PRÁCTICAS DE LECTURA BÍBLICA POR PARTE DE CUATRO COLECTIVOS DE INSPIRACIÓN CRISTIANA EN EL MARCO DE LAS MANIFESTACIONES SOCIALES EN COLOMBIA (2019-2021)

Bible reading practices by four Christian-inspired collectives in the context of Social Protests in Colombia (2019-2021)

Artículo de investigación

DOI: https://doi.org/10.21501/23461780.5113

Recibido: noviembre 25 de 2024. Aceptado: abril 28 de 2025. Publicado: septiembre 24 de 2025

Norida Rodríguez-Moreno

Juan-Alberto Casas-Ramírez

Alejandro Olaya-Arenas

Jhon-Fredy Mayor-Tamayo

Resumen

En el marco de las manifestaciones sociales, que tuvieron lugar en Colombia desde el 2019 hasta el 2021, el artículo indaga si determinadas formas de lectura de la Biblia pueden influir en el compromiso sociopolítico de las personas y, en tal caso, si las estrategias de acercamiento al texto bíblico, que han realizado las comunidades y colectivos de inspiración cristiana que hicieron parte de esta investigación, tuvieron algún influjo en su decisión de participar de las diferentes formas de protesta social registradas en el país. Para responder a esta cuestión, se desarrolló una investigación de campo, que asumió un enfoque cualitativo, en la que se recurrió a la técnica de grupos focales y al análisis de la información mediado por la teoría fundamentada. Como hallazgo se pudo establecer que, la participación en las protestas no se tomó, en principio, como expresión de consensos previos para analizar la realidad y leer comunitariamente la Biblia, a partir de algún enfoque en particular. No obstante, los colectivos reconocieron que fueron su trayectoria histórica y sus dinámicas comunitarias en torno a aproximaciones contextuales y liberacionistas de los textos bíblicos las que estimularon estas respuestas individuales y colectivas.

Palabras clave

Biblia; Colombia; Comunidades Eclesiales de Base; Estallido social; Manifestaciones sociales; Política; Religión; Teología de la liberación.

Abstract

In the context of the social demonstrations that took place in Colombia from 2019 to 2021, the article investigates whether certain forms of reading the Bible can influence the socio-political commitment of people and, if so, whether the strategies of approach to the biblical text that the communities and collectives of Christian inspiration that took part in this research have had any influence on their choice to participate in the different forms of social protest registered in the country. In order to answer this question, a field research was carried out with a qualitative approach using the focus group technique and the analysis of the information mediated by grounded theory. As findings, it was possible to establish that the option to participate in the protests was not made, in principle, as an expression of previous consensus to analyze reality and to read the Bible communally with a particular approach. However, the collectives recognized that it was their historical trajectory and their community dynamics around contextual and liberationist approaches to biblical texts that stimulated these individual and collective responses.

Keywords

Base Ecclesial Communities; Bible; Colombia; Liberation Theology; Politics; Religion; Social demonstrations; Social outburst.

Introducción

Desde el año 2019 hasta 2021, en medio del confinamiento ocasionado por la pandemia del covid-19, Colombia presenció uno de los fenómenos sociales de mayor impacto y visibilización de su historia reciente, caracterizado por una serie de manifestaciones sociales1 que inició con el Paro Nacional, en noviembre del 2019, y tuvo su punto climático con el estallido social, a partir del 28 de abril de 2021 (Celis, 2023, p. 16; Medina, 2023, p. 42), donde se protestaba en contra de los proyectos de reformas pensional, laboral y tributaria, y de otras situaciones tales como:

bombardeos sobre población civil…, el intento de privatizar empresas estatales…; el incremento de asesinatos de líderes sociales, defensores de derechos humanos y excombatientes de las farc; por el cumplimiento de los acuerdos pactados con estudiantes e indígenas; por la defensa de lo acordado en La Habana y contra la corrupción. (Archila & García, 2023, p. 74)

A ello, se sumaron las dificultades sociales, económicas y de salud mental que surgieron o se intensificaron con la emergencia sanitaria y las medidas tomadas por el gobierno nacional para atenderlas, entre ellas, el aislamiento preventivo. Este, incrementó las condiciones de pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema (Acosta-Sierra & Corrales-Caro, 2022). Además de su “amplia cobertura geográfica, la masiva participación social, la larga persistencia y la radicalidad inusitada” (Archila & García, 2023, p. 77), la peculiaridad de las manifestaciones consistió en la capacidad que tuvieron para convocar y articular grupos poblacionales de diversos orígenes, tendencias o sectores, más allá de aquellos que tradicionalmente salen a marchar: sindicatos, estudiantes, profesores, indígenas, ambientalistas, colectivos artísticos, camioneros, taxistas, mineros informales, hinchas de fútbol, colectivos feministas-LGBTIQ+, desempleados, madres cabeza de hogar, entre otros (Educapaz et al., 2023).

La literatura y documentación que se ha producido en torno a dicho fenómeno y a sus consecuencias e impacto a corto y mediano plazo, en términos políticos, sociales y económicos, es abundante. Sin embargo, aún son escasos los estudios que analizan el influjo del factor religioso en estos procesos de agenciamiento social y el papel de las opciones de fe en las motivaciones que tuvieron individuos y colectivos para salir a marchar. Para empezar a dar respuesta a este vacío, el proyecto de investigación que originó este artículo se preguntó si determinadas formas de lectura de la Biblia pueden influir en el compromiso sociopolítico de las personas y, en tal caso, si las estrategias de acercamiento al texto bíblico, que han realizado las comunidades y colectivos de inspiración cristiana que hicieron parte de esta investigación, tuvieron algún influjo en su decisión de participar de las diferentes formas de protesta social, que tuvieron lugar en Colombia del 2019 al 2021.

Para dar respuesta a tales cuestiones, el artículo presenta, en primer lugar, el marco metodológico asumido por la investigación, sus mediaciones teóricas, las técnicas de recolección y análisis de información, los grupos focales participantes, los criterios con los que estos fueron seleccionados y los protocolos éticos asumidos a lo largo de todo el proceso. En segundo lugar, a partir de las narrativas surgidas en los espacios de grupo focal, se desarrolla una caracterización de las comunidades eclesiales o colectivos de inspiración cristiana participantes de la investigación, sus orígenes y opciones fundamentales. En tercer lugar, se describe la coyuntura de las manifestaciones sociales desde la percepción, vivencia y posterior reflexión de estas comunidades.

En sus narrativas, se destacarán como relevantes los fenómenos de victimización, estigmatización y violencia presenciados, pero, también, los actos de resistencia y construcción del tejido social que se desarrollaron. En cuarto lugar, se describen los modos concretos (acciones y repertorios) de cómo estas colectividades participaron de las manifestaciones y las razones que los motivaron a participar. Para finalizar, se explicitará la incidencia de las prácticas de lectura bíblica en la participación de estos colectivos y comunidades en las manifestaciones sociales.

Marco metodológico asumido por la investigación

La investigación tuvo un enfoque cualitativo. Desde esta perspectiva, el interés, tal como lo plantean Bonilla-García y López-Suárez (2016), se centró en indagar sobre el fenómeno en estudio desde los escenarios donde se desenvuelven las personas; esto, con la intención de interpretar la realidad a partir del significado que le dan los sujetos. Como mediación teórica para el análisis de la información, se recurrió a la teoría fundamentada (Bénard et al., 2010), debido a que permitió la vinculación entre los investigadores, que tenían el interés de comprender el fenómeno, las acciones y significados de las personas que participaron en la investigación (Bonilla-García & López-Suárez, 2016), así como también permitió atender tanto a los criterios o aportes que brindan las personas como al trato científico de la información por parte de los investigadores (Lúquez-Camacho & Fernández-Celayarán, 2016).

En tal sentido, esta metodología de análisis permitió el acercamiento a las comunidades eclesiales y colectivos, a las prácticas de lectura bíblica y a lo que estas significan e implican, de manera particular, en el ejercicio sociopolítico, frente al fenómeno de las manifestaciones sociales desarrolladas en Colombia del 2019 al 2021. El proceso metodológico se suscribió en lo planteado por la escuela reformulada y la constructivista. Desde la perspectiva de la escuela reformulada, se integró el interaccionismo simbólico, lo que posibilitó incluir el método en otras disciplinas de las ciencias sociales. Desde el paradigma constructivista, se buscó romper con la visión positivista, por lo que cobra relevancia la subjetividad del investigador y las especificidades de la realidad social objeto de estudio (Bonilla-García & López-Suárez, 2016).

El proceso metodológico inició con la construcción previa de un marco teórico y conceptual que posibilitó el análisis de los datos. Esta base teórica giró en torno a la comprensión de las manifestaciones sociales (sus causas históricas, los movimientos y sujetos sociales participantes, sus repertorios particulares, sus alcances, logros e impactos) y a las prácticas de lectura bíblica por parte de algunas Iglesias y miembros de comunidades cristianas (sus sujetos intérpretes, las cosmovisiones religiosas que las animan, sus presupuestos hermenéuticos y sus apuestas ético-políticas). Esto, permitió profundizar en el conocimiento crítico de ambos fenómenos y en los modos como se correlacionaron (Olaya Arenas & Rodríquez Moreno, 2025).

Lo anterior, no implicó una pérdida de rigor en la comparación constate de datos durante el proceso de recolección, codificación y el análisis de la información, el cual se dio de forma simultánea manteniendo una vigilancia epistemológica que evitase desvíos en nociones de sentido común y sesgos condicionantes en la búsqueda del estatus científico requerido (Pérez, 2010). Durante el proceso, emergieron nuevas categorías, tales como circunstancias de la práctica (adversas, desafiantes y de apoyo), incidencia de la lectura bíblica en la participación de las manifestaciones y prácticas propias de cada colectivo (ejercicio social-ejercicio espiritual).

La técnica de recolección de información utilizada fue el grupo de enfoque. Esta fue seleccionada en consideración al interés de los investigadores por analizar la manera en que los individuos y colectivos a los que pertenecen configuran los imaginarios sobre un fenómeno, a través de la interacción (Hernández Sampieri et al., 2014). En este caso, se indagó por la manera en que perciben su experiencia eclesial o social, por las prácticas de lectura bíblica y por la incidencia de estas en la participación de los colectivos durante las manifestaciones sociales que se dieron de 2019 a 2021.

De este modo, fueron seleccionados cuatro colectivos, entre ellos, dos corporaciones sociales de inspiración cristiana y dos comunidades eclesiales de base. Las dos corporaciones se ubican en la ciudad de Bogotá (en el centro de Colombia) y, las comunidades, en las ciudades de Cali y Popayán (al occidente del país). En total, se realizaron cuatro encuentros de grupos focales, uno por cada corporación o comunidad, los cuales tuvieron una duración de entre una y tres horas. En promedio, cada colectivo contó con la participación de ocho integrantes en el desarrollo del grupo de enfoque. Los encuentros fueron desarrollados durante el primer semestre del 2023.

En cuanto a los criterios de selección de los grupos focales, en primer lugar, se tuvo en cuenta que los grupos estuviesen ubicados en las ciudades en las que se reportó mayor agitación durante las movilizaciones sociales. En segundo lugar, se consideró importante que fuesen comunidades cristianas de base o corporaciones de proyección social con inspiración cristiana, cuyas líneas de acción se percibiesen en coherencia con sus horizontes de promoción humana y de opción a favor de los empobrecidos, con iniciativas de incidencia política y participación pacífica y simbólica durante la movilización social. En tercer lugar, la selección se realizó teniendo en cuenta la cercanía con las instituciones académicas de vinculación de los investigadores.

Después de los encuentros con los grupos focales, se procedió a realizar la transcripción de los audios y, posteriormente, se realizó el análisis de las transcripciones a través del software ATLAS.ti versión 22. La selección del software tiene que ver con el sólido engranaje que puede construir con la teoría fundamentada, debido a que permite integrar los datos de manera circular para el análisis cualitativo y, a su vez, permite identificar los códigos que requieren ser saturados, pues tiene la función de asociación de citas a códigos y, de manera adicional, permite ver la cantidad de citas asociadas a los códigos, lo que facilita la saturación de contenido de cada código/categoría, de acuerdo con la teoría fundamentada (San Martín-Cantero, 2014). De este modo, se posibilitó realizar una comprensión del fenómeno desde las perspectivas e interpretaciones de los integrantes de los colectivos.

Es relevante mencionar que, durante todo el proceso, se siguieron los debidos protocolos éticos para trabajar con individuos y grupos humanos2. La validación del instrumento “guía del grupo de enfoque” se realizó con el apoyo especializado de dos trabajadores sociales y una teóloga, quienes revisaron el documento, sugirieron ajustes y aprobaron para la respectiva aplicación. A continuación, se envió el instrumento a los colectivos para que pudiesen revisarlo y plantear dudas o desacuerdos.

De igual modo, el formato de consentimiento informado se socializó con cada uno de los participantes de los grupos de enfoque, como ejercicio previo a su diligenciamiento y firma. Cabe anotar que, el contenido del presente artículo fue compartido y validado por los colectivos. Estos, manifestaron que estaban de acuerdo con lo expuesto en lo que respecta a la plasmación de sus respectivas opiniones e intervenciones.

Caracterización de los colectivos de inspiración cristiana participantes de la investigación

Los colectivos eclesiales y sociales que hicieron parte de esta investigación son: la Comunidad Eclesial de Base (ceb) del Pilón, en Cali, Departamento del Valle; la ceb Fredy Mosquera, en Popayán, Departamento del Cauca; la Corporación Claretiana Norman Pérez Bello y el grupo de género y diversidad de la Corporación Casitas Bíblicas, ambas en Bogotá, Distrito Capital. Estos colectivos pueden caracterizarse y definirse a partir de las situaciones que los originaron, la praxis que realizan y las metodologías de lectura bíblica que han desarrollado a lo largo de los años.

Aunque las experiencias se ubican en contextos diferentes y sus horizontes misionales no parecen coincidir en las mismas estrategias de incidencia, lo cierto es que, la realidad contextual que las circunda es análoga en cuanto a situaciones de injusticia, exclusión y violencia. Han sido precisamente esas situaciones las que les han permitido unir la triada vida–Biblia–liberación, hasta generar una articulación coherente y convertir esa triada en su eje dinamizador y animador para interactuar desde dentro hacia fuera.

Si bien cada colectivo tiene una naturaleza diferente (de carácter religioso, social o civil), el motor que los ha gestado ha sido común: la situación social que todos han percibido y experimentado en un momento determinado, sea esta la injusticia social, la persecución estatal a causa de haber asumido la defensa de las comunidades o el rechazo social por la condición sexual. Sea la razón que sea, y en contraste con el uso que otros grupos hacen de la Biblia como instrumento de legitimación o perpetuación de conservadurismos (Pizzi, 2022, p. 481), los colectivos expresan haber encontrado en la Biblia y en la lectura que han hecho de esta en clave de liberación la inspiración para leer su realidad particular (en algunos momentos de alcance nacional) y asumir causas tanto eclesiales como sociales, uniendo así vida y Biblia. Precisamente, la ceb Fredy Mosquera, de Popayán, ubica su origen en el marco de la teología de la liberación:

Eran como en los 70 y 80, vino lo que fue la influencia de la teología de la liberación de Brasil, ¿cierto? Ustedes me van corrigiendo. Y pues empezaron a organizarse diferentes grupos, también grupos cristianos y eso. Se reunían en unos municipios aquí en el Cauca y la participación era siempre afluente. (ceb Fredy Mosquera, Categoría Experiencias, Entrada 7)

De igual manera, lo registra la ceb El Pilón, de Cali, que ubica su génesis en el trabajo de los padres franciscanos que llegaron a la capital del Valle en los años 80, al Distrito de Aguablanca, los cuales, inspirados en los postulados del Concilio Vaticano II, las Conferencias Episcopales Latinoamericanas (especialmente la de Medellín) y la teología de la liberación, hicieron su opción por acompañar a la población empobrecida, que vive en sectores marginales y de periferia de las grandes ciudades, como lo fue ceb El Pilón, iniciada en el año de 1988, “por los franciscanos en Marroquín, con los primeros religiosos, la hermana Alba Estela, un novicio y unos compañeros que iniciaron ahí con bastante fuerza” (CEB El Pilón, Categoría Experiencias, Entrada 23).

Algo similar describe la Corporación Norman Pérez Bello, de Bogotá. La experiencia se funda en la figura de quien fuera un catequista del sector, quien, inspirado por la labor evangelizadora y social de los padres claretianos, se caracterizó por un trabajo social de base significativo. Este catequista fue asesinado por agentes del Estado a raíz de una persecución a las ceb y su causa social. Así lo relata uno de sus integrantes:

Nacemos como organización en el seno de las prácticas pastorales de la comunidad de los misioneros claretianos. Ahí nacemos, por varias razones, la primera es una raíz histórica y es que a mediados de la década del 90 —comienzos más bien—, las prácticas pastorales y los discursos pastorales, tienen un altísimo contenido político liberador; creo que sucedía en muchos sectores de la Iglesia; también era como una especie de oleada renovada de la teología de la liberación y de sus manifestaciones. (Corporación Norman Pérez Bello, Categoría Experiencias, Entrada 14)

Por su parte, la experiencia de la Corporación Casitas Bíblicas, ubicada en Bogotá, y su grupo de género y diversidad, también se enmarca en un ambiente eclesial. Aunque la finalidad del grupo no es, propiamente, una praxis religiosa, el espacio en el que nace y se reúne sí está inspirado en una lectura bíblica liberadora. Precisamente, ha sido esa lectura en clave de liberación la que ha permitido el nacimiento (después de una lucha interna) de un grupo cuyo propósito ha sido propiciar un espacio seguro para jóvenes sexualmente diversos. Como relata uno de los integrantes del grupo: “Eso fue un sueño que nos propusimos con Leíto, que Leo me contaba que era una deuda que tenía casitas Bíblicas de generar un grupo para la diversidad humana, de procesos de años anteriores” (Grupo de género y diversidad. Corporación Casitas Bíblicas, Categoría Experiencias, Entrada 1). De este modo, se percibía la necesidad; entonces, lo que faltaba era que alguna entidad cristiana les abriera las puertas para abrazar la diversidad:

Casitas [bíblicas] tiene 30 años, pero de esos años a cuando se construyó esta sede, hace 11 años, también hubo una gran lucha y era el tema de dejar de ser un movimiento de familias; 5 o 7 familias, que ya eran, pues, familias muy bien constituidas; se manejaban dentro de la teología de la liberación, que estaba vinculada a la iglesia católica. Pero también como alejados de la parroquia tenemos autonomía y somos mucho más allá que ser los servidores de una parroquia. Pero estas familias nunca se habían enfrentado al tema de la diversidad sexual. (Grupo de género y diversidad. Corporación Casitas Bíblicas, Categoría Experiencias, Entrada 5)

En efecto, la realidad que viven los grupos y comunidades ha sido fuente de inspiración para su nacimiento y su praxis en medio de la realidad social. Esa inspiración ha estado marcada por el carácter social y de bienestar integral percibidos en los relatos del evangelio, pues, la base que los moviliza hacia la transformación, primero desde su realidad particular para luego asumir compromisos concretos en sus espacios vitales, es la lectura comunitaria de la Biblia en clave de liberación. Si bien todos los grupos o colectivos no requieren tener un carácter eclesial para asumir la Biblia como horizonte interpretativo de lectura, sí es imprescindible para ellos una escucha atenta de la realidad que, iluminada por el texto, ayuda a una comprensión más integral de esta. Ello, requiere una lectura disruptiva y provocadora que supera la linealidad de la ortodoxia para conducir a una ortopraxis de carácter ético y político.

Esa praxis ha convertido a estos colectivos en escenarios de resistencia, memoria y sanación, hasta beneficiar, incluso, a otros individuos y grupos externos que también han sido víctimas de las injusticias y la persecución del Estado. Como espacios de memoria en los que emerge una espiritualidad de la resistencia, ha sido posible sanar las propias heridas, como supuso, por ejemplo, el homicidio de Norman Pérez Bello para la corporación que lleva su nombre. Tras su asesinato,

a los 6 meses se crea un comité de derechos humanos, también en el marco de la pastoral claretiana. Se llamó el Comité de Derechos Humanos Norman Pérez Bello. No nacimos tanto para revindicar el hecho, es una paradoja nuestra; en memoria de Norman sí, pero nacimos alrededor del acompañamiento a unos procesos de DDHH que adelantaba la comisión Inter congregacional de Justicia y Paz de la Conferencia de Religiosos de Colombia. (Corporación Norman Pérez Bello, Categoría Experiencias, Entrada 15)

A partir de esa experiencia, la corporación ha acompañado diferentes comunidades a nivel nacional en relación con la defensa de los derechos humanos y la participación política. Al mismo tiempo, ha participado de procesos de recuperación y resiliencia en víctimas del Estado, desde una perspectiva mística y simbólica, como en el caso del asesinato del joven manifestante Dilan Cruz, cuya muerte, el 25 de noviembre de 2019, fue ocasionada por el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional (esmad, Prada-Uribe & González-Zapata, 2022): “Nosotros allí hicimos un acto místico de colocar unos símbolos del nombre de Dylan, de la palabra clave, la familia que pudiera decir su palabra, esa otra narrativa, digamos liberadora; bíblica sin el texto” (Corporación Norman Pérez Bello, Categoría Prácticas, Entrada 25).

Lo mismo ocurre con el origen de la ceb de Popayán: Fredy Mosquera fue un catequista y evangelizador del Cauca que, por movilizar a personas pobres que no tenían vivienda en la ciudad, un día aparece muerto en las inmediaciones del sector donde trabajaba con las comunidades. Sin embargo, su memoria y su causa permanecen en la comunidad, al mismo tiempo que alientan y sanan:

Él fue evangelizador y se iba para los campos, para las veredas. La comunidad eclesial de base no fue que nació de una vez. Primero fue la evangelización y, esta, se gestó sobre la parroquia Jesús Obrero, porque ahí había franciscanos. Y los franciscanos les trabajan mucho a las comunidades eclesiales de base. (CEB Fredy Mosquera, Categoría Experiencias, Entrada 7)

Aunque la ceb del Pilón en Cali y el grupo de diversidad de la Corporación Casitas Bíblicas no han padecido la violencia con la misma intensidad que las dos experiencias anteriores, también han generado procesos de memoria y resistencia en sus respectivas comunidades, recurriendo a la esperanza en cuanto categoría teológica y social para afrontar situaciones complejas y críticas, como la ocurrida durante las manifestaciones sociales. Para el caso de la ceb de El Pilón de Cali:

En ese tiempo, la situación del bloqueo de Cali generó desabastecimiento, generó muchas situaciones y mucho miedo en la gente. Entonces yo me centraba, más que todo, en lo de la esperanza y de confiar en Dios de que íbamos a salir de esa situación y estar muy pendientes de la gente y pues ahí se tomaban textos de Isaías, de los Salmos, de los Evangelios para generar esto de la cuestión de conciencia crítica. (CEB El Pilón, Categoría Prácticas, Entrada 38)

En la Corporación Casitas Bíblicas, en Bogotá, se generó una especial sensibilidad en el cuidado de los jóvenes sexualmente diversos, quienes muchas veces llegaron a sentirse inseguros en otros espacios en los que no eran aceptados. Así, lo relató uno de los entrevistados:

Yo quería destacar algunas cosas que decían en cuanto al espacio que es Casitas, y que ha sido CEDECO [Centro de Desarrollo Comunitario]. Justamente porque al ser espacios que también dicen estar desde la Biblia y dicen estar desde una posición creyente, en principio, muchos jóvenes no nos acercamos por lo que sabemos de cómo la Iglesia ha visto nuestra condición y nuestras posturas políticas. Sin embargo, en casitas y en cedeco, no ha sido así. Son posiciones que reivindican mucho la protesta social; revindican el cuidado, como ese cuidado que se debe tener entre los cuerpos, las cuerpas, y también esa red de apoyo que significan para nosotros. (Grupo de género y diversidad. Corporación Casitas Bíblicas, Categoría Prácticas, Entrada 5)

Entre los colectivos, se reconoce que la lectura popular de la Biblia en clave de liberación ha contribuido a desarrollar una perspectiva integral de la realidad en donde la vida y la protección de esta se convierten en las apuestas fundamentales de las comunidades, sin que ello represente una vinculación directa a un espacio eclesiástico oficial. La libertad de leer el texto desde espacios y realidades concretos ha permitido que la vida sea defendida, como ocurrió con las diversas situaciones experimentadas durante las manifestaciones sociales.

Experiencia de las comunidades participantes en las manifestaciones sociales

En primer lugar, se presentan los antecedentes de las manifestaciones sociales del 2019-2021 como fueron percibidos e identificados por parte de las comunidades eclesiales y los colectivos participantes; en segundo lugar, se narran los fenómenos de victimización, estigmatización y violencia presenciados, así como los actos de resistencia y la construcción de tejido social que se desarrollaron. Finalmente, se muestran algunas reflexiones de los colectivos frente a lo ocurrido durante las manifestaciones y su mirada prospectiva de posibles escenarios futuros como consecuencia de estas.

En cuanto a las causas y antecedentes del estallido social, los colectivos resaltan el recrudecimiento del conflicto armado y el incumplimiento de los acuerdos de paz; el asesinato de líderes sociales y las ejecuciones extrajudiciales; las reformas del gobierno de Iván Duque (2018-2022), entre ellas, la reforma tributaria; la corrupción en la ejecución del presupuesto público, la desigualdad socioeconómica y las crecientes brechas sociales (Pineda, 2021).Estas realidades (Centro de Desarrollo de la OCDE, et al., 2021) fueron agravadas por los efectos del COVID-19 (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [cepal], 2021). Uno de los entrevistados relata que su participación en la primera línea obedece a que, “ya estaba mamado de no tener nada, eran personas cuidadoras, salían a luchar por esas cosas” (Grupo de género y diversidad. Corporación Casitas Bíblicas, Categoría Manifestación, Entrada 4).

En este sentido, la presencia de las llamadas primeras líneas, durante las protestas sociales, se caracterizó por la participación mayoritaria de jóvenes, quienes, después, fueron apoyados por diversos grupos sociales, universidades y madres de familia (Amnistía Internacional, 2021), así como por la conformación de las ollas comunitarias (Observatorio para la equidad de la mujer, 2021) en las que las mujeres jugaron un papel preponderante (Observatorio realidades sociales, Informe No.3, 2022, pp. 21-24); un buen número de personas venidas de situaciones de exclusión, que encontró en este espacio una oportunidad de reivindicación y visibilización (Observatorio realidades sociales, Informe Preliminar No.2 Cali, 2021) y un lugar propicio para proponer diálogos y asambleas permanentes con la participación de diversos sectores de la sociedad (Naciones Unidas [onu]; derechos humanos, 2022).

La mayoría de las personas se manifestó de manera pacífica, aunque, también, hubo casos de saqueos y vandalismo, los cuales fueron utilizados por funcionarios del Estado y políticos próximos al gobierno regente para estigmatizar a los manifestantes (Restrepo-Sanin, 2022), utilizando etiquetas como “matones” y “terroristas” para referirse a aquellos (Alvarado-Alcázar, 2020). De acuerdo con uno de los entrevistados en Bogotá, los medios de comunicación tradicionales también incidieron en la estigmatización, lo que llevó a un buen número de muchachos a la cárcel y criminalizó las manifestaciones sociales: “A través del nombre primera línea se va a criminalizar toda la protesta social y se aplica la lógica del escarmiento” (Corp. Norman Pérez Bello, Categoría Manifestación, Entrada 33).

Todo lo anterior repercutió en el tratamiento violento que le dieron el gobierno nacional y los gobiernos locales a la manifestación social. En efecto, la violencia vivida durante las manifestaciones es uno de los elementos que sobresale en las narraciones; en especial, la violencia ejercida por agentes del Estado (el esmad y la Policía Nacional) hacia los manifestantes. Uno de los jóvenes vive esta experiencia y comenta: “Mira estoy vivo, pero me desnudaron y están intentando violarme, me están golpeando, me están maltratando. Tuve que esconder en mis genitales el celular. Bueno, fue terrible” (Grupo de género y diversidad. Corp. Casitas Bíblicas, Categoría Manifestación, Entrada 4).

Dentro de los actos de violencia, se mencionan los asesinatos, las persecuciones, las torturas y las violaciones cometidos por agentes de la fuerza pública. También, se resaltan las judicializaciones a los jóvenes participantes en las manifestaciones:

Se comienza primero a golpear, porque la gente pasó primero por el filtro de la tortura, del golpe, de la paliza y luego a detener, a judicializar allá. Entonces la gente como que quería que borraran a la primera línea. (Corp. Norman Pérez Bello, Categoría Manifestación, Entrada 33)

Al respecto, en la comunidad del Cali mencionan que asumieron la estrategia de enfrentar la criminalización de la protesta, pues había que “estar pendiente de la gente … de contrarrestar esa mala información que venía desde los medios, del ataque a la primera línea” (ceb El Pilón, Categoría Manifestación, Entrada 36). Esto debido a que, según estas comunidades, la desinformación provenía en especial de los medios tradicionales y algunas redes sociales (Pérez-Bonfante & Uribe-Metrio, 2021). Por ello, tomó relevancia el recurso a los medios alternativos (Cartier-Barrera, 2022).

También, se menciona la violencia de parte de algún sector de la población civil, pues se “escuchaba cuando le hacían a uno los tiros al aire, gente que salía como con esa vaina de cuidar la propiedad privada” (Grupo de género y diversidad. Corp. Casitas Bíblicas, Categoría Manifestación, Entrada 1); es decir, desde la población civil hubo gente que disparó e intimidó a ciudadanos que participaban en las manifestaciones.

Esta violencia, narrada por las comunidades y colectivos, fue documentada y analizada en artículos e informes de organismos internacionales y nacionales. Algunas de las situaciones que se evidencian, en esas publicaciones, es la descripción de la intervención violenta de la fuerza pública, caracterizada por un uso desproporcionado de la fuerza, intervención con armas potencialmente letales, realización de detenciones arbitrarias y tratos crueles, inhumanos y degradantes; en otros casos, se narran sucesos de violencia sexual y ataques a defensores de los derechos humanos. De igual modo, se registra la materialización de ataques contra la libertad de expresión y prensa (Melamed & Topel, 2021, pp. 5-9).

Los informes de organismos nacionales e internacionales identificaron y describieron la violación de derechos humanos (Misión S.O.S Colombia, 2021, pp. 23-38), mientras que, en el Informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (onu, 2022), se habla sobre la situación situación de los derechos humanos en Colombia, específicamente, sobre el uso excesivo de la fuerza y las presuntas violaciones de estos por parte de la fuerza pública (pp. 7-8). Por su parte, el Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas se pronunció sobre el Paro Nacional 2021 (onu, 2022); allí, se encuentra una amplia exposición de todo el espectro alrededor de las violaciones de derechos humanos que acontecieron desde el 28 de abril hasta el 31 de julio de 2021 (pp. 19-48).

No obstante, así como hubo actos de violencia, también es preciso mencionar los actos de resistencia y construcción del tejido social. Entre estos, se resalta la labor de los periodistas alternativos, que mostraban lo que sucedía en los puntos de concentración, lo cual ayudó a visibilizar la vulneración de derechos y proteger a las personas expuestas. Fueron periodistas empíricos que, por su labor informativa, vivieron la persecución. De igual modo, se tejieron lazos para intentar proteger la integridad de quienes hacían parte de las manifestaciones. Las actividades artísticas, además de denunciar simbólicamente las represiones, se convirtieron en espacios colectivos de lúdica, cuidado y ensoñación utópica de mundos alternativos posibles; las ollas comunitarias y el compartir los alimentos fueron ocasión para que se diera el intercambio solidario de la vida y salir al paso del hambre, que ya estaba siendo padecida por muchos, como consecuencia del confinamiento. También, se identifica el carácter cívico y de ejercicio de la ciudadanía, tal como lo expresa uno de los entrevistados de la ciudad de Bogotá

Los espacios que emergieron del estallido social ya fueran en los barrios, en los territorios, en las universidades … fueron espacios de agenciamiento de la ciudadanía. Siento que esos ejercicios de hermanarnos, de estar en una olla comunitaria… ¿qué implica para el ejercicio de ciudadanía el hacer una olla comunitaria? Creo que ahí se expande el tema de la comunidad y se deja a un lado esa individualidad, que puede que genere esas ciudadanías pasivas. (Grupo de género y diversidad. Corp. Casitas Bíblicas, Categoría Manifestación, Entrada 6)

Dentro de estos espacios de agenciamiento de la ciudadanía, que emergen en el marco de las manifestaciones, se expone lo vivido en la experiencia de Popayán: “La cacerola fue como una estrategia que atrajo a toda la población y que, como fuera, salieron los jóvenes. Entonces pienso que fue algo espontáneo, algo voluntario, algo que no fue presionado por nada y ni pagado tampoco” (CEB Fredy Mosquera, Categoría Manifestación, Entrada 20). Cacerolazos que se desarrollaron como una estrategia pacífica para construir significados de manera colectiva y expresar las injusticias e inconformidades de la población, tal como se presenta con la experiencia de “las mamás de la primera línea: cómo unas madres de familia que, en apariencia e históricamente las mamás han sido las más sumisas, de una manera inteligente y valiente protegen a aquellos jóvenes que se expresan” (CEB Fredy Mosquera, Categoría Manifestación, Entrada 24).

Además del alimento ofrecido a través de las ollas comunitarias y de las madres protegiendo a los jóvenes, también se presentaron estrategias de solidaridad, como el hecho de que “mucha gente le abrió las puertas de su casa a los muchachos que los estaban persiguiendo y la gente ofreció sus casas. Uno dice ahí: eso también es una gran enseñanza” (CEB Fredy Mosquera, Categoría Manifestación, Entrada 27). Otra forma de cuidado y solidaridad fue el ejercicio de la veeduría, protección y defensa de los derechos humanos:

Por el lado de Cundinamarca y como por Gachancipá y Tocancipá también hubo voluntarios de la Corporación. Estuvieron haciendo ejercicio de protección y restablecimiento de derechos humanos, de veeduría. En Funza estuvo un equipo de Derechos Humanos de la corporación en todas las movilizaciones. (Corp. Norman Pérez Bello, Categoría Manifestación, Entrada 30)

Así, construir de manera colectiva, repensar las nuevas ciudadanías, reclamar de forma legítima ante los gobiernos por sus reformas y políticas, preocuparse y ocuparse del otro e intentar despertar la empatía y superar el individualismo y la apatía son elementos que se identifican en las narraciones de las experiencias de las corporaciones y comunidades eclesiales de base. Se reconoce que, en la manifestación pacífica, hay una mediación eficaz para la participación y movilización ciudadana con miras a incidir en la transformación de realidades sociales concretas, aún con el miedo de que se pueda experimentar debido a la estigmatización y a la consecuente represión violenta.

Con respecto a la pregunta por lo que sigue después de las manifestaciones, se proyecta continuar “tejiendo en colectivo”, defender la vida digna. Así, lo expresa la comunidad de Popayán:

Y eso nos trae la posibilidad de transformar ese temor en acciones. También desde nuestra identidad como comunidades eclesiales de base que amamos y defendemos la vida se abren puertas. Es como una fuerza que ha hecho posible que tengamos un gobierno alternativo que, de pronto, busca cambios. Que también muchas personas que antes atacaban cualquier tipo de movilización ahora se informen un poco más con esa conciencia de qué es lo que pasa y cómo les afecta o, incluso, de que podamos ver cuando a nosotros nos puede afectar muy poco y al que tenemos al lado le afecta demasiado. Y esa empatía, esa sensibilidad, esa humanidad, yo sentí que crecieron en mi contexto. (CEB Fredy Mosquera, Categoría Manifestación, Entrada 28)

Los colectivos coinciden en su disposición de continuar creyendo en la fuerza transformadora de las bases, aun con las dificultades, los miedos y los desencuentros. En tal sentido, en el Informe N.o 3 del Observatorio Realidades Sociales (2022), de la Arquidiócesis de Cali, se narran las experiencias que giraron alrededor de las iniciativas organizativas comunitarias en los territorios, especialmente, en la ciudad de Cali, y se acogen estos testimonios de las comunidades y colectivos en ese anhelo de “construir paz en los territorios y tejer lazos que, de una u otra forma, contribuyen en nuestra tarea de construir pactos ciudadanos justos, incluyentes y dignos” (p. 4).

También, surgen deseos de seguir organizándose, pues, el abordaje violento que se le dio a la manifestación social, por parte del gobierno, deja en gran parte de la sociedad civil una sensación de desconfianza. Entonces, nacen ideas como el “querer hacer un laboratorio de Derechos Humanos, a partir de todas las violaciones y todo lo que se había vivido en este estallido con los jóvenes, precisamente en este territorio” (Corp. Casitas Bíblicas-Grupo de diversidad sexual, Categoría Manifestación, Entrada 8). Estas reflexiones sobre el estallido social les permiten a las comunidades creer en que hay posibilidad de cambiar las situaciones que los afectan:

Yo siento que sí fue un avance y que las transformaciones salen desde las personas, desde la comunidad; no vienen desde arriba, sino que se forjan así, como alrededor de una olla comunitaria; se forjan en las calles. Y esa conciencia, creo que hace parte siempre, pues, de nuestra identidad. (CEB Fredy Mosquera, Categoría Manifestación, Entrada 28)

Participación de los colectivos y comunidades de base en las manifestaciones sociales (2019-2021)

Acciones y repertorios desarrollados en las manifestaciones sociales

La participación de los colectivos, en las manifestaciones sociales, tiene diversas motivaciones; en algunos casos, se inició con la participación individual de los integrantes de la comunidad o colectivo desde los lugares de trabajo (los sindicatos) o estudio (de algunas universidades); en otros, la movilización grupal se dio desde el inicio del paro, asistiendo como colectivos activos dentro de las marchas. Por otra parte, después de la marcha del 28 de abril de 2021, la participación tuvo características diversas: se organizaron actividades artísticas, culturales, espirituales, pero, a su vez, se trataron asuntos relacionados con la salud, la pedagogía, el resguardo a los manifestantes debido a las represiones a los integrantes de las marchas o a los jóvenes de la llamada primera línea (Zibechi et al., 2021, pp 83-88).

Para las cuatro experiencias comunitarias, la participación estuvo enmarcada por un espíritu social y solidario que se había venido cultivando a lo largo de la trayectoria histórica de la respectiva colectividad desde su conformación. En las manifestaciones, los colectivos desarrollaron diversos repertorios que no se limitaban solo a marchar. Entre los más notorios, se resalta su despliegue como grupos de apoyo que contribuían económicamente al darles dinero a los jóvenes, para que se transportaran a los lugares de concentración, pagaran planes de telefonía que les permitiera mantenerse en comunicación y se alimentaran. Asimismo, marchaban con ellos y daban resguardo cuando algunos fueran perseguidos por las fuerzas del orden (esmad, especialmente).

De esta manera, eran la red de apoyo para gestionar el cuidado y la salvaguarda de los derechos humanos ante organismos como la personería o la onu, hasta ser parte de los Chalecos Azules con el fin de ejercer como veedores de los derechos humanos de los manifestantes (Corp. Norman Pérez, Categoría Participación, entrada 27-28). Otras redes activadas en Popayán, fueron la Mesa Ecuménica por la Paz (mep) y la Asociación Nacional de Usuarios campesinos de Colombia (anuc).

Asimismo, se pudo brindar apoyo psicosocial, pues, la estigmatización, persecución, judicialización e, incluso, los asesinatos, tuvieron efectos traumáticos en la vida emocional de las personas que fueron acompañadas por estos grupos. Este apoyo permitió gestar juntanzas y tejer redes que, indudablemente, fueron de vital importancia para lograr un mínimo de cuidado de la vida, tanto de los integrantes de las comunidades y colectivos como de las organizaciones o grupos de personas que se acompañaron, especialmente, de los jóvenes de sectores populares.

La ayuda transitó también otros ámbitos, como la organización de actividades culturales, de salud, educativas, vigilias y celebraciones religiosas. Actividades artísticas y terapéuticas que permitieron “empezar a sanar a la gente y articularnos … con un grupo de afrodescendientes, de la localidad de Usme, con el tema de la ancestralidad” (Corp. Casitas Bíblicas-Grupo de diversidad sexual, Categoría Participación, entrada 12). Por su parte, los integrantes de la Corporación Norman Pérez dan cuenta de

un sábado por la mañana muy cultural con la asistencia de cualquier cantidad de exalumnos del colegio claretiano y sus familias, que saben de la militancia…. Y luego una vigilia, que se hizo ahí en la Concha Acústica de Bosa. (Corp. Norman Pérez, Categoría Participación, entrada 33)

En la comunidad eclesial de Popayán, se narra cómo el compromiso los llevó a resguardar y atender a quienes terminaban heridos:

Por ejemplo, cuando llevaban a los muchachos a una parte y entonces le tocó a mucha gente prestar sus casas. Pero no se decía púbicamente en qué casa estaban. Entonces se les llevaba medicamentos o si estaban necesitando gasas porque estaban heridos, también se hizo colectas en salud. (CEB Fredy Mosquera, Categoría Participación, entrada 21)

También, se narra el aporte generoso que realizaba una de las integrantes desde los sembrados de su parcela. Ella comenta que la cuestión

era sacar los costalados y salir a repartir. ¡Vayan a entregar, porque pues es hoy o nunca! ¡Si no, para qué son las cosas! No había plata, pero había yuca, había frutica. Cada 8 días o cada 15 días, hacía pan y se repartía. (CEB Fredy Mosquera, Categoría Participación, entrada 20)

En Casitas Bíblicas, la preocupación por explicarles a los niños sobre la violencia que estaban viendo a diario llevó a reflexionar:

¿cómo logramos transformar esos discursos de odio, esos momentos de violencia?… Para que un niño lo entienda a través de cosas artísticas, quizás con esos dibujos…. Con esas palabras donde tú le das a entender al niño que él también puede hacer parte de esa protesta de una u otra forma. Generar esas reflexiones desde sus casas con sus padres. (Grupo de género y diversidad. Corp. Casitas Bíblicas, Categoría Participación, entrada 16)

Con esta consideración, no solo se puso en evidencia el carácter crítico y profético que se quiso transmitir a través de la protesta, sino también la preocupación por concientizar a las nuevas generaciones sobre la importancia de su protagonismo y liderazgo en aquellos procesos de transformación social que buscan la dignificación de los ciudadanos y el mejoramiento de sus condiciones de vida y bienestar. Tales acciones, lejos de ser interpretadas como espacios de adoctrinamiento o condicionamiento ideológico, son vistas por las colectividades como estrategias pedagógicas no formales para fomentar el pensamiento crítico y la participación política en los niños, niñas y jóvenes.

Razones que motivaron la participación en las manifestaciones sociales

Desde el inicio de las manifestaciones, las comunidades eclesiales y colectivos expresaron haber tenido una claridad suficiente respecto a la pertinencia y validez de las marchas, así como de los reclamos que se expresaron durante estas. La pregunta por la legitimidad de las manifestaciones era evidente, expresada en la tensión entre la posición del gobierno, que estigmatizó la protesta social, y las reivindicaciones que reclamaban los manifestantes, amparados por el derecho a la protesta consignado en la Constitución Política de Colombia que establece “que toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacífica” (Constitución Política de Colombia, 1991, Artículo 37).

En las narraciones de los integrantes de las comunidades y colectivos, se expresa que la legitimidad de las protestas va más allá de un derecho consagrado en la constitución, convirtiéndose en una mediación legítima y pacífica de reclamo popular ante la situación socioeconómica de los ciudadanos que han sido o serían afectados por las políticas gubernamentales.

Los anhelos del país de tener una realidad diferente en la que se superaran las condiciones de pobreza de la mayoría de los habitantes y la esperanza de lograr una paz estable en los territorios después de décadas de enfrentamientos del Estado con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (farc-ep), constituyeron también un reclamo de los marchantes, quienes exigían por la implementación de los acuerdos de paz firmados en la Habana en el 2016. Estos elementos, históricos y coyunturales, hicieron parte de las reflexiones que estos cuatro grupos realizaron en sus diferentes reuniones y actividades, además del reconocimiento del compromiso cristiano sembrado en ellos como fruto de la lectura comunitaria de la Biblia.

La experiencia de salir a marchar les permitió a los grupos unirse a muchas otras personas que iban ofreciendo ayuda solidaria en los puntos de resistencia. Estos hechos fueron vistos como una oportunidad sinigual para poner por obra aquellas cuestiones, reflexionadas tantas veces en los talleres bíblicos, sobre la defensa de la dignidad y los derechos humanos, la hospitalidad, la crítica profética a toda forma de idolatría, la dimensión ética y sociopolítica del evangelio y la opción por los empobrecidos, discriminados, vulnerados, invisibilizados y basurizados de la sociedad (Castillo-Durante, 2000).

Por otra parte, se reconoce que, en ocasiones, faltó mayor organización para ser más influyentes en algunos lugares, pero esto mismo sirvió como fuente de aprendizajes diversos, especialmente, en lo que tiene que ver con los modos de ejercer una militancia activa que movilice redes de apoyo y nuevas juntanzas como expresión de sensibilización y solidaridad humana conducentes a un trabajo fraterno y sororal de protección de la vida (Corp. Norman Pérez, Categoría Participación, entrada 37-38). Lo experimentado también sirvió para reconocer los procesos —en algunos casos, incipientes, en otros, más desarrollados— de fortalecimiento político y social en los que, la comunidad, funge como sujeto social y motor protagónico de aglutinamiento y, por ende, de movilizaciones a favor de transformaciones culturales, políticas y económicas efectivas (CEB Fredy Mosquera, Categoría Participación, entrada 17).

En las comunidades y colectivos participantes de la investigación, un factor común que influyó en la decisión de involucrarse activamente en las manifestaciones fue la referencia a la dimensión religiosa o espiritual de inspiración cristiana, alimentada por prácticas de lectura comunitaria de la Biblia: sus acciones son fruto de “apuestas muy evangélicas” traducidas en la protección de niñas violadas, afrodescendientes perseguidos por su color de piel, jóvenes violentados (Grupo de género y diversidad. Corp. Casitas Bíblicas, Categoría Participación, entrada 6; Corp. Norman Pérez, Categoría Participación, entrada 35). Las reflexiones hechas en las reuniones de la comunidad han “alimentado el compromiso cristiano y se van juntando esas luchas en las que cada uno ha estado con la Palabra. Creo que por eso no se necesitaba invitar, sino que era algo muy natural, muy espontaneo” (CEB Fredy Mosquera, Categoría Participación, entrada 21).

Incidencia de las prácticas de lectura bíblica en la participación de los colectivos y comunidades de inspiración cristiana en las manifestaciones sociales

Como ha quedado en evidencia en los apartados anteriores, varios de los integrantes de los colectivos, sin ningún tipo de consulta o acuerdo previo con su comunidad o grupo de afiliación, se hicieron partícipes en las manifestaciones de manera espontánea y a título personal, ya fuese como fruto de los procesos de formación y concientización que habían desarrollado a lo largo de su vinculación al colectivo, como parte del rechazo masivo a las propuestas del gobierno de turno o como expresión personal de empatía y solidaridad frente a las situaciones de represión y violencia, que estaban padeciendo los manifestantes. Así, lo expresa uno de los integrantes de Casitas Bíblicas:

En mi caso no fue un texto bíblico el que el que me dijo: ¡ay!, tienes que ser empático con tu prójimo. Sino que fue el horror de que están cascando a uno que puedo ser yo. Entonces, como que ahí empiezo a tejer los análisis entre la realidad y la acción y me pregunto, “bueno, ¿qué hago?”. O sea, muy genial la reflexiones y toda la cosa; muy genial angustiarse uno desde la comodidad de su casa con el celular, pero ¿qué hacemos frente a ese sufrimiento y frente a ese dolor? (Grupo de género y diversidad. Corp. Casitas Bíblicas, Categoría Incidencia, entrada 1)

Por su parte, un miembro de la comunidad de Popayán reconoce que, su opción de fe y su comprensión bíblica de Dios, lo llevaron a hacer parte de las marchas. Afirmó lo siguiente:

para mí hay que salir, hay que salir porque es una marcha social; pero también yo puedo ver reflejada allí la presencia de Dios en las personas que marcharon porque se sienten vulneradas y están exigiendo sus derechos y Dios también quiere eso, exigir sus derechos. (CEB Fredy Mosquera, Categoría Incidencia, entrada 7)

De manera análoga, los integrantes de la Corporación Norman Pérez señalan que, su trayectoria previa de Lectura Popular, Comunitaria y Campesina de la Biblia desde la perspectiva de los derechos humanos y la defensa del territorio, unida a prácticas de alfabetización de juntas comunales y de escuelas de defensa de los territorios, jugó un papel inspirador en cuanto que les había permitido apropiarse del mensaje liberador del evangelio y, esto, fue lo que “llevaban en la sangre, cuando decidían ser parte activa de las marchas” (Corp. Norman Pérez, Categoría Incidencia, entrada 1).

Más adelante, en el ejercicio de la protesta, como colectividad se llegan a tomar algunas decisiones estratégicas, tales como ofrecer los espacios de reunión para que los manifestantes (sean o no miembros de la colectividad) puedan dormir, alimentarse y protegerse del abuso policial; brindar apoyo y acompañamiento jurídico a quienes habían sido retenidos; organizar ollas comunitarias; difundir a través de redes sociales lo que estaba ocurriendo en los puntos de concentración popular, que no estaba siendo visibilizado por los medios de comunicación oficiales o privados, y planear expresiones artísticas de resistencia pacífica y de rechazo a las violencias. Algunos participantes llegaron, incluso, a reconocer después de las manifestaciones que estas y los repertorios que desarrollaron tuvieron un marcado acento cristiano, incluso teológico:

Aunque no tengamos el chip teológico, lo que aquí se construye es teología; y es teología lo que los jóvenes construyeron a partir de ese levantamiento y de esa movilización…, la teología es cómo hablamos y cómo nos unimos en el crecimiento de la comunidad, cómo nos unimos en la defensa de quienes están sufriendo y están siendo empobrecidos, porque ese fue el pensamiento de Jesús…, aquí hay una teología que se hace desde el barro. (Grupo de género y diversidad. Corp. Casitas Bíblicas – Categoría Incidencia, entrada 2)

Si bien en ningún colectivo se reportaron prácticas comunitarias de lectura de la Biblia durante y a propósito de esta coyuntura social, sus integrantes sí reconocen que fue la trayectoria histórica del colectivo y sus dinámicas comunitarias en torno a aproximaciones contextuales y liberacionistas a los textos bíblicos las que estimularon estas respuestas espontáneas de sus integrantes. Así, lo expresó un integrante de la comunidad de Popayán: “la lectura de la Palabra, eso fue lo que marcó a las comunidades” (CEB Fredy Mosquera, Categoría Incidencia, entrada 5). En este grupo focal, un participante recordó que

no debemos desconocer que la misma Biblia nos enseña que debemos tener una participación política. O sea, no debemos ser ajenos a esos procesos, lo que sí debemos es tomar distancia y denunciar cuando los procesos solamente benefician a ciertos grupos, y no a la comunidad. (Entrevista CEB Fredy Mosquera, categoría Incidencia, entrada 10)

O, como la decisión de unirse a las manifestaciones fue consecuencia del estudio de los textos proféticos realizados años atrás: “Yo lo tomo desde el profetismo, que ante algo que genera una injusticia, pues tenemos que salir a denunciarla…. Esa lectura tiene que hacerse carne en otros” (CEB Fredy Mosquera, Categoría Incidencia, entrada 8). Esta intervención propició que otra persona comentara lo siguiente:

Yo estaba leyendo sobre los profetas Amós y Jeremías y sobre lo que ellos predicaban haciendo el reclamo a los reyes. Era que ellos tenían que defender el derecho del huérfano y de la viuda, quienes hacían parte de lo más bajo, del estrato más bajo de Israel y que eran los aislados, relegados y pues obviamente también eso era lo que de una u otra manera yo también confrontaba la situación aquí…. Aquí estamos defendiendo el derecho de estas personas, que son necesitadas. (CEB Fredy Mosquera, Categoría Incidencia, entrada 6)

En efecto, en el transcurso de los encuentros con los representantes de las comunidades, varios de ellos pudieron hacer memoria y tomar conciencia del influjo que tuvieron varios textos bíblicos y las reflexiones suscitadas sobre estos, en la respuesta colectiva de las corporaciones una vez que se reconoció que, sus integrantes, hacían más visible su presencia en las manifestaciones. En tal sentido, los integrantes del grupo de diversidad sexual de Casitas Bíblicas indicaron que el texto de “Los discípulos de Emaús”, que aparece en Lc 24, fue determinante para entender que, Jesús, estaba caminando con quienes marchaban, muchos de ellos afligidos por los acontecimientos; entonces, él los ayudaba a hacer memoria de lo sucedido y, de ese modo, les iba haciendo “arder el corazón” (Lc 24,32) para conducirlos al compartir el pan (Lc 24,30-31), que en las marchas esto se hizo posible por medio de las ollas comunitarias (Entrevista Corp. Casitas Bíblicas – Grupo de diversidad sexual, Categoría incidencia, entradas 3 y 4). En sus términos,

ellos bailaron la Biblia, interpretaron la Biblia —y lo decíamos— “mariconiamos la Biblia” de una manera muy especial y en donde ellos lo que más resaltaban era que a través de ese texto ganaron la lucha de estar acá y de tener este espacio. (Grupo de género y diversidad. Corp. Casitas Bíblicas, categoría Incidencia, entrada 3)

Por su parte, un representante de la Comunidad de El Pilón expresa que, la postura crítica frente a la realidad y la opción de él, es consecuencia de la formación bíblica popular llevada a cabo a lo largo de la historia de la comunidad:

Pues lo que nos enseñaron en el mismo método de ver, juzgar y actuar de la Biblia nos lleva a eso, ¿no? Y pues en el caso de nosotros en esa situación de exclusión que se vive en los barrios y con el método y con la Biblia, eso nos lleva a generar una conciencia crítica; de la liberación del pueblo de Israel del yugo de los egipcios y del faraón; el proceso que vivieron del destierro de Babilonia y del yugo de los persas, luego del yugo de los griegos y con todo este proceso de los Macabeos; y toda esa lucha que vivieron Jesús y sus compañeros con el Imperio Romano y lo que generó; y lo que lee uno ahí de toda esa lucha de manifestaciones del pueblo de Dios por liberarse de estos yugos; y como desde el profeta Isaías … y Amós, siempre se denuncian las situaciones de injusticia que vivía el pueblo de Dios desde los opresores. (CEB El Pilón, categoría Incidencia, entrada 11)

Resulta llamativa la coincidencia entre las cuestiones bíblicas abordadas por los colectivos a lo largo de su trayectoria, que los impulsaron a vincularse a las manifestaciones, y los asuntos que autores como Aguirre (2024) señalan como “recurrentes e influyentes en los cristianos comprometidos políticamente en Latinoamérica” (p. 159), tales como la centralidad del Jesús histórico, el Reino de Dios, la diferencia entre la religión política y la religión doméstica característica de la antropología mediterránea antigua, los pobres, el amor, el compromiso con el prójimo necesitado, en quien Cristo se hace visible, la comprensión de Pueblo de Dios, la cruz, la paternidad de Dios y la humanidad de Jesús.

Asimismo, se puso en evidencia que, si bien estas comunidades a lo largo de su trayectoria habían implementado la perspectiva hermenéutica basada en la dinámica Vida-Biblia-Vida, ante las manifestaciones sociales mantuvieron el principio de no proponer una temática en particular como punto de inicio, sino que partieron de las situaciones sociales en que estaban inmersas. No obstante, a diferencia de dicha dinámica, los contextos no tenían necesidad de ser confrontados con los textos bíblicos para asumir, a continuación, compromisos y acciones transformadoras de dichas realidades.

Parece ser que, en la coyuntura particular de las manifestaciones, el trasfondo bíblico ya había sido asimilado gracias a la trayectoria histórica de las comunidades, por lo que los impulsos a escuchar la realidad y actuar en ella se dieron de manera simultánea, como respuesta al compromiso que los encuentros comunitarios con la Escritura ya habían suscitado en sus integrantes.

Conclusiones

En su proceso por responder a la cuestión sobre si determinadas formas de lectura de la Biblia pueden influir en el compromiso sociopolítico de las personas y, en tal caso, si las estrategias de acercamiento al texto bíblico que han realizado las comunidades y colectivos de inspiración cristiana que hicieron parte de esta investigación tuvieron algún influjo en su opción por participar de las diferentes formas de protesta social registradas en el país, la investigación había asumido como hipótesis inicial que, ante la emergencia de las manifestaciones sociales en Colombia, el proceder de las comunidades eclesiales y las corporaciones de inspiración cristiana, siguiendo el esquema clásico del método pastoral latinoamericano —ver, juzgar, actuar—, había consistido, en primer lugar, en congregarse para analizar la realidad (así fuese de manera virtual, debido al confinamiento por la pandemia), seleccionar un texto bíblico que pudiese entrar en sintonía con “los signos de los tiempos” y tomar la decisión de salir a las calles para apoyar las marchas (Benavides & Casas-Ramírez, 2022, pp. 46-50).

Sin embargo, a partir de los encuentros con los grupos focales, como se ha puesto en evidencia en los apartados precedentes, tal hipótesis tuvo que ser replanteada, ya que se pudo establecer que, la opción por participar en las protestas no se hizo, en principio, como expresión oficial de determinaciones consensuadas o encuentros previos para analizar la realidad y leer la Biblia al interior de la colectividad. En efecto, la participación activa en las manifestaciones, ya fuese individual o colectiva, por parte de los integrantes de las comunidades vinculadas a la investigación surgió como consecuencia de los procesos de formación y concientización que, como grupo, habían desarrollado desde sus inicios, entre los que se cuenta la práctica de la lectura comunitaria de la Biblia con un enfoque liberador.

Como consecuencia, si bien en ningún colectivo se reportaron prácticas comunitarias de lectura de la Biblia durante y a propósito de esta coyuntura social, sus integrantes sí reconocen que fue esta trayectoria histórica del colectivo y sus dinámicas comunitarias, en torno a aproximaciones contextuales y liberacionistas a los textos bíblicos, las que estimularon, en primer lugar, las respuestas espontáneas de sus integrantes y, a continuación (o de manera simultánea), la intervención planeada y estratégica de los colectivos a través de la implementación de repertorios concretos que buscaron unirse a los reclamos populares, proteger a los reclamantes y establecer redes de solidaridad para resistir, todo ello como fruto madurado del evangelio que habían leído, estudiado, confrontado y apropiado a lo largo de los años.

Declaración de contribución de autoría

El presente trabajo es el resultado de una investigación colectiva interinstitucional, iniciada en 2022, titulada “Prácticas de lectura bíblica por parte de cuatro colectivos de inspiración cristiana en el marco de las manifestaciones sociales en Colombia de 2019 a 2021”, en el que participaron Juan-Alberto Casas-Ramírez, Investigador principal, Universidad Javeriana; Alejandro Olaya-Arenas, Investigador principal, Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium; Jhon-Fredy Mayor-Tamayo, Investigador principal, Corporación Universitaria Minuto de Dios, y Norida Rodríguez-Moreno, Coinvestigadora, Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium. El trabajo de campo fue realizado por los cuatro investigadores; la sistematización, codificación y generación de informes de la información recolectada, en el software ATLAS.ti, estuvo a cargo de Norida Rodríguez-Moreno; el análisis de la información y la redacción de una primera versión del artículo fue realizada por los cuatro investigadores; la revisión inicial estuvo a cargo de Juan-Alberto Casas-Ramírez; en la versión final participaron los cuatro investigadores; los ajustes y revisión definitiva estuvo a cargo de los investigadores Juan-Alberto Casas-Ramírez y Alejandro Olaya-Arenas.

Agradecimientos

Los investigadores expresan un especial agradecimiento a los líderes e integrantes de la CEB del Pilón, la CEB Fredy Mosquera, la Corporación Claretiana Norman Pérez Bello y el grupo de género y diversidad de la Corporación Casitas Bíblicas por haber aceptado participar como grupos focales de la investigación. De igual manera, agradecen a la teóloga Viviana Carolina Forero Angulo y a los trabajadores sociales Diego Fernando Alarcón Flórez y Lina Fernanda Gutiérrez Ríos, de la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium, por su apoyo en la validación de los instrumentos para el desarrollo de los grupos focales.

Conflicto de interés

Los autores declaran la inexistencia de conflictos de intereses con alguna institución o asociación de cualquier índole. Asimismo, la Universidad Católica Luis Amigó no se hace responsable por el manejo de los derechos de autor que los autores hagan en sus artículos; por lo tanto, la veracidad y completitud de las citas y referencias son responsabilidad de los autores.

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Notas de autores

Norida Rodríguez-Moreno

Magister en Políticas Públicas de la Universidad del Valle. Docente de la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium, Cali–Colombia. Miembro del grupo de investigación Yeshúa. Correo electrónico: norida1809@hotmail.com Orcid: https://orcid.org/0000-0002-9579-0134

Juan-Alberto Casas-Ramírez

Doctor en Teología. Profesor asociado en el Departamento de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia. Miembro del grupo de investigación Didaskalia. Correo electrónico: jcasas.smsj@javeriana.edu.co. Orcid: https://orcid.org/0000-0002-4650-5456

Alejandro Olaya-Arenas

Magister en educación. Candidato a doctor en Teología de la Universidad Pontificia Bolivariana. Docente de la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium, Cali–Colombia. Integrante del grupo de investigación Yeshúa. Correo electrónico: aolaya@unicatolica.edu.co. Orcid: https://orcid.org/0000-0001-8446-3835

Jhon-Fredy Mayor-Tamayo

Doctor en Teología. Profesor en la Corporación Universitaria Minuto de Dios, Bogotá, Colombia. Integrante del Grupo de investigación Palabra, Pueblo y Vida de la Facultad de Estudios Bíblicos, Pastorales y de Espiritualidad, Bogotá-Colombia. Correo electrónico: jhon.mayor@uniminuto.edu. Orcid: https://orcid.org/0000-0001-7926-1729


  1. 1 La investigación asume las nociones de “manifestación social”, “protesta social” y “movilización ciudadana” de modo sinonímico al comprenderlas, en su conjunto, como “un proceso participativo de acciones colectivas orientado a promover, contribuir e impulsar, propuestas alternativas y críticas al modelo de sociedad dominante que ahonden en una mayor justicia social. Este proceso entiende que la transformación pasa por la ocupación y la presencia en los espacios públicos para denunciar, reivindicar, educar y sensibilizar sobre dichas alternativas” (Mosaiko, s.f., p 5). “Diccionario de Asilo – Movilización social”. Las entidades gubernamentales, como la Secretaría Distrital de Gobierno de la Alcaldía Mayor de Bogotá, realizan la misma homologación.

  2. 2 Entre estos, la resolución 008430 de 1993 del Ministerio de Salud y Protección Social, y la validación de la investigación a través del diligenciamiento del “Formato de Conducta Responsable en Investigación, Innovación y Creación – FCRIIC” de la Pontificia Universidad Javeriana.