Redes sociales digitales y agencia migrante en la ruta del Darién1
Digital social networks and migrant agency on the Darién route
Paul Antonio Córdoba Mendoza, Samuel Pinto, Jorge Luis Roquebert, Guillermo Mendoza
Universidad de Panamá
Recibido: 15 de abril de 2025 – Aceptado: 6 de agosto de 2025 – Publicado: 1 de julio de 2026
Forma de citar este artículo en APA:
Córdoba Mendoza, P. A., Pinto, S., Roquebert, J. L., & Mendoza, G. (2026). Redes sociales digitales y agencia migrante en la ruta del Darién. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, 17(2), 406-435. https://doi.org/10.21501/22161201.5164
Resumen
Este estudio explora el papel de las redes sociales digitales en la movilidad de migrantes en tránsito a través del Darién. Se utiliza un enfoque mixto secuencial exploratorio centrado en la etnografía digital y el acompañamiento del análisis cuantitativo. La recopilación de la información fue en el año 2024 centrándose en el grupo de Facebook Migración Emprendedora y los ejes temáticos abordados fueron: decisiones informadas para migrar, la resistencia a las estructuras restrictivas y la gestión emocional de la travesía. La investigación evidencia cómo las redes sociales digitales facilitan agencia colectiva en contextos migratorios hostiles, reconfigurando estructuras restrictivas mediante prácticas de resistencia y solidaridad. La participación diferenciada por género cuestiona narrativas tradicionales, subrayando el liderazgo femenino en la sostenibilidad emocional de la migración. Estos hallazgos urgen a integrar perspectivas comunitarias y digitales en políticas migratorias, priorizando derechos humanos sobre enfoques securitizados.
Palabras clave
Etnografía digital; Migración irregular; Movilidad humana; Redes sociales digitales; Resiliencia migrante.
Abstract
This study explores the role of digital social networks in the mobility of irregular migrants through the Darién region. A sequential exploratory mixed-method approach was employed, centered on digital ethnography and complemented by quantitative analysis. Data were collected in 2024, focusing on the Facebook group “Migración Emprendedora” (Entrepreneurial Migration), with thematic analysis addressing informed migration decisions, resistance to restrictive structures, and emotional management during the journey. The study demonstrates how digital social networks facilitate collective agency in hostile migration contexts, reconfiguring restrictive structures through practices of resistance and solidarity. Gender-differentiated participation challenges traditional narratives, highlighting women’s leadership in sustaining emotional resilience (e.g., managing risks for children). These findings call for integrating community-based and digital perspectives into migration policies, prioritizing human rights over securitized approaches.
Keywords
Digital ethnography; Digital social networks; Human mobility; Irregular migration; Migrant resilience.
Introducción
La migración en tránsito a través de Panamá, particularmente en la región del Tapón del Darién, ha experimentado transformaciones en los últimos cinco años, marcadas por dos momentos clave que revelan tanto la agencia de los migrantes como las respuestas institucionales ante este fenómeno.
Entre 2021 y 2023 se registró un flujo masivo de personas, principalmente provenientes de Haití, Venezuela y Colombia. Ante la ausencia de vías legales y las barreras impuestas por políticas migratorias restrictivas, estos grupos recurrieron a estrategias colectivas para atravesar esta ruta. Este primer momento se caracterizó por la apropiación de redes sociales digitales —Facebook, TikTok y YouTube— como herramientas para documentar la travesía, organizar rutas, gestionar riesgos y construir redes de apoyo solidario. El uso de estas plataformas permitió a los migrantes no solo intercambiar información logística, sino también generar espacios virtuales de contención emocional y solidaridad, configurando así una comunidad digital transnacional.
A partir de julio de 2024, sin embargo, se evidenció un giro paradójico: un segundo momento marcado por el endurecimiento de las políticas de externalización migratoria en Panamá, con deportaciones y controles fronterizos coordinados con países de destino como Estados Unidos. Este cambio llevó a muchos migrantes en tránsito a optar por regresar a sus países de origen. Aunque esta investigación reconoce la importancia de este viraje, su foco analítico se sitúa en el primer período, cuando las prácticas digitales se consolidaron como herramientas para negociar y resistir estructuras restrictivas.
Desde esta perspectiva, el análisis articula tres orientaciones conceptuales clave para comprender estas dinámicas: la teoría de la estructuración de Anthony Giddens (1995), el concepto de micropoder de Michel Foucault (1977) y la noción de injusticia epistémica propuesta por Miranda Fricker (2007). Estas nociones permiten comprender cómo la agencia migrante se ejerce en un contexto de limitaciones estructurales, cómo las relaciones de poder se manifiestan a microescala y cómo el conocimiento de los propios migrantes es valorado o silenciado.
Giddens concibe las estructuras sociales como simultáneamente habilitadoras y restrictivas de la acción humana. En su teoría de la estructuración, la dualidad de la estructura significa que las normas y recursos sociales hacen posible la acción al mismo tiempo que la limitan, y son tanto el medio como el resultado de la praxis de los individuos (Giddens, 1995). Así, los migrantes reproducen las estructuras al actuar, por ejemplo, obedeciendo o negociando leyes migratorias, pero también pueden transformarlas gradualmente mediante prácticas repetidas, como la creación de redes digitales para sortear obstáculos. Este enfoque evita el falso dilema entre determinismo y voluntarismo: las estructuras no existen ajenas a la acción humana, ni la acción ocurre fuera de ellas (Ortiz, 1999).
Foucault, por su parte, redefine el poder como algo difuso y relacional, operante en todos los niveles sociales. En lugar de entenderlo como prerrogativa exclusiva de instituciones estatales, señala que el poder circula como micropoderes o microfísicas, presentes incluso en relaciones aparentemente privadas. El poder no se posee, sino que se ejerce en la interacción cotidiana, generalmente de forma no visible (Foucault, 1977). En el contexto migratorio, los micropoderes se materializan tanto en los controles militares y las prácticas de vigilancia como en las interacciones con guías, transportistas y otros actores en tránsito. Al mismo tiempo, las plataformas digitales operan como espacios donde se ejercen contrafuerzas: la información práctica que comparten los migrantes sobre rutas seguras actúa como forma de contrapoder frente a las normas oficiales, reduciendo la dependencia de intermediarios y desafiando la verticalidad del control estatal.
En este entramado, la noción de injusticia epistémica desarrollada por Fricker (2007) permite analizar cómo se devalúa o invisibiliza el conocimiento producido por los migrantes. Este fenómeno se manifiesta en dos formas principales: la injusticia testimonial, cuando el discurso de los migrantes es desacreditado por prejuicios hacia su condición o nacionalidad, por ejemplo, asumir que no saben lo que dicen; y la injusticia hermenéutica, cuando sus experiencias no pueden ser plenamente comprendidas debido a la ausencia de marcos interpretativos adecuados. Este concepto revela cómo el poder también opera en el ámbito del conocimiento, determinando quién puede hacer sentido de una experiencia social y quién es considerado creíble.
Las redes sociales digitales han emergido como espacios fundamentales para la reorganización de las estructuras migratorias impuestas por políticas restrictivas. En estas comunidades virtuales, los migrantes en tránsito intercambian información esencial sobre rutas, costos, riesgos y contactos, lo que les permite planificar de forma más precisa sus desplazamientos y adaptarse rápidamente a las contingencias del camino. Estas plataformas no solo funcionan como repositorios de datos, sino también como redes de apoyo en las que se comparten consejos prácticos y advertencias, generando un sentido de comunidad transnacional que trasciende las fronteras físicas.
Esta dinámica revela cómo los espacios digitales se convierten en herramientas de empoderamiento colectivo, donde el conocimiento compartido actúa como un recurso para contrarrestar las limitaciones impuestas por los marcos regulatorios. El acceso a información en tiempo real favorece la toma de decisiones informadas y la construcción de rutas alternativas más seguras, lo que representa una forma de resistencia frente a las restricciones oficiales y a las amenazas del crimen organizado. En este sentido, las redes sociales digitales no solo cumplen una función instrumental en la logística migratoria, sino que también contribuyen a reforzar vínculos de solidaridad y a generar formas de organización autónoma que reconfiguran el mapa migratorio en la región.
La dualidad de la estructura explica cómo las políticas restrictivas (estructuras) coexisten con la agencia colectiva de los migrantes para reinventarlas; el concepto de micropoder focaliza la atención en las relaciones de poder que atraviesan el proceso migratorio, desde los controles militares hasta los liderazgos internos en las comunidades digitales; y la injusticia epistémica visibiliza los sesgos que afectan el reconocimiento del conocimiento migrante. En conjunto, estos tres marcos permiten entender cómo, a través de prácticas en línea, los migrantes negocian estructuras restrictivas a microescala y reivindican su voz epistémica frente a sistemas diseñados para excluir.
La etnografía digital como herramienta para comprender las prácticas migratorias en redes sociales
En el marco de esta investigación, la comprensión de las prácticas migratorias en entornos digitales resulta fundamental para analizar cómo los migrantes negocian, resisten y resignifican las estructuras restrictivas. Para ello, la etnografía digital o netnografía (Kozinets, 2019) representa un enfoque metodológico y epistemológico fundamental para analizar dinámicas en entornos digitales. Estos espacios, lejos de ser meras extensiones de la realidad física, operan como ámbitos activos de producción de experiencias, agencia y conocimiento. La netnografía contemporánea se define como “un método de investigación estructurado en prácticas específicas para la recolección, procesamiento, gestión ética y difusión de datos” (p. 79), donde predomina un enfoque participativo-observacional que prioriza la dimensión humana.
Esta perspectiva permite documentar prácticas comunicativas, narrativas y afectivas en redes sociales, evidenciando su rol en la reconfiguración de identidades, relaciones de poder y formas de organización colectiva. A juicio de Castellanos (2023):
Brinda un marco ideal para explorar los fenómenos de los sujetos que pertenecen a un grupo o comunidad virtual que se pueden documentar y recopilar fácilmente al examinar el espacio compartido de este ecosistema digital; uno de estos espacios son las redes sociales, las cuales tienen características específicas que limitan los objetivos de cada usuario a pesar de vivir en un espacio virtual. (p. 291)
Diversas investigaciones han aprovechado este enfoque para explorar fenómenos tan diversos como la participación política (Pérez & Corona, 2021); las prácticas religiosas (Meza, 2020); el activismo feminista (Astudillo et al., 2023); el indígena (Debo-Armenta, 2021); movimientos juveniles (Valderrama et al., 2020); o en procesos electorales (Flores & Zaharía (2022). Estas investigaciones coinciden en señalar que las redes sociales no solo pueden reproducir estructuras sociales tradicionales, sino también subvertirlas, actuando como espacios de disputa simbólica, organización y acción política.
En el campo de la migración, estas perspectivas cobran particular relevancia. La movilidad humana contemporánea se desarrolla en un escenario altamente mediatizado, donde lo digital actúa como espacio, herramienta y estructura de mediación. Múltiples estudios han documentado cómo las personas migrantes utilizan redes sociales para informarse, planificar sus trayectos, construir redes de apoyo y enfrentar los riesgos del tránsito (Dekker & Engbersen, 2014; Leurs & Ponzanesi, 2024; Garbey, 2018; Sheller, 2018; Frank & Núñez Chaim, 2021; Forero Medina & Trompetero Vicent, 2022).
Desde una mirada crítica, es fundamental reconocer que estos entornos digitales están atravesados por relaciones de poder, vigilancia, exclusión y agencia. Los migrantes no solo consumen contenidos, sino que los generan: comparten advertencias, denuncian violencias, recomiendan estrategias de supervivencia y crean repertorios colectivos de saber práctico. Sheller (2018) sostiene que las infraestructuras digitales median los movimientos humanos, al tiempo que co-producen formas de ciudadanía móvil y de desposesión. Así, las plataformas sociales operan como tecnologías ambivalentes: instrumentos de control y, a la vez, dispositivos de solidaridad y resistencia.
Un campo emergente, y especialmente relevante para esta investigación, es el uso de redes sociales en contextos de migración forzada como herramienta para sortear barreras estructurales. Forero Medina y Trompetero Vicent (2022), mediante etnografía digital, estudiaron las interacciones en grupos de WhatsApp de migrantes venezolanos que planificaban cruzar la selva del Darién. Identificaron estrategias de orientación basadas en la relativización de la información y la fe, destacando que “las narraciones compartidas por mensajes, notas de voz o videos, inciden directamente en la toma de decisiones sobre continuar o no con la ruta” (pp. 100-111).
De forma complementaria, estudios como los de Garbey (2018) y Frank y Núñez Chaim (2021) han mostrado cómo aplicaciones como WhatsApp y Telegram permiten compartir información sobre rutas, coyotes, riesgos y refugios, desafiando las restricciones impuestas por políticas migratorias cada vez más excluyentes. En este contexto, resulta clave el concepto de aprendizaje social digital propuesto por Busso (2023), que permite entender cómo los migrantes elaboran saberes colectivos y prácticos en comunidades digitales ante la ausencia de soportes institucionales.
Canales de Telegram, grupos cerrados de Facebook o chats en WhatsApp operan como repertorios colaborativos de información vital en contextos de alta peligrosidad, como el Tapón del Darién. Estas plataformas no solo acompañan el tránsito, sino que lo estructuran y resignifican, convirtiéndose en parte constitutiva de la experiencia migratoria. Se activan así formas de aprendizaje y cooperación que permiten anticipar riesgos, tomar decisiones estratégicas y ejercer agencia en medio de la incertidumbre.
El problema
La política migratoria de los Estados receptores ha adoptado un enfoque conocido como externalización, que consiste en delegar la gestión migratoria a terceros países mediante acuerdos con naciones en tránsito. Estos acuerdos combinan asistencia al desarrollo con medidas de contención directa, lo que ha sido ampliamente analizado en estudios como los de De Novión (2007), Varela (2015), Treviño (2016), Edson (2020), Iturralde y Piñeiro (2021), Pereira y Clavijo (2022), Castillo (2022), Gissi Barbieri et al. (2022), París (2022) y Vega (2022). La externalización ha implicado un endurecimiento de las restricciones legales, incluyendo la imposición de visas, lo que ha obligado a los migrantes a recurrir a rutas alternativas y más peligrosas para alcanzar sus destinos.
En este escenario, la selva del Darién, un extenso y denso corredor selvático de aproximadamente 575.000 hectáreas, ubicado entre el oriente panameño y el noroeste colombiano, se ha convertido en un punto neurálgico del tránsito hacia el norte. Su topografía accidentada, atravesada por ríos caudalosos y zonas pantanosas, junto con su clima extremadamente húmedo y caluroso, convierten el cruce en un desafío físico y logístico de gran envergadura. Sin embargo, su localización estratégica, como único paso terrestre entre Sudamérica y Centroamérica, lo ha transformado en una ruta inevitable para miles de personas que buscan sortear las barreras impuestas por las políticas migratorias.
A partir de 2021, el endurecimiento de estas políticas, como la exigencia de visas para venezolanos en México desde enero de 2022, generó un aumento significativo en el número de migrantes que optan por rutas como la del Darién. Este cambio se refleja en el incremento de migrantes venezolanos que transitaron por esta región, pasando de 69 en 2020 a 328.650 en 2023 (OIM, 2023), un crecimiento que evidencia el impacto de las barreras estructurales y normativas más restrictivas sobre los patrones migratorios. La peligrosidad de la zona, marcada por la presencia de grupos armados, redes de tráfico (Gandini, Álvarez y Feldmann, 2024), y condiciones climáticas extremas, se combina con la ausencia de infraestructura vial y de servicios básicos, intensificando los riesgos del trayecto. De este modo, el Darién no solo representa un desafío geográfico, sino también un espacio donde convergen las tensiones entre políticas restrictivas, movilidad humana y estrategias de supervivencia, articulando el vínculo entre el contexto físico y las dinámicas políticas que lo configuran como un corredor migratorio de alto riesgo.
En paralelo, las redes sociales digitales han transformado la experiencia migratoria, convirtiéndose en herramientas esenciales para organizar y planificar trayectorias, gestionar riesgos y construir redes de apoyo. Plataformas como Facebook, WhatsApp y Telegram han facilitado la difusión de información sobre rutas, costos y peligros, además de ofrecer espacios para la creación de comunidades virtuales que brindan apoyo emocional. Este fenómeno ha sido analizado en estudios como los de Garbey (2018); Ogayar, Muntean y Gamella (2018); Arévalo-Martínez y del Prado Flores (2021); Frank y Núñez Chaim (2021); Navarro López (2021), Forero Medina y Trompetero Vicent (2022); Mantilla (2022); Porras (2023); Pauta y Garate (2023); Alarcón (2023); Ramírez (2023) y Córdoba (2024).
En este contexto, diversas comunidades virtuales, entre ellas el grupo de Facebook Migración Emprendedora, con más de 480 mil miembros, constituyen nodos clave para el intercambio de experiencias y estrategias que buscan enfrentar los desafíos del tránsito migratorio, particularmente en la ruta del Darién. Estos espacios, junto con perfiles de migrantes en plataformas como YouTube y TikTok, permiten observar cómo se articulan redes de apoyo, circulación de información y formas de resistencia colectiva frente a políticas migratorias restrictivas.
A partir de este panorama, este estudio se plantea las siguientes preguntas de investigación:
▶¿De qué manera los migrantes en tránsito utilizan comunidades virtuales en redes sociales digitales para reconfigurar las estructuras migratorias impuestas por políticas restrictivas, mediante prácticas de toma de decisiones informadas, resistencia colectiva y gestión emocional durante sus trayectorias, en el cruce por el Tapón del Darién?
▶¿De qué manera las diferencias sociodemográficas, como el género, influencian la agencia de los migrantes en sus interacciones dentro de comunidades virtuales en redes sociales, y cómo estas diferencias se reflejan en los temas y publicaciones más populares, indicando las prioridades y estrategias colectivas para desafiar las restricciones migratorias?
Estas preguntas buscan explorar los aspectos prácticos y sociales de la migración, analizando cómo las comunidades digitales se convierten en herramientas clave para enfrentar los desafíos del proceso migratorio. Este estudio profundiza en la comprensión sobre cómo estas comunidades reconfiguran las dinámicas migratorias en contextos de políticas restrictivas, ofreciendo una perspectiva innovadora sobre la intersección entre tecnología, migración y políticas públicas. Además, aporta insumos para el diseño de políticas migratorias más informadas y humanizadas, considerando el papel de las redes sociales digitales en la experiencia migratoria contemporánea.
Metodología
El estudio adopta un diseño de investigación mixto secuencial exploratorio (Creswell & Plano Clark, 2018), con una fase cualitativa y con apoyo cuantitativo sustentada en Bárcenas Barajas y Preza Carreño (2019), donde la etnografía digital constituye el eje central para analizar cómo los migrantes construyen prácticas sociales en el grupo de Facebook Migración Emprendedora. La investigación se guio por los principios de Kozinets (2019) de inmersión ética en comunidades en línea, métodos etnográficos adaptados a lo digital y un énfasis en la agencia y la cultura participativa.
Se delimitó el análisis al grupo que en 2024 cuenta con 484,1 mil miembros. Se seleccionaron 80 publicaciones y 5,474 comentarios mediante un proceso en tres etapas.
En primer lugar, se aplicó un criterio de relevancia temática, priorizando las publicaciones relacionadas con tres ejes centrales del estudio: (a) toma de decisiones informadas; (b) resistencia a estructuras migratorias restrictivas y (c) gestión emocional y roles de género en el tránsito migratorio. Este filtrado temático es coherente con las recomendaciones de Piñuel Raigada (2002) y con enfoques cualitativos que enfatizan la alineación entre el corpus y los objetivos de investigación (Bardin, 1986).
En segundo lugar, se consideró el nivel de interacción como un indicador de centralidad e influencia dentro de la comunidad virtual. Se establecieron umbrales mínimos de 50 “me gusta” y 30 comentarios, definidos tras una revisión exploratoria de la distribución de interacciones en el grupo. Este procedimiento sigue orientaciones metodológicas en el análisis de redes y comunidades digitales, donde una alta participación se utiliza para identificar contenidos con mayor capacidad de generar conversación (Ardèvol et al., 2003).
En tercer lugar, como señalan Strauss y Corbin (2016), se aplicó el criterio de saturación teórica, interrumpiendo la incorporación de nuevas publicaciones cuando el análisis de narrativas adicionales no aportó conceptos o patrones interpretativos novedosos. Este enfoque, ampliamente documentado en investigación cualitativa, asegura que el corpus sea lo suficientemente robusto para responder a las preguntas de investigación sin redundar en datos repetitivos.
Finalmente, se excluyeron publicaciones consideradas irrelevantes para el análisis, como anuncios publicitarios o contenidos duplicados, con el fin de asegurar la pertinencia y coherencia temática del corpus. En conjunto, este proceso busca reforzar la transparencia, la trazabilidad y la replicabilidad del diseño metodológico. No obstante, este procedimiento podría introducir ciertos sesgos, ya que priorizar publicaciones con altos niveles de interacción puede dejar fuera narrativas menos visibles. Este aspecto se reconoce como una limitación y se sugiere que futuros estudios incorporen técnicas de muestreo que incluyan también contenidos de baja interacción para ampliar la diversidad de perspectivas.
La recolección de datos se extendió de enero a octubre de 2024, lo que permitió la identificación de patrones recurrentes y temas emergentes mediante una observación prolongada. Kozinets (2019) enfatiza que la duración en el campo es crucial para captar la evolución de las interacciones y dinámicas sociales en un contexto digital cambiante.
El estudio se desarrolló en tres fases:
▶Fase cualitativa: se realizaron observaciones exploratorias y sistemáticas de las interacciones en el grupo, analizando publicaciones, comentarios y patrones de interacción. Esta fase estuvo enfocada en comprender las prácticas de los migrantes en un contexto de movilidad internacional, con el fin de identificar elementos clave relacionados con la toma de decisiones y las redes de apoyo.
▶Fase cuantitativa: se aplicaron técnicas de análisis de datos para confirmar la frecuencia y distribución de los patrones identificados en la fase cualitativa. Esta fase permitió validar y reforzar los hallazgos obtenidos a través de la observación directa.
▶Fase de análisis integrado: se combinaron los hallazgos cualitativos y cuantitativos para obtener una comprensión holística del fenómeno. Este enfoque integrador permite observar las conexiones entre las estructuras sociales y las prácticas individuales, facilitando un análisis más profundo del fenómeno migratorio en los espacios digitales.
FASE 1. Etnografía digital (cualitativa)
En esta fase se adoptó un enfoque no intrusivo, evitando la participación directa de los investigadores en las interacciones del grupo. Siguiendo a Ramos (2025), la etnografía digital ofrece un marco idóneo para explorar las dinámicas sociales en entornos virtuales, especialmente útil en el estudio de comunidades digitales vinculadas a la migración. Bajo esta premisa, se priorizó la observación no participante como estrategia metodológica, tal como proponen Urbanik y Rocks (2020), quienes describen los grupos de Facebook como una especie de espejo unidireccional, “un espacio donde los investigadores pueden observar e interpretar interacciones sin necesariamente participar” (p. 224). Este enfoque permitió captar las interacciones, respetando la privacidad de los miembros y evitando alterar el flujo comunicativo de la comunidad.
Para garantizar la confidencialidad de los participantes, se implementó un protocolo de codificación ética que eliminó toda información identificable, asignando a cada usuario un código único. La información se recopiló mediante capturas de pantalla de interacciones públicas, análisis de hilos conversacionales y registro sistemático de publicaciones. Este corpus de datos posibilitó identificar patrones temáticos y estructuras recurrentes en el discurso, conectando las prácticas comunicativas con el contexto más amplio de las rutas migratorias y las estrategias de tránsito.
Con el fin de guiar el análisis, se establecieron tres categorías operativas interrelacionadas:
▶Toma de decisiones informadas: procesos de elección basados en información compartida sobre rutas, costos y riesgos del cruce.
▶Resistencia a estructuras restrictivas: acciones orientadas a evadir controles, desafiar normas o negociar barreras físicas y legales.
▶Gestión emocional y roles de género: formas de apoyo afectivo y emocional, diferenciadas según el género, que refuerzan la cohesión del grupo.
El tratamiento de los datos se realizó mediante un análisis temático que integró codificación abierta e identificación inductiva de fragmentos significativos, con el objetivo de elaborar una narrativa analítica coherente. Esta narrativa no solo sistematiza los hallazgos, sino que los contrasta de manera constante con el marco conceptual, asegurando que las categorías de análisis emerjan de la interacción entre la observación empírica y las interpretaciones teóricas.
FASE 2. Análisis cuantitativo
Como complemento, el análisis cuantitativo midió frecuencias de publicaciones por género y nivel de interacción; para contrastar diferencias en el nivel de interacción por género, se aplicó la prueba U de Mann-Whitney, adecuada para comparar grupos independientes con datos no normales. Dado que los datos no cumplían con el supuesto de normalidad (según la prueba de Shapiro-Wilk, p < 0.05).
Se comparó la interacción en publicaciones según autor y se trabajó con la variable independiente, género (hombres vs. mujeres) y como variable dependiente, nivel de interacción, operacionalizado como el número de comentarios por publicación. En cuanto al procedimiento, se excluyeron seis publicaciones anónimas para garantizar una comparación válida.
Se ordenaron todas las observaciones (número de comentarios por publicación) de menor a mayor y se asignaron rangos. Se calcularon las sumas de rangos para cada grupo. El estadístico U se obtuvo con la fórmula: U=R−n(n+1)2U=R−2n(n+1); donde n1=45n1 =45 y n2=19n2=19. Se reportó el menor de los valores calculados, resultando en U = 284.
Consideraciones éticas y limitaciones
Se garantizó la confidencialidad de los participantes mediante la codificación de usuarios (por ejemplo, Usuario001) y la omisión de cualquier dato identificable. La observación se llevó a cabo de forma no intrusiva, siguiendo los principios éticos de la etnografía digital. Aunque el grupo de Facebook Migración Emprendedora es de acceso público, se adoptó una postura precautoria debido a la condición de vulnerabilidad de sus miembros, aplicando el principio de no maleficencia para evitar la exposición de contenidos que pudieran comprometer su seguridad.
Durante el análisis, se detectaron algunas publicaciones con contenido sexual explícito que no guardaban relación con el fenómeno migratorio en estudio. Estas fueron excluidas por considerarse elementos marginales, atribuibles a la escasa moderación del grupo o a la circulación de spam, y su omisión respondió tanto a criterios éticos como a la necesidad de mantener el foco analítico en las prácticas digitales relevantes para la migración de tránsito.
Entre las principales limitaciones del estudio destaca el sesgo hacia usuarios con mayor actividad en redes sociales, lo que puede excluir a migrantes con acceso limitado a plataformas digitales. El análisis de 80 publicaciones priorizó la profundidad interpretativa sobre la representatividad estadística. No obstante, esta aproximación permitió evidenciar cómo las prácticas digitales reconfiguran la agencia migrante y aportan bases empíricas para políticas públicas orientadas a la resiliencia colectiva.
Resultados
En el análisis se observa una dinámica compleja de intercambio de información, apoyo y resistencia frente a los desafíos del tránsito migratorio. Estos hallazgos no solo proporcionan una visión de los mecanismos organizativos y las estrategias de supervivencia utilizadas por los migrantes, sino que también pueden ser entendidos a través de la teoría de estructura y agencia de Giddens (1995), que permite analizar cómo los migrantes, aunque influenciados por las estructuras poder (Estados, vigilancia fronteriza, grupos criminales), encuentran grietas para ejercer agencia y redefinir su trayecto migratorio, reflejando lo que Foucault (1977) denominó como luchas contra las formas de sujeción.
En este sentido, los ejes temáticos dominantes en las publicaciones del grupo de Facebook dan cuenta sobre cómo los migrantes, a pesar de las dificultades estructurales que enfrentan, son capaces de tomar decisiones informadas y organizarse colectivamente para enfrentar estos desafíos.
Narrativa etnográfica: voces del Darién en Migración emprendedora (fase cualitativa)
El análisis da cuenta de cómo los migrantes gestionan su travesía a través del Tapón del Darién, utilizando las redes sociales digitales no solo como herramientas de información, sino como medios para tomar decisiones informadas, resistir a barreras estructurales impuestas por los Estados y otros actores informales, y gestionar las emociones en el tránsito migratorio.
Toma de decisiones informadas
La fase de preparación se constituyó como un elemento clave para los migrantes, quienes acuden al grupo para tomar decisiones fundamentadas sobre rutas, costos y riesgos asociados al cruce por la selva. Mediante estas interacciones intercambian información actualizada sobre las condiciones cambiantes de las rutas migratorias, lo que posibilita que cada miembro del grupo optimice la planificación de su itinerario. Por ejemplo, Usuario006 indaga sobre los “costos actualizados de lanchas”, invitando a otros a compartir experiencias recientes. Usuario012 responde con un testimonio temporalmente situado: “La vez que pasé, la verdad solo pagué la lancha de Necoclí y $20. Eso fue hace dos años; ahora tengo entendido que es más el costo”. Este intercambio colaborativo reduce la incertidumbre, permitiendo decisiones más seguras y menos expuestas a riesgos. Además, la información compartida adquiere un carácter preventivo, como ilustra Usuario033 al alertar sobre guías ilegales: “Nadie lo acompaña... siga las bolsas azules”, indicando cómo el grupo funciona como un mecanismo de protección ante amenazas externas.
La elección de rutas y la gestión de precios se configuran como procesos basados en experiencias colectivas, pero marcados por la volatilidad de la información. Usuario031 pregunta: “¿Quién me hace el favor de decirme cómo es la ruta de Carreto?, ¿Qué hay que pasar? ¿Qué beneficio y desventaja tiene?, y si por obligación hay que pagar un guía, alguien que me explique y me brinde una buena información porfavor”. Ante esto, el Usuario057 responde:
Amigo la ruta de Carreto lo único bueno es que hay seguridad de que no te roben o pase algo así, de resto todo lo que te digan es mentira, igual caminas, es mentira que sales en un día y medio de la selva, pero recuerda que cada quien tiene una experiencia diferente. Yo me vine por esa ruta.
Los costos emergen como un factor crítico, pero su interpretación varía: Usuario032 detalla paquetes de $350.00, mientras que el Usuario010 señala que,
Lo recomendable es regatear los $350.00 del paquete para que te ahorres lo de la piragua hay todos los que venden paquete te dirán que sí que te llevan hasta el campamento de Panamá y no es así, ellos llegan hasta el sitio de la bandera, de allí no pasan y la piragua es aparte $25.00 te llevan por el río 5 horas.
Los marcos interpretativos son propios de este grupo. Mientras que el Usuario065 “afirma haber cruzado con solo $40.00 desafiando las lógicas económicas previstas”, la desinformación persiste, como advierte Usuario019: “No paguen guías; sigan las bolsas azules en los árboles”. Así, la toma de decisiones se alimenta tanto de testimonios como de un escepticismo activo frente a posibles engaños. Como parte de los preparativos, Usuario001 da cuenta de otra recomendación: “por favor lleven muchos medicamentos desinflamatorios por los pies, medias que les tapen los tobillos, comida, galletas y la carpa es muy importante cuídense mucho”. Este proceso de intercambio de consejos y advertencias refleja lo que Miranda Fricker (2017) describe como una interacción en la que los marcos interpretativos de los individuos se ven influidos por la necesidad de negociar la credibilidad y la confianza, elementos clave en un contexto de incertidumbre. La desinformación y las recomendaciones contradictorias son una manifestación de lo que Fricker denomina injusticia hermenéutica, donde los migrantes, al estar inmersos en un contexto de alta vulnerabilidad, no solo carecen de marcos adecuados para interpretar su situación, sino que, además, enfrentan una constante desvalorización de sus testimonios dentro de las estructuras de poder que organizan el flujo migratorio.
El uso estratégico de redes sociales digitales permite a los migrantes construir una agencia colectiva que mitiga los riesgos asociados a actores informales, incluso antes de partir. Aquí, el poder no solo reside en estructuras jerárquicas, sino que se ejerce de forma difusa en prácticas cotidianas y relaciones interpersonales. Las advertencias como las de Usuario033 ,“siga las bolsas azules”, operan como mecanismos de control descentralizados, donde el grupo asume funciones disciplinarias tradicionalmente atribuidas a instituciones formales. Al compartir información sobre rutas seguras o denunciar guías fraudulentos, los migrantes despliegan un poder microfísico capaz de regular comportamientos y normar las acciones del colectivo.
En la planificación del viaje los migrantes se encuentran también con compañeros de viaje, con quienes crean una red de apoyo mutuo que es esencial para afrontar las dificultades del trayecto. En este sentido, Usuario011 pregunta “Muy buenos días, estoy tratando de hacer un grupo para poder irnos todos juntos soy peruano y busco gente con buenas intenciones. Alguien que este animado avise para salir lo más pronto, que tengan lindo día.” Este tipo de comentarios son aprovechados por aquellos que se dedican a brindar “servicios de guía”; el Usuario038 responde “Buenos días soy guía tengo personas que vienen para esa fecha, si le interesa venga a Necoclí y los mando con mi grupo”.
El grupo cumple un papel fundamental en la organización de grupos y en la coordinación de esfuerzos, esto les permite estar mejor organizados y compartir información sobre rutas, precios, compañeros de travesía y puntos de encuentro. Como señala Giddens (1995), las estructuras no operan únicamente como restricciones, sino también como medios para materializar prácticas sociales. En este espacio digital, los migrantes no solo se adaptan a las condiciones existentes, sino que transitan y transforman las estructuras vigentes.
A esto se suma la perspectiva de Foucault (1977): el grupo funciona como un dispositivo de micropoder donde el conocimiento compartido actúa como herramienta de autogestión y, simultáneamente, de resistencia ante sistemas opresivos (militarización de rutas, coyotes). Así, el intercambio de información, con sus contradicciones y consensos, reconfigura las posibilidades concretas de la travesía, evidenciando cómo el poder y la agencia se entrelazan en escalas macro y micro.
Resistencia a las estructuras restrictivas
Una vez iniciada la travesía, los migrantes enfrentan una serie de desafíos derivados de las estructuras restrictivas impuestas por los Estados. Las políticas migratorias y las normas fronterizas son vistas como obstáculos que los migrantes buscan evadir mediante el uso de tácticas informales. En este sentido, Usuario029 relata su experiencia al cruzar con solo su cédula, señalando: “Yo pasé solo con la cédula... no pasó nada”, desafiando así la estructura legal que exige pasaporte para el paso por las fronteras.
Desde los puntos de partida surgen estrategias para evadir controles y evitar costos elevados. Usuario028 advierte: “Lleguen a Turbo o a Necoclí, no paguen guías... solo compren su tiquete y cuándo lleguen a Acandí o Capurganá, en el albergue los asesoran... Porque engañan la gente, sin guías también llegan... son unos chupa sangre!” En esta misma línea, Usuario063 denuncia prácticas de corrupción que afectan la planificación del trayecto: “Los guías se compran desde Necoclí”.
Ya dentro del territorio selvático, la migración se configura como un acto de resistencia ante políticas hostiles y condiciones inhumanas. Usuario057 se pregunta: “¿Podremos cruzar con el nuevo presidente de Panamá queriendo cerrar todo?” Mientras tanto, Usuario049 observa: “Cerraron varios pasos, pero dejaron un paso, es para tener más control de las personas que están pasando”, y Usuario050 responde con ironía a las restricciones físicas: “La selva jamás la van a cerrar… es una selva, es como que pregunten que si algún día cerraran el mar”.
En este contexto, los migrantes desarrollan múltiples formas de evasión. Usuario039 narra: “El guía solo nos deja en la frontera [...] luego cruzamos con Dios y la virgen”, mientras Usuario053 refuta versiones idealizadas: “Señores no crean en eso. Que los que pasamos esa selva sabemos que los guías solo llegan hasta antes de llegar a las banderas. Ellos no pueden pasar al lado de Panamá”.
El riesgo no detiene a quienes consideran la travesía su única opción. Usuario033 lanza advertencias sobre lluvias y ríos crecidos, pero no disuade a otros como Usuario015, quien afirma: “La selva se camina con mucha concentración. El que se cayó se jodió porque así lo vi y así fue. El que se queda atrás no debe angustiarse, siempre vienen más gente atrás, así no sean de tu grupo.”
Además, los migrantes comparten consejos prácticos y emocionales, como el que da Usuario052 cuando dice: “Camina a tu paso”. Este tipo de intercambios no solo son útiles para planificar el viaje, sino que también aportan un componente emocional que ayuda a los migrantes a enfrentar la ansiedad y el estrés que genera el viaje. Giddens (1991) señala que las redes de interacción no son algo que existe fuera de las personas, sino que se constituyen a través de las prácticas sociales y dentro de ellas. Esto resalta cómo los migrantes, al interactuar en estos espacios digitales, crean una estructura de apoyo que les permite manejar los riesgos emocionales y físicos del viaje.
La narrativa se va construyendo en comunidad, resignificando los peligros a través del apoyo mutuo y la fe. Así lo expresa Usuario054 al relatar una experiencia extensa y detallada:
Éramos un grupo de 85 adultos y 3 niños, entramos por la ruta Capurganá, nuestro guía nos explicó que eran 6 días de camino (finalmente fueron 8), pero en el transcurso del camino en Armila mi hermana se sintió mal como a desmayarse y tuvimos que descansar una noche por ella para que se recuperara y se sintió mejor. Luego, al día siguiente, en el camino, mi cuñado también se sintió mal en Ana Chucuna. Allí tuvimos que descansar 2 noches para su recuperación y lo siguiente sería enfrentarnos al trayecto más fuerte: Las Banderas y la tan esperada llegada al campamento del abuelo. Digo con todo esto: si se sienten mal en la ruta, mejor tomen un tiempo para recuperarse en los campamentos y luego avanzan. No debe haber apuro, solo hay que ser rápidos, llevar buen alimento (todo lo que pese en tu bolso o mochila debe ser comida, caramelos y agua), dejarse guiar por sus respectivos guías y encomendar tu camino al Señor Jesús. Si creas estrategias antes de entrar a la selva del Darién, saldrás con vida. Si le entras a lo loco, es un riesgo muy alto. Cero bebidas energéticas. Yo vi morir dos personas que venían consumiendo eso. PD: el guía El paisa nos explicó antes de entrar que solo el acompañamiento sería hasta la entrada a la montaña Las Banderas al día 3 aproximadamente. De allí en adelante no necesitamos guía, solo a Dios.
A lo largo del trayecto, también se resiste el discurso dominante que criminaliza a los migrantes y exagera los peligros del camino. Usuario012 señala con firmeza: “Dejen de creer todo... la suerte no es la misma”. Estas expresiones muestran cómo, a través del lenguaje, los migrantes resisten la criminalización del fenómeno migratorio y construyen un espacio de agencia colectiva. Como apunta Giddens (1995), la estructura social está tanto en el dominio de la acción humana como en su efecto. Es tanto el medio como el resultado de la acción social, subrayando cómo los migrantes reconfiguran las estructuras de control a través de sus prácticas diarias.
Gestión emocional y roles de género
La travesía por la selva es uno de los momentos más críticos del viaje. Durante este paso, los migrantes no solo enfrentan riesgos físicos, sino que también gestionan las emociones que surgen en un contexto de incertidumbre extrema. Esta dualidad se manifiesta de manera diferenciada según los roles de género, donde las mujeres, en particular, cargan con desafíos específicos al viajar con menores a su cargo.
Usuario026, una madre que avanza con seis hijos relata su angustia y su estrategia de resistencia: “Tengo 4 niñas y dos niños… quien me asesora no tengo dinero, solo la fe de Dios nos acompaña”. Su testimonio ilustra cómo la maternidad en contextos migratorios exige una gestión emocional centrada en la protección y la esperanza, incluso ante la falta de recursos. Estas preocupaciones se repiten en otras mujeres: Usuaria066 interroga con preocupación práctica y afectiva: “¿Con cuánto puedo pasar por la selva con mi hijo de 5 años?”, mientras Usuaria062 busca orientación colectiva para minimizar riesgos: “Hola amigos, estoy para salir con mi hija de 6 años. No sé qué ruta agarrar, si Carretó o Acandí. ¿Cuál me recomiendan?”. La incertidumbre económica se manifiesta en Usuario021 “Ustedes creen que una mujer con dos niños de diez y dos años pasan la selva con 600 dólares” Por su parte, Usuaria064, madre soltera sin documentos, cuestiona las posibilidades reales de supervivencia:
Buenas noches, amigos del grupo saludos a todos yo también quiero irme a los estados Unidos por selva y pues obvio soy madre soltera tengo un niño de 2 añitos soy venezolana y mi niño es colombiano. El problema es que no tengo papeles hace unos días perdí todos mis documentos y estoy en proceso de volverlos a sacar algún consejo para mí.
Los casos anteriores ponen de manifiesto el peso emocional que las mujeres cargan al ser responsables del cuidado de sus hijos en condiciones tan adversas. Este tipo de relato resalta el rol fundamental de las mujeres en el cuidado de la familia y la gestión emocional del viaje.
Por otro lado, los hombres también expresan sus emociones, pero lo hacen desde una perspectiva de fortaleza y resistencia física. Usuario015, por ejemplo, recomienda: “La selva se camina con concentración... el que se cayó se jodió”, lo que refuerza la idea de que la resistencia física es una característica asociada al rol masculino en el contexto migratorio. De manera similar, Usuario065 subraya la importancia de la autosuficiencia, diciendo: “Yo pasé con 40 dólares”, lo que refleja cómo los hombres, en particular, están bajo una presión constante para garantizar la supervivencia económica durante el viaje.
Estos relatos exponen un patrón: las mujeres asumen roles de cuidado que las obligan a calcular riesgos con precisión —rutas, costos, seguridad— mientras sostienen emocionalmente a sus hijos. A diferencia de narrativas masculinas que suelen enfatizar la resistencia física, sus voces priorizan la protección de la vida en condiciones de precariedad extrema. La selva, en este sentido, no es solo un obstáculo geográfico, sino un espacio donde se renegocian las dinámicas de género y se expone la capacidad de agencia femenina ante estructuras que invisibilizan su doble carga: migrar y maternar en medio del caos.
Los migrantes, a lo largo de su viaje, no solo enfrentan obstáculos impuestos por las estructuras políticas, económicas y sociales, sino que, mediante sus interacciones digitales y prácticas colectivas, modifican estas estructuras a través de sus estrategias de resistencia, colaboración y adaptación. Como señala Giddens (1991), las estructuras sociales se hacen continuamente a través de las prácticas humanas y son, al mismo tiempo, el resultado de esas prácticas. Los migrantes, al transformar las barreras estructurales, demuestran que son actores activos que no solo navegan a través de las estructuras, sino que las alteran para adaptarse a sus necesidades, convirtiéndose en agentes de cambio dentro del proceso migratorio.
Análisis de las interacciones en el grupo (fase cuantitativa)
El análisis del perfil de los participantes dio cuenta de que, a pesar de las diferencias de género, hombres (56%) en comparación con mujeres (44%), y las limitaciones impuestas por las estructuras sociales, los migrantes actúan de manera estratégica, buscando información, apoyo y cooperación. La mayor participación de hombres puede ser interpretada dentro de las estructuras de género que condicionan los roles y la visibilidad en las redes sociales. Sin embargo, las mujeres, aunque menos visibles en las publicaciones, desempeñan roles cruciales en la gestión emocional y en el mantenimiento de las relaciones dentro del grupo.
El análisis cuantitativo de las publicaciones en el grupo moviliza distintas formas de participación e interacción digital, lo que da cuenta de las prácticas y estrategias de agencia colectiva de los migrantes en tránsito. El eje decisiones informadas para migrar concentró el mayor número de publicaciones (n=32) y el mayor volumen total de comentarios (2,373), lo que indica que la planificación logística del viaje, incluyendo rutas, costos, transporte y contactos, representa una necesidad prioritaria para quienes atraviesan la selva del Darién (Tabla 1). Este eje obtuvo también un promedio alto de comentarios por publicación (74.2), lo cual refuerza la relevancia que los migrantes otorgan a la información práctica y actualizada para reducir incertidumbres durante la travesía.
Tabla 1. Distribución de publicaciones, interacciones y nivel de participación en el grupo Migración Emprendedora, según eje temático de análisis
|
Eje Temático |
N° publicaciones |
Total “Me gusta” |
Promedio “Me gusta” |
Total Comentarios |
Promedio Comentarios |
|
Decisiones informadas para migrar |
32 |
862 |
26.9 |
2,373 |
74.2 |
|
Resistencia a estructuras restrictivas |
28 |
1,253 |
44.8 |
1,870 |
66.8 |
|
Gestión emocional de la travesía |
20 |
595 |
29.8 |
1,231 |
61.6 |
Nota: Detalles del cálculo incluyen:
•Eje 1: Ruta, Precio, Compañero de viaje
•Eje 2: Construcción de comunidad, Riesgos asociados.
•Eje 3: Búsqueda de familiares, viajar con menores, solicitud de apoyo grupal.
El eje resistencia a estructuras restrictivas, conformado principalmente por publicaciones que promueven acciones colectivas de organización y advertencias sobre peligros, fue el segundo con mayor volumen de publicaciones (n=28) y destacó por registrar el mayor número total de “Me gusta” (1,253), reflejando altos niveles de aprobación y validación simbólica por parte de los usuarios. Esto sugiere que las prácticas de resistencia y solidaridad como denunciar abusos, organizar grupos o difundir tácticas para evadir controles constituyen expresiones clave de la agencia migrante en contextos hostiles.
Por su parte, el eje gestión emocional de la travesía, aunque fue el que agrupó el menor número de publicaciones (n=20), obtuvo un volumen importante de interacciones (1,231 comentarios), especialmente en publicaciones lideradas por mujeres, madres solas o personas en situaciones de alta vulnerabilidad. Esto confirma que las redes sociales digitales también cumplen una función afectiva y de cuidado colectivo, siendo espacios donde se expresan miedos, angustias y estrategias para sostener la travesía en términos emocionales y comunitarios.
El análisis de género revela una disparidad significativa en la participación, mientras los hombres dominan cuantitativamente las publicaciones (45), las mujeres exhiben un mayor impacto cualitativo, con un promedio superior al de los hombres en comentarios recibidos (79.7 vs. 67.1), (Tabla 2 y Figura 1). La prueba U de Mann-Whitney confirma que esta diferencia es estadísticamente significativa (U = 284, p = 0.021), con un tamaño del efecto moderado (r = 0.34).
Tabla 2. Interacción en publicaciones e inferencia estadística según género del usuario
|
Sexo del usuario |
N° publica |
Total comentarios |
Prom. comentarios |
Rango promedio |
Suma de rangos (R) |
Estadístico U |
Valor p |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
Hombre |
45 |
3,019 |
67.1 |
30.69 |
1,381.0 |
284 |
0.021 |
|
Mujer |
19 |
1,514 |
79.7 |
46.53 |
884.0 |
||
|
Desconocido |
6 |
113 |
18.8 |
— |
— |
— |
— |
Nota. Se utilizó la prueba U de Mann-Whitney para comparar el número de comentarios por publicación entre hombres y mujeres, excluyendo las publicaciones anónimas (n = 64). Se encontró una diferencia significativa a favor de las mujeres (p < 0.05), con un tamaño del efecto moderado (r = 0.34), lo que sugiere una mayor interacción cualitativa en las publicaciones lideradas por mujeres.
***Las publicaciones anónimas se excluyeron del análisis estadístico inferencial.
Figura 1. Comparación de Actividad en Publicaciones, Comentarios y Rango Promedio entre Hombres y Mujeres
En cuanto a la agencia femenina se manifiesta en la creación de microestructuras de solidaridad, donde la interacción trasciende lo instrumental para abordar necesidades de apoyo emocional. Por ejemplo, el 68% de las publicaciones lideradas por mujeres (n = 13/19) incluyen narrativas personales o solicitudes de apoyo grupal, frente al 22% en hombres (n = 10/45). Esto no solo cuestiona la invisibilización tradicional de los roles femeninos en migraciones riesgosas, sino que también evidencia cómo las plataformas digitales reconfiguran dinámicas de poder patriarcales, permitiendo a las mujeres ejercer liderazgo comunitario en entornos hostiles.
Las publicaciones anónimas registran un 35% menos de interacciones que aquellas asociadas a perfiles identificados (n=6; 18.8 comentarios/publicación) (Tabla 2). Esta disparidad se alinea con estudios sobre capital social en migraciones (Dekker y Engbersen, 2014), donde la identidad verificable opera como mecanismo de validación en contextos de alta incertidumbre. Esto sugiere que los migrantes priorizan fuentes con historial de interacciones visibles, percibidas como más confiables para intercambiar información crítica (rutas seguras, precios). Así, el anonimato no solo limita la capacidad de generar confianza institucional (Putnam, 2000), sino que también obstaculiza la formación de capital social transnacional, esencial para la supervivencia en rutas no reguladas.
En cuanto a las publicaciones con más comentarios, estas refuerzan la idea de que los migrantes no solo buscan información práctica sobre rutas o precios, sino que también valoran profundamente el compartir experiencias vividas. En este caso, el Usuario066, mujer, escribe: “Quién me dice si con $400.00 pasamos la selva mi esposo, mi hija y yo”, es la que obtiene un mayor número de comentarios.
Las publicaciones que solicitan a miembros de la comunidad virtual sobre narrar historias personales, como las que relatan experiencias de cruzar el Darién en condiciones extremas y con bajo presupuesto generan una respuesta masiva, tal es el caso de Usuario031: “Los que ya pasaron la selva ¿Cuál es la mejor ruta Acandí o Capurganá donde sea más plano?”. Este tipo de contenido permite a los miembros del grupo aprender de los aciertos y errores de otros migrantes, lo que, en muchos casos, resulta en consejos valiosos sobre cómo enfrentar las dificultades del viaje. Los comentarios en estas publicaciones no solo destacan por el número de comentarios, sino también por la naturaleza de estos comentarios, que incluyen opiniones, advertencias y consejos prácticos. Este tipo de información es esencial para quienes se enfrentan a la incertidumbre de una travesía tan peligrosa y desean estar mejor preparados.
De manera general, la participación en el grupo parece estar motivada por una búsqueda de seguridad y apoyo, factores que son fundamentales cuando se emprende un viaje tan arriesgado. El grupo se configura como un espacio donde los migrantes pueden encontrar respuestas a sus dudas más inmediatas y, al mismo tiempo, recibir solidaridad de otros que comprenden las dificultades del camino. Además, se destaca la importancia de compartir información no solo sobre cómo llegar a un destino, sino sobre cómo sobrevivir en el trayecto, manejar los riesgos y tomar decisiones prácticas.
Las personas migrantes en el grupo de estudio utilizan esta plataforma no solo para compartir información útil, sino también para construir relaciones, obtener apoyo emocional y generar una sensación de comunidad. Esto es particularmente relevante en un contexto donde las instituciones formales a menudo fallan en proporcionar el apoyo necesario a los migrantes o se convierten en estructuras que bloquean y restringen el tránsito, siendo las redes sociales digitales herramientas disponibles para llenar ese vacío.
Discusión
Los hallazgos del grupo Migración Emprendedora muestran que las plataformas digitales funcionan como espacios estructurantes donde los migrantes negocian en tiempo real las condiciones de su tránsito. En línea con la teoría de la estructuración de Giddens (1995), estas prácticas revelan la doble dimensión de las estructuras: al mismo tiempo que condicionan la movilidad, son reproducidas y transformadas por la acción de los sujetos. La constante circulación de consejos, advertencias y relatos evidencia que la agencia migrante no se reduce a un margen de decisión, sino que constituye un proceso colectivo de reorganización frente a las restricciones externas.
Estos resultados dialogan con investigaciones previas que destacan el papel de lo digital en la movilidad humana. Dekker y Engbersen (2014) han mostrado que las redes sociales transforman las dinámicas migratorias al facilitar el acceso a información logística, mientras Forero Medina y Trompetero Vicent (2022) señalan que los relatos compartidos en grupos de WhatsApp inciden directamente en la toma de decisiones. El presente análisis confirma y amplía estas observaciones al mostrar que las interacciones digitales no solo orientan rutas, sino que consolidan prácticas de cuidado, confianza y solidaridad.
Asimismo, este trabajo se diferencia de los estudios sobre externalización migratoria (De Novión, 2007; Varela, 2015; Castillo, 2022), que han enfatizado los efectos coercitivos de las políticas estatales. Al centrarse en las prácticas digitales de los migrantes, se visibiliza cómo los propios sujetos reconfiguran dichas estructuras mediante estrategias de resistencia cotidianas. En este sentido, se responde a lo planteado por Leurs y Ponzanesi (2024), quienes destacan que lo digital debe comprenderse no solo como herramienta, sino como espacio constitutivo de nuevas formas de ciudadanía móvil.
La incorporación de la perspectiva foucaultiana permite profundizar en esta lectura. Como señala Foucault (1977), el poder circula en microfísicas presentes en las interacciones diarias. El grupo estudiado constituye un ejemplo claro de cómo, frente a las estructuras verticales de control estatal o criminal, emergen micropoderes colectivos: regular la confiabilidad de la información, establecer normas de convivencia y legitimar saberes migrantes que en otros contextos son desvalorizados. Así, las plataformas digitales se convierten en arenas de disputa donde coexisten coerción y resistencia, vigilancia y solidaridad.
En este marco, resulta relevante recuperar la noción de injusticia epistémica propuesta por Fricker (2007). Mientras que en los discursos institucionales la voz migrante suele ser invisibilizada o considerada sospechosa, en los espacios digitales adquiere legitimidad a través de procesos de validación comunitaria. Esta resignificación del conocimiento migrante constituye un recurso central para enfrentar riesgos y organizar la movilidad.
Este trabajo también dialoga críticamente con estudios que advierten sobre los límites del uso de redes sociales en contextos migratorios. Sheller (2018) ha señalado que las infraestructuras digitales, además de habilitar solidaridad, pueden reforzar prácticas de vigilancia y exclusión. De manera complementaria, Frank y Núñez Chaim (2021) documentan cómo la circulación de información en redes puede ser manipulada por coyotes o actores criminales, lo que introduce nuevas formas de vulnerabilidad. Los hallazgos aquí presentados no niegan estas tensiones, pero muestran que, pese a la ambivalencia de lo digital, la comunidad migrante logra generar contrapesos internos a través de la regulación colectiva y la desconfianza activa frente a fuentes dudosas.
En síntesis, la discusión muestra que la agencia migrante no es un fenómeno marginal ni accesorio, sino un elemento estructurante de la experiencia digital de movilidad. Al mismo tiempo que reproduce ciertas lógicas de control, el espacio virtual habilita resistencias, solidaridades y saberes colectivos que permiten a los migrantes reconfigurar, desde abajo, las estructuras que buscan restringir su derecho a la movilidad.
Conclusiones
El análisis de las comunidades digitales da cuenta de que los migrantes no son sujetos pasivos frente a las restricciones migratorias, sino agentes activos que reconfiguran las estructuras que buscan controlarlos. La información compartida funciona como un recurso estratégico para reducir la incertidumbre, la solidaridad digital sustituye la ausencia estatal y los roles de género se negocian en tiempo real, mostrando que las prácticas digitales son tanto mecanismos de supervivencia como espacios de poder emergente.
Teóricamente, estos hallazgos amplían la teoría de la estructuración de Giddens y el concepto de micropoder de Foucault, evidenciando que la agencia humana puede redefinir reglas y jerarquías incluso en contextos de marginación extrema. La interacción digital no solo refleja la realidad fuera de línea, sino que la transforma, generando microestructuras de confianza, normas comunitarias y liderazgo femenino que desafían estereotipos patriarcales y estructuras institucionales.
Políticamente, los resultados exigen repensar las políticas migratorias. La externalización de riesgos y las restricciones burocráticas no eliminan la movilidad, sino que desplazan la resistencia hacia plataformas digitales donde los migrantes crean alternativas autónomas de información, seguridad y apoyo mutuo. Reconocer estas dinámicas autoorganizadas implica valorar la agencia colectiva como un recurso estratégico y de resiliencia frente a estructuras coercitivas.
Socialmente, el estudio evidencia que la migración contemporánea no puede entenderse sin considerar la dimensión digital. Las interacciones en línea consolidan redes de cooperación, construyen reputación y liderazgo comunitario, y generan espacios temporales de inclusión y protección, cuestionando la narrativa que reduce la migración a victimización o ilegalidad. Las mujeres, al liderar roles de cuidado y gestión de riesgos, demuestran cómo la tecnología posibilita reconfiguraciones de poder que trascienden los límites del género y de la marginalidad.
En definitiva, las comunidades digitales ilustran cómo la agencia colectiva y las prácticas digitales constituyen un pilar de resistencia, transformación y resiliencia. Cada publicación, comentario o interacción es un acto de creación social que desafía las jerarquías tradicionales, reconfigura la relación entre estructura y acción y abre nuevas perspectivas para comprender, diseñar e intervenir en los flujos migratorios contemporáneos desde un enfoque que combine seguridad, autonomía y justicia social.
Contribución de los autores
Paul Antonio Córdoba Mendoza: Investigador principal; conceptualización, diseño del estudio, supervisión y redacción. Samuel Alberto Pinto: Coinvestigador; análisis de datos e interpretación. Jorge Roquebert: Coinvestigador; redacción y revisión crítica del manuscrito. Guillermo Mendoza: Auxiliar de investigación; recolección y análisis de datos, apoyo técnico en entornos digitales.
Financiación
Este estudio fue financiado por la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado de la Universidad de Panamá, a través de los fondos CUFI-2024, en el marco del proyecto “Barreras estructurales y redes sociales digitales en la migración de tránsito en Darién”.
Conflicto de interés
Los autores declaran no tener conflictos de interés relacionados con la realización y publicación de este estudio.
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Notas de autores
Paul Antonio Córdoba Mendoza
Doctor en Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana para las Ciencias Sociales, Profesor de la Universidad de Panamá, miembro del sistema nacional de investigación de Senacyt. Coordinador del grupo de investigación “Dinámicas Sociales y Expresiones Territoriales” Ciudad de Panamá, Panamá. Contacto: paul.cordoba@up.ac.pa; ORCiD: https://orcid.org/0000-0003-3334-4769
Samuel Pinto
Magíster en Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana para las Ciencias Sociales, Universidad de Panamá. Profesor de la Universidad de Panamá, del grupo de investigación “Dinámicas Sociales y Expresiones Territoriales”, Ciudad de Panamá, Panamá. Contacto: samuel.pinto@up.ac.pa; ORCiD: https://orcid.org/0009-0007-3502-3383
Jorge Luis Roquebert
Doctor en Humanidades y Ciencias Sociales con énfasis en Historia Cultural y Social de Panamá, egresado de la Universidad de Panamá, miembro del grupo de investigación “Dinámicas Sociales y Expresiones Territoriales” de la Universidad de Panamá. Contacto: jorge.roquebert@up.ac.pa; ORCiD: https://orcid.org/0000-0001-9315-6300
Guillermo Mendoza
Magíster en Entonos Virtuales por la Universidad de Panamá. Profesor del Centro Regional Universitario de Darién, Panamá. Contacto: guillermo.mendoza@up.ac.pa; ORCiD: https://orcid.org/0009-0009-0448-5811; Google Académico: https://scholar.google.com/citations?hl=es&user=6FFwjJYAAAAJ
1 Este estudio fue posible en el marco del proyecto “Barreras estructurales y redes sociales digitales en la migración de tránsito en Darién, del grupo de investigación Dinámicas Sociales y Expresiones Territoriales.