comunicación utilizando la virtualidad ha pasado a ser una evidencia del nivel de significación o de la trascendencia de la relación (Morozov, 2015).

Sin embargo, estos medios no son solo ampliamente utilizados en las relaciones de pareja, sino que también surgen como apoyo a la comunicación e interacción de hombres y mujeres que buscan crear nuevos vínculos, fortalecer los ya existentes o generar acercamiento e intimidad inmediatos (Zúñiga Escobar, 2018). Con el auge y crecimiento de las redes sociales, las personas han ampliado su esquema de relación, las tic ofrecen un sinfín de espacios para construir y mantener interacciones sociales y han cambiado la comunicación en las relaciones interpersonales (McDaniel & Coyne, 2016).

Conclusiones

Las relaciones de pareja actuales se encuentran mediadas por la tecnología, la cual permite una conexión instantánea, práctica y eficaz, a la vez que posibilita la transmisión del amor mediante una simbología (pictograma), la solidificación de los vínculos y las demostraciones de afecto; es decir, su realidad está transversalizada por la virtualidad.

Interactuar por medio de diversas plataformas y aplicativos virtuales se ha convertido en un requisito para la construcción y el establecimiento de relaciones de pareja, se cree que además de consolidar los vínculos, las publicaciones en redes sociales evidencian el nivel de amor que existe en la relación de pareja, dejando también abierta la posibilidad de que sea al contrario (si no hay publicaciones, no hay amor).

En términos generales, puede decirse que estudios como el aquí descrito dan cuenta de que los pictogramas han logrado un alcance global con el tiempo, se han instaurado en las formas de comunicación de los seres humanos y han traído consigo un sinfín de significados; generar un lenguaje universal para los pictogramas no sería posible, porque la interpretación de cada símbolo, plasmado dentro de un mensaje, estará condicionada tanto por la subjetividad del emisor como por la del receptor. Sin embargo, en las relaciones de pareja pueden existir convenciones que permiten interpretar algunos pictogramas en un mismo sentido, así como también ocurre que, al utilizarlos, el mensaje se tergiversa.

Conflicto de intereses

Los autores declaran la inexistencia de conflictos de intereses con institución o asociación comercial de cualquier índole.

Referencias

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Notas de autor

Daniela María Montoya Gallego

Estudiante del programa de Psicología, Universidad Católica Luis Amigó (Medellín, Colombia). Contacto: daniela.montoyaal@amigo.edu.co

Katherine Álvarez Paniagua

Estudiante del programa de Psicología, Universidad Católica Luis Amigó. (Medellín, Colombia). Contacto: katherine.alvarezpa@amigo.edu.co

Manuela Castaño Posada

Estudiante del programa de Psicología, Universidad Católica Luis Amigó. (Medellín, Colombia). Contacto: manuela.castanopo@amigo.edu.co

Sandra Mejía Zapata

Asesora de trabajo de grado, magíster en Intervenciones Psicosociales, docente de la Facultad de Psicología y Ciencias Sociales, (Medellín, Colombia). Contacto: sandra.mejiaza@amigo.edu.co