Condiciones del desarrollo humano en la desnutrición infantil de los wayuus1
Conditions of human development in Wayuu child malnutrition
John Jairo García Peña, José Camilo Pimienta Arismendy
Universidad de Antioquia
Recibido: 6 de mayo de 2024–Aceptado: 8 de octubre de 2024–Publicado: 15 de enero de 2026
Forma de citar este artículo en APA:
García Peña, J. J., & Pimienta Arismendy, J. C. (2026). Condiciones del desarrollo humano en la desnutrición infantil de los wayuus. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, 17(1), 63-86. https://doi.org/10.21501/22161201.4962
Resumen
Objetivo: analizar la incidencia de factores asociados al desarrollo humano en la desnutrición infantil de los wayuus en el departamento de La Guajira, Colombia. Método: cualitativo, desde una metodología fenomenológica de corte social, mediante entrevistas semiestructuradas. Resultados: se encuentra en las vivencias de los wayuus una concepción de desarrollo progresista, y una incidencia del contexto territorial como condicionante de la desnutrición infantil. Se evidencia que este flagelo social es una problemática multidimensional, materialización de precariedad y desigualdad social a las que históricamente esta comunidad ha estado expuesta. Conclusiones: es necesario implementar propuestas integrales que posibiliten, desde acciones institucionales articuladas, la participación efectiva de la comunidad reconociendo sus saberes ancestrales.
Palabras clave
Desarrollo humano; Desnutrición infantil; Soberanía alimentaria; Cultura; Agua potable; Contexto multidimensional; Comunidad indígena.
Abstract
Objective: To analyze the incidence of factors associated with human development in the Wayuu child malnutrition in the department of La Guajira, Colombia. Method: A qualitative study based on a social phenomenological methodology, using semi-structured interviews. Results: the Wayuu lived experiences reveal a progressive conception of development, as well as the influence of the territorial context as a determining factor in child malnutrition. The findings show that this social scourge constitutes a multidimensional problem and represents the materialization of precarious living conditions and social inequality to which this community has historically been exposed. Conclusions: There is a need to implement comprehensive approaches that enable, through coordinated institutional actions, the effective participation of the community while recognizing and valuing their ancestral knowledge.
Keywords
Human development; Child malnutrition; Food sovereignty; Culture; Drinking water; Multidimensional context; Indigenous community.
Introducción
El desarrollo humano es un concepto teórico-práctico que hoy nos permite analizar, en escenarios reales, situaciones humanas problemáticas, como es el caso de la desnutrición infantil, ubicándola en un contexto multidimensional que implica dimensiones culturales, históricas, sociales, geográficas, económicas e inclusive, muy particularmente, políticas.
El desarrollo humano, por consiguiente, está estrechamente ligado a factores sociocomunitarios como los económicos y políticos que favorecen el acceso a la institucionalidad local y sus servicios, entre ellos, la educación, la infraestructura sanitaria, el nivel de ingresos y su factible distribución de la riqueza (Sen, 2004).
En comunidades con bajos niveles de desarrollo humano como las comunidades indígenas ancestrales de Colombia, existen altos índices de desnutrición infantil debido, por ejemplo, a la falta de acceso a alimentos nutritivos o a servicios de salud adecuados. Por tanto, la desnutrición infantil hay que entenderla como un problema de salud pública y de inseguridad alimentaria (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2020).
La comunidad indígena wayuus se localiza en el departamento de La Guajira, al norte de Colombia, conformado por quince municipios: Riohacha, Uribia, Manaure, Maicao, Dibulla, Albania, Hatonuevo, Barrancas, Fonseca, Distracción, San Juan del Cesar, El Molino, Villanueva, Urumita y La Jagua del Pilar. El territorio que ocupa la península guajira cuenta con una superficie de 20 848 km2, una población de 1 038 397 habitantes, de los cuales 480 560 personas son pertenecientes a las comunidades wayuus, con base en el Censo Nacional de Población y Vivienda 2018 realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) (Cámara de Comercio de La Guajira, 2024).
La comunidad Wayuu presenta características sociodemográficas particulares que el presente estudio analiza, relacionadas con las múltiples situaciones de vulneración a las que históricamente ha estado expuesta y que han dificultado su desarrollo integral, siendo los niños y las niñas en la primera infancia los más afectados. La desnutrición en los niños y las niñas de esta comunidad es uno de los factores preponderantes que se deben examinar. Es causa de un alto número de muertes: desde el 2013, los registros y acciones judiciales dan cuenta de 581 niños fallecidos por causas asociadas a la desnutrición o a la falta de una alimentación adecuada.
Para el 2014, 48 niños murieron por desnutrición (Diario Las Américas, 25 de julio del 2016), 37 en el 2015 y 84 niños en el 2016 (Instituto Nacional de Salud, SIVIGIA, 2016). En el 2017 se registraron 48 casos, en el 2018, 105, y en el 2019, 72 casos. Para el 2020, 47 casos, en el año 2021, 55 niños fallecieron por hambre (El Tiempo, 25 de septiembre del 2022) y para el 2022, hubo 85 muertes de menores por esta causa (El Tiempo, 12 de enero del 2023), cifras que indican que persiste, inclusive tiende a aumentar, una crisis de seguridad alimentaria que a su vez da cuenta de una crisis humanitaria en el departamento.
La desnutrición infantil de los niños y niñas wayuus pone en evidencia las condiciones del desarrollo de esta comunidad y su protección estatal. A pesar de que como comunidad ancestral está protegida por la legislación colombiana, desde su misma Constitución Política de 1991, que reconoce a la población indígena como sujeto de derechos fundamentales, mediante la existencia de 81 grupos indígenas que hablan 64 lenguas. Además, las comunidades indígenas son protegidas por leyes y decretos como la ley 89 de 1890, que garantiza la representación indígena mediante los cabildos; la ley 2 de 1959, que salvaguarda la zona de reserva forestal de la Amazonía; la ley 21 de 1991, que establece que los pueblos indígenas y tribales gozarán plenamente de los derechos humanos y libertades fundamentales, sin obstáculos ni discriminación; y la ley 99 de 1993, la cual ordena que la explotación de los recursos naturales debe hacerse sin desmedro de la identidad cultural, social y económica de las comunidades indígenas (Ministerio del Interior, 2024).
Pese a lo anterior, la legislación colombiana no cuenta con disposiciones específicas para las comunidades indígenas sobre el resguardo o la protección de su soberanía alimentaria. Consecuentes con este contexto, el presente artículo tiene por objetivo analizar la incidencia de factores asociados al desarrollo humano en la desnutrición infantil wayuus en el departamento de La Guajira, concretamente en el municipio de Manaure, con el propósito de visibilizar los escenarios sociales del contexto guajiro inmersos en un ecosistema sociohistórico, que se configura en la desagregación de los factores culturales vinculados al desarrollo humano infantil en las comunidades wayuus.
La Guajira es un territorio con marcadas afectaciones de inequidad social, dejando como una de sus consecuencias, la desnutrición infantil. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (2021) advierte que el hambre no es un problema que tiene origen en sí mismo, sino que es producto de múltiples factores exógenos y endógenos, por lo que su comprensión e intervención son complejas.
Medina Rey et al. (2021) reseñan que, entre los factores obligados de un análisis en contexto del derecho a la alimentación, se encuentran los obstáculos a los servicios de salud, la histórica dificultad de acceso al líquido vital y los inconvenientes en el acceso al territorio. En el caso de los wayuus, la dispersión demográfica es un factor significativo por sus características geográficas. Las rancherías se ubican en espacios desérticos de la media y alta Guajira, distribuidas en veintiún resguardos, lo que ocasiona múltiples dificultades para el desarrollo comunitario, como el acceso a una educación de calidad, a servicios de salud pertinentes y a servicios alimentarios ofrecidos en el territorio por la red pública o por instancias privadas.
Estas situaciones particulares del territorio guajiro han llevado a numerosas acciones de intervención gubernamental y no gubernamental que se ejecutan continuamente en las comunidades, muchas veces desconociendo sus tradiciones, saberes populares y costumbres ancestrales; lo cual se convierte en otro factor de incidencia de la problemática nutricional infantil, pues se ofertan intervenciones descontextualizadas, sin enfoque diferencial y que, en muchos casos, son un foco de corrupción y despilfarro de los recursos públicos (Ruiz García et al., 2023).
Dicho panorama da cuenta de una situación de pobreza multidimensional que pone en evidencia condiciones complejas de desarrollo humano precario (DANE, 2023). Estas condiciones de desarrollo causales de la desnutrición infantil, en las últimas décadas han sido tema de los medios de comunicación y objeto de estudio de la academia, no obstante, persisten y siguen siendo vivenciadas desde la indiferencia y hasta cierta apatía por parte de las comunidades ajenas a los wayuus.
A pesar de la multiplicidad de estudios cuantitativos de corte epidemiológico y biomédico, es escasa la literatura sobre la perspectiva de los mismos afectados, las madres, los niños y los líderes comunitarios, importantes dentro de la comunidad; por tanto, no suele escucharse la cosmovisión de las comunidades. Esto genera ineficacia en las investigaciones y los programas de intervención (Paz, 2012). Al respecto se puede destacar el estudio de Peláez González (2022), que busca comprender las perspectivas ancestrales relacionadas con la desnutrición infantil en las comunidades wayuus de Perramana y Mawasirra, jurisdicción del municipio de Manaure, abordando conceptos como interculturalidad, medicina ancestral, hambre y pobreza, y señalando la importancia de alternativas que aseguren la ejecución y operación adecuada de los proyectos productivos, con la finalidad de mitigar el impacto de la desnutrición desde sus propias condiciones comunitarias y saberes ancestrales.
En una vía similar López Ríos et al. (2021) abordan los microproyectos creados con tres comunidades indígenas wayuus (Limunaka, Taiguaicat y Pañarrer) sobre su seguridad alimentaria y evalúan la implementación de dichas estrategias a través de foros comunitarios, fotovoz y círculos de saberes, entre otras técnicas interactivas in situ. A su vez, Caicedo (2020) realiza un estudio desde una perspectiva participativa con niños en estado de desnutrición en el municipio de Maicao, examinando las causas externas de la desnutrición de los niños wayuus para mejorar las condiciones de bienestar integral de la población.
Metodología
Esta investigación es propuesta desde un enfoque cualitativo, a partir de una metodología fenomenológica de corte social, que nos permite reconstruir y comprender las vivencias mediante un acercamiento a los significados subjetivos de la realidad (Galeano, 2018). Como procedimiento, se hace un encuentro in situ con la comunidad wayuu, a través de la técnica de entrevista semiestructurada, desde la participación, en voz propia, de diversos actores relacionados con la problemática de estudio que habitan en las comunidades de Walaschen y Patsuwain, adscriptas al resguardo de alta y media Guajira, en el municipio de Manaure, La Guajira.
Nuestro interés es conocer las narrativas y experiencias de la comunidad directamente afectada por esta problemática en cuestión: madres, líderes comunitarios y profesionales servidores públicos de la atención institucionalizada, permitiendo generar, como afirma Díaz et al. (2013), una multiplicidad de aportes, sentimientos e intereses que, en nuestro caso, giran alrededor de la situación de desnutrición de los niños y niñas wayuus.
En esta experiencia metodológica participativa, las prácticas vivenciales de la comunidad frente al tema son fundamentales. Participaron diez personas, seis madres wayuus (en edades entre 15 y 40 años, referidas en sus aportes, para preservar su anonimato, con las siguientes convenciones: M1 a M6 respectivamente), dos líderes comunitarios (L1 y L2) y dos servidores públicos (SP1 y SP2).
Tomamos en cuenta las particularidades monolingüísticas de las comunidades
—hablantes del wayuunaiki—. Hicimos contacto con traductores del territorio, que prestaron su apoyo comunicativo al momento de efectuar las entrevistas.
La sistematización de la información generada la analizamos a través ATLAS.ti. V22, posibilitando su categorización y contrastación para la posterior teorización.
Criterios éticos. Nos basamos en las consideraciones éticas vigentes y reguladas por la Declaración de Helsinki (Asociación Médica Mundial, 2017) y en el código deontológico y bioético del ejercicio de la psicología en Colombia, ley 1090 de 2006, permitiendo desde el respeto y reconocimiento de los derechos culturales propios de la comunidad participante, llevar a cabo un proceso de diálogo e interacción horizontal constructiva, sin transgredir ni irrespetar la cosmovisión del pueblo wayuu.
Resultados
Condiciones del desarrollo humano relacionado con la desnutrición infantil
En el acercamiento a la comunidad indagamos por su comprensión acerca del concepto de desarrollo humano, para reconocer cómo lo integran a la situación social de multicausalidad de la desnutrición infantil. Los wayuus tienen una noción del desarrollo humano enmarcada exclusivamente en una dinámica economicista y material de progreso, concebida, quizás, desde las mismas lógicas territoriales. Es decir, para ellos guarda una estrecha relación con avanzar, tener beneficios, crecer y hasta con operaciones aritméticas que entienden el proceso como una sumatoria. No interpretan el desarrollo como un aspecto incorporado desde lo cultural y social que contribuye a mejorar las condiciones de calidad de vida en comunidad e individualmente. Esta madre lo expresa así:
Eso es buscar o encontrar forma de ingreso y podemos invertirlo, comprarnos nuestros animales, ir fortaleciendo la familia, ir adecuando o mejorando la vivienda, prácticamente logrando mejorar y crecer. (M3)
No obstante, se observa con este aporte que, si bien en su idioma desarrollo es progreso, en su narrativa sí logran dar cuenta de la dimensión que implica, por lo menos, en términos monetarios y de crecimiento, se trata de vivir mejor, aunque no lo conciban desde otras esferas del desarrollo humano más cualitativas. A pesar de que ninguna de las seis madres participantes sabe definir qué es desarrollo, cada una relata cómo lo vive y cómo lo proyecta. “No sé, es tener comida, dónde uno meterse con los hijos, tener trabajo, unos ingresos, pa’ mí eso es progreso” (M4).
Las madres wayuus participantes manifiestan que el desarrollo beneficiaría —de darse— directamente a los niños y las niñas, ya que sobre ellos se cimienta el presente y el futuro de la comunidad wayuu.
Se supone que mientras el tiempo va pasando va aumentando el progreso, en vez de ir careciendo las cosas, como quien dice, progresar la gente lo puede decir. Pero, cómo va a ser progreso si los niños se nos siguen muriendo, no es lo mismo que tomar acción, tener una acción para alcanzar un progreso, por ejemplo, el nacimiento de un niño, el niño nace para crecer, ellos son nuestro futuro, o por decir, compro hoy 10 chivos, yo sé que, en 10 años, voy a alcanzar 100 chivos, 10 chivos por año. Mejor dicho, si hay progreso y mejoran los servicios, nuestra comunidad seguirá creciendo. (M2)
La comunidad relaciona de manera empírica el desarrollo humano con el acceso óptimo a los servicios públicos. Así, encuentra un estrecho vínculo entre el acceso a servicios de salud y las limitaciones que debe enfrentar para obtenerlos. Esta participante lo ilustra de la siguiente manera:
Yo tengo una queja con respecto a la salud, aquí primeramente se dificulta el transporte para movilizarse de la comunidad hasta al casco urbano, ¿qué pasa? Que cuando a veces uno tiene la bicicleta, no le dan tiempo posible para llegar allá, entonces cuando ellos llegan allá, dicen, no, que ya se acabó el ficho, entonces vaya a urgencia, entonces ellos van y en urgencias nos dice, no si tu niño está bien, vaya a la consulta externa, entonces ese es un dilema, lo tienen que ver agonizando pa’ atenderlo. (M4)
Debido a las precarias vías de transporte y movilidad, el acceso al sistema de salud suele ser complicado en el territorio, lo que evidencia barreras de desarrollo en salud que no permiten una atención óptima a los niños y las niñas que pudiesen llegar a los centros médicos. En cuanto a la atención en los centros de salud, los procesos técnicos, administrativos y operativos se constituyen en limitantes para una atención sensible y humanizada. Como lo muestra esta madre:
Cuando al niño se le presentó diarrea y vomito, fui a la IPS [institución prestadora de salud], a la urgencia, me dijeron siéntate que ahorita te atendemos; uno de los factores, que nos queda difícil a las madres por aquí, es conseguir lo que necesitan los niños, es decir, pañales, jabones, entonces uno aprovecha y los pide, pero allá nos regañan que, porque a eso vino, que vea lleva al niño sucio. Uno a veces no tiene ni para pagar la moto de aquí hasta Manaure, entonces uno no quiere ir al médico es por eso, porque no solventa uno las necesidades y lo tratan mal a uno, y así se va tiempo esperando. Y ya ni siquiera volvieron a hacer brigadas por aquí, que ayudaban a que uno no tuviera que ir por allá. (M3)
No hay una periodicidad en el acompañamiento en salud, ni una atención preventiva y en terreno como se requeriría, dejando a estas comunidades a la deriva y sin amparo para el manejo de situaciones de afectación a la salud.
Otro factor fundamental por tratar sobre la desnutrición infantil wayuus tiene que ver con el acceso a una buena alimentación y a un empleo en el territorio, lo cual, es reportado como precario, generando bajos ingresos económicos que impiden llevar a casa alimentación de calidad. La situación radica en la dificultad que tienen las familias wayuus para laborar, dadas las pocas oportunidades locales, así lo refiere esta madre:
La única manera que el niño pueda consumir un buen alimento, es que nuestros señores trabajen, puedan buscar un ingreso para que pueda darle buena alimentación a nuestros hijos y a nosotros también; pero, es que no hay trabajo, nada resulta. (M5)
También se identifica un relacionamiento tripartito entre desarrollo-agua-alimentación. En la medida que, como manifiestan nuestros participantes, el acceso al agua permite cosechar los alimentos propios del territorio y su posterior consumo, pero dada la ausencia del líquido vital, no es posible todo el tiempo tener la producción de alimentos, propiciando barreras para el acceso a la alimentación adecuada y sostenible. Es de mencionar los ejercicios de desarrollo enmarcados en iniciativas de apropiación comunitaria, como hacer uso de la tierra para la producción de pancoger (cultivos producidos por la misma comunidad que satisfacen parte de sus necesidades alimenticias). Aun con la dificultad de acceso al agua, utilizan su ingenio para regar el cultivo y recoger en un tiempo corto algunos alimentos, así:
Aquí nosotros, prácticamente la comunidad, aprovechamos la temporada de lluvia y hacemos huertas, cuando viene la lluvia es tiempo de abundancia, porque uno puede sembrar todo, frijol, ahuyama, melón, patilla, maíz, y es algo seguro, producido por uno mismo, por sus propias manos, uno puede comer toda la cantidad que uno quiere, igual que los niños, porque ya no es comprado, es producido aquí, si hubiese agua todo el tiempo, se aprovecha más la producción. (M1)
Sembrar y alimentarse del producto propio es lo ideal para toda comunidad, dadas las posibilidades de construir escenarios de incidencia para la soberanía alimentaria y es muy importante que estas se enmarquen en procesos propios, con enfoques étnicos y culturales, porque desde allí podrá generarse apropiación y dinamización desde la comunidad.
Otro aspecto asociado al desarrollo humano que señalan los participantes tiene que ver con el acceso y disfrute de la educación, la cual, según afirman, ha estado sometida a las inclemencias territoriales y a la desidia y disputas internas de los clanes indígenas, lo que repercute directamente en la deserción escolar y en el desdibujamiento de los proyectos de vida, sueños y anhelos de la población. Como muy bien queda ilustrado en esta participación:
Tengo 3 hijos, una de ellas está cursando noveno grado y está estudiando aproximadamente como a 12 o 13 kilómetros de aquí de la comunidad, entonces, para transportarse la niña tiene que ir en bicicleta y a veces en el camino se le pincha o a veces se va sin desayunar y cuando vuelve, vuelve con el sol asoleándose, entonces son cosas que realmente no están bien, la educación no es factible de esa manera, nadie termina. (M4)
En esta radiografía de las condiciones que inciden en el desarrollo de las comunidades wayuus, otro asunto esencial es el acceso y disfrute pleno del agua. Los gobiernos nacional, departamental y municipal, así como las comunidades mismas, han realizado esfuerzos importantes para garantizar su acceso, como fuente vital, pero, con pobre efectividad. Así lo relatan:
Lo que yo veo difícil en el agua, es que aquí no estamos tomando agua potable, vivimos de agua salobre y es difícil porque aquí hay un solo molino nada más y hay mucha gente pa’l agua, porque aquí no solamente está la comunidad Patsuwain y Waleshein, sino que hay más comunidades, 12 comunidades beneficiadas para un solo molino. (M6)
En el recorrido in situ pudimos observar que en La Guajira abundan pozos de agua, abandonados o habitados por murciélagos y que no cumplen su función, lo que da cuenta del abandono estatal y la corrupción política.
Todo lo expuesto hasta el momento es una marejada de ausencias para garantizar derechos en este territorio desde la institucionalidad, mostrando cómo al Estado se le dificulta aplicar estrategias efectivas que mejoren las condiciones de vida de esta población. Además, las comunidades se ven limitadas en su capacidad de agencia, veamos esto con mayor detalle:
La capacidad de agencia parental y el estado nutricional de los niños y niñas wayuus
La desnutrición en el departamento de La Guajira es un flagelo social multidimensional, en el que el acceso a una buena alimentación es determinante para las comunidades wayuus. La ausencia de ingesta de alimentos de las madres gestantes es el inicio de un ciclo de desnutrición infantil, así lo expresa una de las madres: “Cuando salí embarazada yo no comía, porque todo lo vomitaba y yo estuve así hasta los seis meses de embarazo, de los seis meses pa’llá comía muy poco, porque no tenía que” (M2).
En múltiples ocasiones la falta de alimentos se asocia con no tener recursos económicos para comprarlos, además, el embarazo a temprana edad y no tener educación sobre salud reproductiva, constituyen acciones que inciden en la desnutrición. Ante el descuido estatal, la ingesta de alimentos de los niños y las niñas se supedita a la capacidad de agencia de sus padres, o sea, a sus propios medios culturales o ingresos económicos para subsistir. Es así como algunas madres manifiestan qué les dan de comer a sus hijos: mazamorra con leche (M2); arroz, y a veces, si hay, frijol (M4); espagueti con lentejas (M3); chicha de arroz… sopa de frijol con maíz (M5).
Los participantes informan que estas preparaciones en algunos casos son suministradas a los niños una vez al día, o cuando se cuenta con ingreso medio, dos veces al día, lo que evidencia que la capacidad de agencia en estas comunidades es muy escasa, situación que constituye un riesgo de sufrir inseguridad alimentaria en los hogares wayuus.
El estado nutricional de los niños y las niñas en estas comunidades se ha convertido en epicentro de preocupación nacional e internacional, en tal sentido, en el territorio, hacen presencia programas que son implementados desde la institucionalidad, como la Unidad Comunitaria de Atención, sobre la cual, desde la perspectiva comunitaria, expresan que es insuficiente para dar respuesta a las necesidades alimentarias infantiles; por otra parte, la cooperación internacional, con agentes externos al territorio también busca mitigar la situación . Es así como en un ejercicio de asistencialismo con incidencia en el mejoramiento de las condiciones de nutrición de los niños y las niñas, ha cobrado relevancia la entrega de suplementos vitamínicos (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2011). Un profesional de la atención in situ indica:
Una buena alimentación es que el niño reciba por lo menos 4 de los 8 grupos que están considerados en la guía alimentaria basada en alimentos (GABA), es decir, que nuestros niños consuman frutas, verduras, lácteos, carnes, mínimo cuatro de los grupos, esa es una buena alimentación para que pueda considerarse diversa y aporte a su desarrollo. (SP2)
En consecuencia, el estado nutricional de los niños y las niñas en las comunidades wayuu es deficiente. Otro profesional participante advierte al respecto:
Según la ENSIN [Encuesta Nacional de Situación Nutricional], las poblaciones indígenas en Colombia cuentan con un 26% de desnutrición infantil, a diferencia de un 10.8% de la población general, y de ese 26%, el 94.8 sufre desnutrición crónica. La desnutrición crónica es el mejor medidor que puede tener cualquier país para hablar de inequidades sociales y vulneración de derechos. En ese sentido, aquí se ven tres formas de desnutrición: desnutrición aguda, o sea, déficit de peso para su tamaño, que se subdivide en desnutrición aguda moderada o desnutrición aguda severa, y la desnutrición se subdivide en tres fenotipos, un fenotipo que es el desnutrido flaquito, marasmático, conocido también como el boustin, puro hueso y piel y en el otro extremo tenemos al desnutrido hinchado, que se conoce como Kwashiorkor, pero en el medio, tenemos un fenotipo mixto, es ese desnutrido marasmático que agarra una infección, una gripa, empezó con fiebre, diarrea, vomito y empezó a hincharse (SP1)
Estilos de alimentación en la comunidad wayuu
Abordar sus estilos de alimentación es un ejercicio que demanda la observación de las causas de la desnutrición o de la buena nutrición de una manera multidimensional, que permita dar alcance al acceso a los bienes, servicios y goce efectivo de los derechos en este territorio, puesto que el estilo de alimentación necesariamente suscita limitantes por la ausencia de ingresos económicos y de protección de derechos, tanto por actores locales como nacionales.
Una buena alimentación hace referencia a los aspectos enmarcados en la soberanía alimentaria, como se entiende en el ámbito académico e institucional, es decir, tener la posibilidad de gestionar y producir alimentos para su consumo con unas condiciones óptimas, considerando las particularidades del territorio. Como afirma esta madre: “Frijol, maíz, lo que se consume aquí, lo que se come aquí, lo que da la región” (M2).
La mazamorra con leche, la chicha y la carne de chivo forman parte de la nutrición diaria —en la mayoría de las veces— de los niños y niñas wayuus, sin embargo, su ingesta se subordina a las dinámicas de recolección de leche de cabra, del agua y de sacrificar animales como el chivo, lo que repercute en un tema de índole cultural, dado que, sobre este animal, por ejemplo, recae el prestigio del clan, ya que, a mayor número de chivos, mayor prestigio.
Sí, es verdad, aquí tenemos chivos, pero nosotros a las chivas las cuidamos mucho, ¿para qué?, pa’ que ellas den más crías o si no pa’ ordeñarlas, pa’ hacer yajaus [mazamorra]. Bueno y a los chivos, a los ovejos, eso a veces hacemos el sacrificio de venderlos para poder comprar maíz o granos. (M6)
Es de anotar que, en lo que respecta a los estilos de alimentación wayuu, los participantes nos explican que, con el pasar de los años ya no recaen, en su totalidad, en preparaciones tradicionales o recetas típicas, sino que se han ido complementando con insumos externos, nuevos alimentos que aportan a la nutrición de sus infantes, como los sobres con vitaminas y preparaciones en polvo con múltiples nutrientes, que ejercen ahora un papel protagónico en la alimentación diaria.
Con las vitaminas, los niños se han recuperado, han estado mejorando. El Vitamil es algo que viene de Estados Unidos, esa fue una gestión que hicimos con Fucai [Fundación Caminos de Identidad], que viene hace rato, eso ya tiene como dos años en eso, es una donación de unos empresarios, viene hecha ya de una vez en bolsa, no cocida sino para cocinar. Se distribuyen mensualmente 3 bolsas por hogar. (L2)
Este aspecto evidencia cómo la cooperación internacional y la capacidad de gestión en el territorio han reconfigurado los estilos de alimentación, que terminan siendo complementarios para la supervivencia de la comunidad. Lo mencionado si bien constituye un beneficio, visto desde otra perspectiva pudiese orientarse a la pérdida de patrones alimentarios nativos, originarios y tradicionales, que han llevado a adoptar modelos externos frente al consumo de alimentos. No obstante, de ponerse en una balanza, la vida ha de prevalecer sobre cualquier otro factor de orden social o económico, lo importante es poder equilibrar estas dos vertientes o fuentes de nutrición.
Es importante subrayar de nuevo que, en el contexto wayuu, afirman los participantes, lo cultural prevalece sobre las necesidades imperantes de la alimentación, solo en escasas circunstancias la necesidad de alimentarse prima sobre aspectos culturales, como el sacrificio de animales que representan prestigio y poder. No todas las familias sacrifican su patrimonio o respaldo social, como son los animales, para tener una buena alimentación con inclusión de proteína, esto ocurre muchas veces en los eventos de congregación social o de compartir solidaridad, como son los velorios, así lo expresa una participante:
Bueno la posibilidad de poder consumirlo, es que, uno tiene unas costumbres acá, cuando hay un velorio uno va, por ejemplo, su esposo lo invitan al velorio, pues en la cortesía de la familia de los que están velando, entregan un chivo, entonces ese chivo es el que les sirve a todos para su desayuno, almuerzo y cosas así, mientras haiga eso, ya cuando pase eso, ya no hay nada que cocinar, no hay cómo comprarlo. (M5)
Existen múltiples cuestionamientos sobre estos escenarios de yuxtaposición entre lo cultural y la subsistencia, pero es un factor fundamental de comprender como parte del contexto.
Apoyo institucional en el contexto guajiro
Hablar de apoyo institucional en las comunidades de Walaschen y Patsuwain es, desde la óptica de los participantes, adentrarse en un desconocimiento de su realidad, consideran que la institucionalidad poco aporta. Los líderes comunitarios y algunas de las madres opinan que las acciones institucionales que se desarrollan para las poblaciones wayuus poco contemplan la participación, saberes y puntos de vista de las comunidades, sus percepciones, sus cosmovisiones, sus proyectos de vida. Piensan que, estos aspectos son trascendentales para la construcción de propuestas que incidan en la sostenibilidad y mejoramiento de estilos de vida.
Resulta y pasa que nosotros no tenemos conocimiento de esas propuestas públicas que están haciendo o qué acciones están tomando los dirigentes políticos para el beneficio o recuperación de nuestros niños, porque no dicen nada, no aparecen, no preguntan qué podemos mejorarle a nuestros niños o qué podemos darles. Nosotros somos los que estamos diariamente con los niños, no nos preguntan qué sería lo mejor para ellos, entonces si ellos no nos preguntan eso, entonces cualquier acción que traigan no va a servir. (L1)
La población participante visualiza con desanimo el futuro, por las pocas o nulas acciones que implementa el Estado en su territorio:
Uno que va a hacer, pero para mejorar la desnutrición, hoy no creemos en promesas, puesto que no se materializan, ni a corto, ni a mediano plazo. Eso aparecen en épocas de campaña y después se desaparecen hasta las otras elecciones. (L2)
Las comunidades tienen claridades sobre el alcance del componente político y el rol que desempeñan en el panorama electoral, el cual se relaciona con las atenciones en territorio.
En la comunidad wayuu los aspirantes a ocupar cargos de elección popular son conscientes de su importancia en el potencial electoral, por ello, aparecen en época electoral, con estrategias momentáneas benefician el día a día, sin las proyecciones de sostenibilidad necesaria para consolidar un proceso a largo plazo y generar la apropiación por parte de nosotros. (SP2)
Es necesaria la participación de las comunidades en los procesos públicos, como un ejercicio de construcción conjunta, de armonía y respeto entre las partes. Aunque el panorama no es alentador, también puede estar lleno de oportunidades para la construcción de realidades que permitan la participación de la comunidad, poniendo sobre la mesa sus necesidades y conocimientos sobre el manejo e intervención de la desnutrición infantil como problemática compleja, la cual se ha naturalizado de tal forma que parece paisaje en La Guajira.
No hay que dejar de lado que, con base en la información aportada por las madres participantes, el rol del Estado no es visibilizado o pareciera que lo perciben deficiente, lo que sí reconocen es el apoyo de la cooperación internacional para el desarrollo de acciones que inciden en la mitigación de la desnutrición. Como la experiencia exitosa de esta madre:
Hubo un programa de la fundación Fucai, ellos hacían como un molido de granos, que ellos lo molían, lo mezclaban, varios granos, entonces sí, eso hizo recuperar a mi hija, que ella estuvo muy mal y ese programa la recuperó. (M4)
Dicho proyecto según lo enunciado, consistía en un componente participativo, nutricional y pedagógico que las madres valoran muy positivamente:
Hacíamos una mezcla que le llamábamos “comida para la vida”, y fue un proyecto que hicimos, las mismas madres preparábamos con asesoría de una nutricionista, ella nos contaba que la falta de muchos granos en el cuerpo de los niños, por ejemplo, el frijol, el maíz, toda esa comida es buena en el cuerpo, entonces lo que había que hacer era tostarla, y cuando ya esté tostada, lo molemos, lo molemos y ya se convierte como en una bienestarina. Entonces tostamos frijol guajiro, semilla de ahuyama, semilla de ajonjolí, maíz y plátano, nosotros secamos los plátanos, los dejamos sequesitos, y también lo molemos, entonces se convierte en una harina que se puede comer tranquilamente, normalmente porque está cocido y también se puede hacer con leche. (M5)
Proyectos como los mencionados han dejado huella en las participantes, por su impacto e incidencia en procesos de empoderamiento, capacidad de agencia y transformación de sus dinámicas. Son estas propuestas de intervención psicosocial, desde la participación activa, la construcción conjunta y el reconocimiento de sus saberes ancestrales, las que se requieren y la comunidad siente que les favorece.
A mayor apropiación, mayor empoderamiento de la población y mayor la comprensión y análisis de las situaciones, es por lo que un líder comunitario manifiesta una realidad preocupante que vive esta y otras comunidades en el territorio de Manaure:
En los últimos 10 años, que yo recuerdo fueron más de 48 niños [los que] murieron aquí en el sector, fueron niños que de pronto, para nosotros, no murió por enfermedades, pero eran enfermedades relacionadas [con] la desnutrición, entonces para la gente de la comunidad no es desnutrición sino que vino la enfermedad y se los llevó, los mató, pero en realidad, era por la escasez, porque cuando uno empieza a ser gestor, conoce más profundo qué síntomas se le presentaron a los niños, cómo eran sus aspectos, cómo eran sus cabellos. (L1)
Las cifras de muertes de niños por desnutrición o causas asociadas a ella denotan la gravedad de la crisis humanitaria que se vive en La Guajira y que hace un llamado urgente a la intervención integral e intersectorial. Además, que las personas de la comunidad se estén formando, fortalece su identidad cultural y el respeto por su entorno y sus semejantes de forma incluyente y sostenible.
Mientras que, con otro tipo de procesos —que las comunidades viven como impuestos por el Estado— es común que se observe resistencia y choques entre las partes, dado que son implementados de manera unilateral, sin un reconocimiento previo del contexto y sus costumbres ancestrales y tradicionales. Este testimonio lo evidencia:
Pues claramente es difícil, porque no hay un diálogo genuino que diga, por ejemplo, otras entidades nos digan, si vamos a hacer esto, entonces hagan una propuesta o nosotros, también le hacemos una propuesta, para así, conseguir un trabajo en conjunto, es difícil porque ellos no llegan, no dicen nada, no dialogan con nosotros, no nos tienen en cuenta, prácticamente como que lo ignoran a uno. (M4)
Desde la perspectiva profesional que atiende la institucionalidad pública, se expresa un énfasis en las acciones desarrolladas por el Estado, de acuerdo con el participante SP2 han sido múltiples en el territorio guajiro:
En el departamento ha habido muchos proyectos, pero que yo conozca ninguno ha llegado a feliz término, voy a poner un ejemplo, el que hizo Baylor, en unas comunidades de su jurisdicción en Manaure, galpones de gallinas ponedoras, cría de puercos, me tocó ver unas puercas inmensas, pero en esas zonas, paradójicamente la prevalencia de la desnutrición crónica es alta. Entonces queda algo por ahí, ¿por qué sigue fallando? Pero proyectos hay muchos.
No se logran con estas propuestas sostenibilidad o apropiación de la gente, adherencia comunitaria, siguen faltando acciones integrales, comprender las situaciones in situ y analizarlas desde la cultura propia que les permita a las comunidades wayuus alcanzar una armonía con los sistemas estatales.
Siguiendo con el punto de vista de los servidores públicos, si bien se ejecutan bastantes acciones, estas no logran el objetivo de erradicar la desnutrición en estos territorios, tal vez porque son propuestas coyunturales, paliativas, dispersas y no articuladas, lo cual hace que sean proyectos poco pertinentes y no efectivos; así lo manifiesta uno de los participantes:
La falla está es en la efectividad, esas acciones son múltiples pero descoordinadas, los diferentes actores que están en terreno, no se comparten información, muchas veces hay duplicidad de acciones en una misma región, hay dos, tres ONG, mientras que en otras no hay ninguna. (SP1)
Tradiciones culturales y costumbres alimentarias en la comunidad wayuu
El ser wayuu está ligado a una identidad cultural y territorial, mediada por símbolos, espacios y lugares que generan conexión y sentido a sus prácticas ancestrales y tradicionales, es así como el territorio es un canal para la expresión de lo intangible y que recoge en gran parte el sentir comunitario.
La relación que nosotros tenemos con el territorio, es que hay un vínculo ancestral, por nuestros familiares, nuestros ancestros, nuestros mayores, entonces ellos nos han venido cultivando ese sentido de pertenencia para estar aquí dentro de las comunidades, entonces ese vínculo que ellos nos han dejado es lo mismo que queremos dejarle nosotros a nuestros niños, ese vínculo familiar y cultural de acá de nuestra comunidad. (M4)
Sin embargo, en la contemporaneidad, la cultura occidental ha permeado las costumbres ancestrales wayuu, en un intercambio cultural irremediable, en donde las hegemonías del poder absorben las tradiciones más antiguas. Así, la identidad, la alimentación y el territorio mismo hoy muestran un mestizaje con Occidente, aunque en la comunidad se intenta guardar una estrecha relación cultural wayuu. Es decir, la cultura wayuu se sostiene y ha permanecido por milenios, si bien en las últimas décadas ha sufrido transformaciones que han dado lugar a la emergencia de nuevas situaciones sociales y nuevas realidades subjetivas que constituyen el sentir, el vivir y el quehacer comunitario, su ancestralidad en esencia se conserva. La cultura es parte del territorio, como afirma esta participante: “Porque somos de aquí y nos acostumbraron a estar aquí, nacimos aquí, nos sentaron aquí, aquí nos dejaron los ancestros y aquí nos vamos a quedar” (M2).
Para ello, es de suma importancia abordar la manera de identificar el rol que desempeña el territorio, dado que permite cimentar identidad y relaciones, no solo de forma transitoria sino permanentemente, de por vida, generando un proceso de arraigo territorial e identitario mediado por expresiones para consigo mismo, logrando en la colectividad la construcción de prácticas colectivas e intersubjetivas. Al respecto, por ejemplo, el ser madre wayuu tiene una relación íntima con el territorio:
Ser madre significa estar ligada a la tierra y a su familia, luchar diariamente con las adversidades que se nos presentan, buscar la manera de sustento de nuestros hijos, ser madre wayuu implica muchas cosas, tener el riesgo de perder nuestros hijos en cualquier momento por falta de alimentación o por otro tipo de enfermedad, eso es ser madre wayuu para nosotros, tenemos un riesgo de perder nuestros hijos. (M4)
Este concepto está cargado de múltiples acepciones que se conectan con el contexto y con las vicisitudes que se viven cotidianamente en el territorio, implicando muchas veces renunciar a sus propios intereses por cuidar, velar y atender.
El diálogo entre mayores y niños ha de constituir la ruta para que los procesos que se lleven a cabo en el territorio traigan consigo la salvaguardia y protección de los patrones o prácticas culturales ancestrales para que se materialicen en el territorio y se sigan desarrollando.
Dentro de los aspectos culturales relevantes de la comunidad wayuu, no se puede dejar pasar la incidencia de factores externos sobre los temas culturales, siendo uno de ellos la religión, primero la católica y ahora la evangélica; factor que ha transformado las formas como en sus tradiciones se trataban las enfermedades en el territorio, con el papel protagónico del piache (médico tradicional wayuu), quien hoy, para efectos de las comunidades, ha perdido vigencia y protagonismo. “Anteriormente las dolencias las manejaban los piaches, eso todo lo que tiene que ver con la medicina tradicional, pero ya en estos momentos se lo encomienda a Dios prácticamente y ya después las medicinas tradicionales no son tan importantes” (M1).
Por otro lado, aun cuando existen patrones culturales arraigados, hoy es de suma importancia trabajar en su protección, evitando que factores exógenos, que a veces son inevitables y forman parte del contacto con el mundo contemporáneo, modifiquen en demasía o debiliten las dinámicas propias del pueblo wayuu.
En lo que respecta a la seguridad y soberanía alimentaria de la comunidad wayuu es necesario interrelacionar las costumbres milenarias transmitidas de generación en generación con los lineamientos y posturas contemporáneos; de tal forma, se equilibra lo que como comunidad requieren en este momento histórico sin violentar sus tradiciones. Obviamente, equilibrio transmitido desde el acompañamiento genuino y explícito del Estado.
Discusión
Partiendo del objetivo de analizar la incidencia de factores asociados al desarrollo humano en la desnutrición infantil wayuu en el departamento de La Guajira, es relevante mencionar, en coherencia con los aportes de la comunidad participante, el enfoque de desarrollo humano propuesto por Escobar (2007), quien plantea que en nuestros territorios se ha implantado, consecuencia del capitalismo colonial, una ideología progresista del desarrollo. Dichas imposiciones socioculturales desconocen los intereses, aciertos, potencialidades y saberes de las comunidades, negativizando otras formas de vivir, con las secuelas de haber generado, como se observa con la comunidad wayuu participante de este estudio, posturas idiosincráticas que desconocen las diversas facetas del desarrollo humano desde un marco sociocultural y ecológico, como lo proponen, también, Max-Neef et al. (1986).
La pobreza, la exclusión, la precariedad y la desigualdad siguen vigentes, como lo denuncian entre muchos otros, Utria (2015) y Reygadas (2008), y muy particularmente como este estudio lo pone en evidencia con las comunidades wayuus, a quienes se les ha impuesto un modelo de progreso que les deja en desventaja respecto al disfrute de sus derechos. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2010) plantea que el desarrollo humano tiene dos aspectos, la formación de capacidades humanas, tales como un mejor estado de salud, conocimientos y destrezas, y el uso que la gente hace de las capacidades adquiridas.
En las comunidades wayuus se observa que si bien tienen una concepción del desarrollo en clave cuantitativa de crecimiento económico, no reflejan, a la luz de autores como Reygadas (2008) o Max-Neef et al. (1986), haber incorporado otras acepciones de desarrollo humano, que permitan reconocer que asumen en su cotidianidad otras esferas, como la satisfacción de sus necesidades y el disfrute pleno de aspectos personales como el afecto e inclusive el ocio; y articular acciones intracomunitarias que les fortalezca la capacidad de agencia para autogestionarse como comunidad y exigir a la institucionalidad local que aporte, desde sus competencias específicas, al logro de mejores estados de bienestar comunitario y calidad de vida.
En este sentido, vale retomar las diferentes condiciones del desarrollo que, reconocemos aquí, impactan directamente en la nutrición de los infantes wayuus. En primera instancia, como lo reseñan Ríos et al. (2021), la atención en salud: las entidades promotoras de salud y sus instituciones prestadoras de salud, encargadas de realizar los procedimientos de prevención y tratamiento de la población, se suelen convertir en el territorio, en un agente obstaculizador más que propiciador del proceso de la atención oportuna y pertinente.
Peláez González (2022) y Villalobos et al. (2012) denuncian que los servicios de salud no se desplazan hacia las comunidades para brindarles acompañamiento conveniente y acertado. Es frecuente en este territorio que se desconozcan las particularidades propias, las cuales, además, se terminan asumiendo como obstáculos o barreras, como, por ejemplo, el idioma. Otros aspectos que deben tenerse en cuenta son las barreras de movilidad a causa de las distancias geográficas y la falta de recursos económicos de la población para su desplazamiento a las instituciones de salud.
Desconocer estos aspectos por parte de los servicios sanitarios y asumirlos como barreras, no facilita a las comunidades un acceso para el disfrute pleno de estos servicios, ocasionando lo que distintos autores señalan como unos bajos índices de salud en las comunidades wayuu, que hacen que comparativamente estén en desventaja respecto a otros grupos poblacionales de su mismo departamento (Caicedo, 2020).
De manera puntual, las madres participantes ponen de manifiesto, en correspondencia con López Ríos et al. (2021) y Paz (2012), cómo la dispersión demográfica de la cultura wayuu en el territorio guajiro desempeña un papel preponderante en la desnutrición de sus niños y niñas. Las rancherías están distribuidas en toda la alta y media Guajira, formadas por un conjunto de casas que albergan un núcleo familiar; la ubicación entre ellas esta demarcada por distancias de varios kilómetros, con vías de difícil acceso, en la mayoría de casos aisladas de los centros urbanos, siendo una limitante real para acceder a los alimentos, al agua y a otros insumos necesarios para su diario vivir.
En línea con lo anterior, como expresan las madres wayuu y en sintonía con Erazo et al. (2022), Medina Rey et al. (2021) y Ayala y Díaz (2015), la inseguridad alimentaria se acompaña de la falta de ingresos económicos y de la precaria formación educativa; existe según estos autores, una relación estrecha entre estos factores. La inseguridad alimentaria, por tanto, en nuestros territorios, se intenta suplir mediante acciones estatales asistencialistas, que generan dependencia en las poblaciones, no tanto mediante procesos formativos que capaciten a las comunidades optimizando sus propios saberes y tradiciones; lo cual definitivamente dificulta, como se observó con las comunidades wayuu participantes, la capacidad de autogestionar sus oportunidades (Peláez González, 2022; Álvarez, 2019; Echagüe et al., 2016).
Adicionalmente, sobresale otra causa que conlleva la desnutrición y que es problemática, enmarcándose en las intervenciones a las comunidades por parte de las instituciones estatales, gubernamentales y no gubernamentales, pues se hacen intervenciones sin tener en cuenta un enfoque diferencial, tan necesario para poder llegar de manera pertinente y contextualizada a las rancherías. Caicedo (2020) pone en evidencia que se realizan intervenciones desconociendo el contexto sociocultural específico de estas comunidades, se invisibilizan patrones y prácticas culturales que constituyen su identidad cultural, lo que se convierte en una barrera que impide que la misma población pueda entender su problemática e incorporar sus posibles soluciones de cambio, dado que brilla por su ausencia el uso de la lengua del wayuunaiki para la interacción.
Otra de las variables que influyen en la desnutrición infantil wayuu es la corrupción política, la cual agudiza esta problemática, además de afectar otros factores asociados, debido a que las ayudas humanitarias y los múltiples proyectos que en la región se implementan no llegan cabalmente a sus beneficiarios. Según el informe emitido por la Contraloría General de la Nación (2016), con la construcción de sistemas de almacenamiento para las comunidades indígenas, hubo un hallazgo fiscal por valor de 1014 millones de pesos, logrando establecer una práctica poco constructiva que no hace sostenible las intervenciones y no mejora la calidad de vida de las comunidades que padecen sequías que se han convertido en calamidad pública.
De acuerdo con lo anterior y como lo había mostrado Arias et al. (2013), no hay un ejercicio de concertación, ni de construcción conjunta para una óptima implementación de acciones enmarcadas en políticas públicas con enfoques territoriales, lo que se percibe en el ambiente es una suerte de instrumentalización de la población para concebir un bienestar político en el territorio. Como muestran los participantes, se ejecutan acciones en el territorio wayuu, pero no se generan los medios que permitan la participación y la posterior sostenibilidad, visibilización e involucramiento desde las dinámicas contextuales; lo cual, como afirma Roth (2019), impide la efectividad de las políticas públicas en los territorios.
Es importante mencionar que las intervenciones psicosociales o proyectos de impacto comunitario desarrollados en La Guajira por múltiples actores, tendrían que estar articuladas con acciones coordinadas a nivel intrainstitucional, interinstitucional e intersectorial, pero que, además, propongan acciones en campo desde las necesidades, potencialidades y recursos propios de las comunidades de base (García Peña, 2012). Es decir, es fundamental diseñar proyectos locales integrales e integradores que aborden de manera contundente y en contexto la seguridad alimentaria de la comunidad wayuu.
Es menester, como lo señalan los participantes, contemplar la construcción de propuestas en favor de la nutrición infantil, desde las bases, entiéndase por ello, las comunidades beneficiarias o participantes de un proyecto. Son los participantes beneficiarios de un proyecto quienes conocen sus realidades y pueden proponer alternativas viables y sostenibles para sus contextos. Los factores histórico-culturales y la idiosincrasia de las comunidades constituyen aspectos claves para el desarrollo óptimo, efectivo y exitoso de los proyectos de intervención, no contemplarlos es un desacierto.
Conclusiones
Las intervenciones ofrecidas a la comunidad wayuu suelen ser asistencialistas, redundan en iniciativas de políticas alimentarias foráneas, desde insuficientes acciones preventivas por parte de los organismos de salud pública. Se requieren para este territorio acciones psicosociales o proyectos comunitarios que procuren la articulación intrainstitucional, interinstitucional e intersectorial. Y que oferten actividades participativas con la comunidad desde sus necesidades, potencialidades y recursos propios. Es llamativa la actitud pasiva de la población wayuu ante el abandono estatal y los retos que esto les ha implicado, lo cual debe generar una alerta en el campo psicosocial para repensar el enfoque de acompañamiento en este territorio. Esta situación obliga a diseñar estrategias de desarrollo humano que como hemos planteado aquí, reconozca a la población en su complejidad y situación multidimensional, para que tenga la oportunidad de participar de manera activa en su propio crecimiento y empoderamiento.
Para ello conviene visualizar en perspectiva, las condiciones extremas a las que esta población ancestral ha estado históricamente expuesta, reconociendo sus formas de sobrevivencia hasta nuestros días, en lo referente a la capacidad alimentaria que sus tierras pueden producir en beneficio de actividades óptimas y pertinentes que permitan establecer caminos de acción.
Contribución de los autores
Construcción del proyecto: ambos investigadores. Recolección de datos: José Camilo Pimienta Arismendy. Análisis de datos: ambos. Redacción del artículo: ambos. Revisión final del texto inédito: John Jairo García Peña.
Conflicto de intereses
Los autores declaran la inexistencia de conflicto de intereses con institución o asociación comercial de cualquier índole.
Referencias
Álvarez, L. (2019). Desnutrición infantil, una mirada desde diversos factores. Revista Investigación Valdizana, 13(1), 15-26. https://revistas.unheval.edu.pe/index.php/riv/article/view/168/173
Arias, M., Tarazona, M., & Granados, C. (2013). Estado nutricional y determinantes sociales asociados en niños arhuacos menores de 5 años de edad. Revista de Salud Pública, 15(4), 565-576. https://www.scielosp.org/pdf/rsap/2013.v15n4/613-625
Asociación Médica Mundial. (2017). Declaración de Helsinki de la AMM. Principios éticos para las investigaciones en seres humanos. https://www.wma.net/es/policies-post/declaracion-de-helsinki-de-la-amm-principios-eticos-para-las-investigaciones-medicas-en-seres-humanos/
Ayala, E., & Díaz, A. (2015). Infraestructura, ingreso y desnutrición infantil en México. Revista Salud Pública de México, 57(1), 22-28. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342015000100005
Caicedo, C. (2020). Análisis de las causas externas de la situación de desnutrición de niños indígenas wayuu en Maicao. Revista Derectum, 5(2), 11-27. https://revistas.unilibre.edu.co/index.php/derectum/article/view/7307
Cámara de Comercio de La Guajira. (2024). Informe socioeconómico 2023, La Guajira. https://camaraguajira.org/publicaciones/informes/socieconomico/informe-socio-economico-la-guajira-2023.pdf
Contraloría General de la Nación. (2016). Audiencia de rendición de cuentas. https://www.auditoria.gov.co/auditoria/planeacion-gestion-y-control/gestion-y-control/rendiciondecuentas/rendicion-de-cuentas-2016
Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). (2023). Pobreza multidimensional en Colombia. Pobreza y desigualdad. https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/pobreza-multidimensional
Diario Las Américas. (2016, 25 de julio). Van 41 niños wayú muertos por desnutrición en la Guajira colombiana. https://www.diariolasamericas.com/america-latina/van-41-ninos-wayu-muertos-desnutricion-la-guajira-colombiana-n3953780
Díaz, L., Torruco, U., Martínez, M., Varela, M. (2013). La entrevista, recurso flexible y dinámico. Investigación en Educación Médica, 2(7), 162-167. http://www.redalyc.org/pdf/3497/349733228009.pdf
Echagüe, G., Sosa, L., Díaz, V., Funes, P., Rivas, L., Granado, D., Ruiz, I., Zenteno, J., & Pistilli, N. (2016). Malnutrición en niños menores de 5 años indígenas y no indígenas de zonas rurales, Paraguay. Memorias Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud, 14(2), 25-34. http://scielo.iics.una.py/pdf/iics/v14n2/v14n2a60.pdf
El Tiempo. (2022, 25 de septiembre). La historia detrás de 327 niños muertos por hambre y sed en La Guajira. https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/la-guajira-ninos-mueren-de-hambre-y-sed-en-esta-zona-de-704983
El Tiempo. (2023, 12 de enero). Mueren dos niños wayú por desnutrición, el 2022 cerró con 85 muertes. https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/mueren-dos-ninos-wayu-por-desnutricion-el-2022-cerro-con-85-muertes-733186
Erazo, D., García, J., Chavarriaga, L., & Quirós, O. (2022). Desnutrición crónica en niños menores de cinco años de la comunidad indígena awá, Barbacoas (Nariño, Colombia), 2019. Revista Ciencias de la Salud, 20(1), 1-14. https://revistas.urosario.edu.co/index.php/revsalud/article/view/10868/10422
Escobar, A. (2007). La invención del Tercer Mundo, construcción y deconstrucción del desarrollo. Fundación Editorial El Perro y La Rana.
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (2021). La desnutrición infantil y el hambre en el mundo. https://www.unicef.es/causas/desnutricion-infantil
Galeano, M. (2018). Estrategias de investigación social cualitativa: el giro en la mirada. 2.ª ed. Universidad de Antioquia.
García Peña, J. J. (2012). Intervención psicosocial como aporte al desarrollo humano local, en el ámbito público de Medellín. Estudio de caso. Praxis, 8(1), 72-81. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6170972
Instituto Nacional de Salud, SIVIGIA. (2016). Hambre y desnutrición en la Guajira. Boletín técnico interactivo N° 8. https://www.ins.gov.co/Direcciones/ONS/publicaciones%20alternas/boletin8-wayuu/resultados.html
López Ríos, J., Mejía Merino, C., & Frías Epinayú, C. (2021). Estrategias comunitarias para la seguridad alimentaria en indígenas wayuu, La Guajira, Colombia. Revista Española de Nutrición Comunitaria, 27(1), 28-34. https://renc.es/imagenes/auxiliar/files/RENC_2021_1_05._-20-0022.pdf
Max-Neef, M., Elizalde, A., & Hopenhayn, M. (1986). Desarrollo a escala humana: una opción para el futuro. Cepaur. http://habitat.aq.upm.es/deh/adeh.pdf
Medina Rey, J. M., Ortega Carpio, M. L., & Martínez Cousinou, G. (2021). ¿Seguridad alimentaria, soberanía alimentaria o derecho a la alimentación? Estado de la cuestión. Cuadernos de Desarrollo Rural, 18, 1-19. https://doi.org/10.11144/Javeriana.cdr18.sasa
Ministerio del Interior. (2024). Dirección de asuntos legislativos. https://www.mininterior.gov.co/direccion-de-asuntos-para-comunidades-negras-afrocolombianas-raizales-y-palenqueras/legislacion-etnica/
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2011). La seguridad alimentaria: información para la toma de decisiones. http://www.fao.org/docrep/014/al936s/al936s00.pdf
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2020). Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe. Seguridad alimentaria y nutricional para los territorios más rezagados. https://openknowledge.fao.org/server/api/core/bitstreams/a7ce7e85-5486-45ab-8272-2113163dbc1f/content
Paz, C. (2012). Representaciones sobre la desnutrición en niños wayuu explicadas a partir de la cultura de un grupo wayuu urbano de Venezuela. En M. Gracia (ed.), Alimentación, salud y cultura: encuentros interdisciplinares (pp. 359-379). Publicacions URV. https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=OD2gAgAAQBAJ&oi=fnd&pg=PA359&dq=desnutrici%C3%B3n+infantil+wayuu&ots=r2eQpIMbsk&sig=1P43OW_px0UyYsLp8smegBdxiGE#v=onepage&q&f=false
Peláez González, R. (2022). Perspectiva intercultural de la desnutrición infantil en la población wayuu en Manaure, La Guajira [Tesis de maestría]. Fundación Universitaria Juan N. Corpas. https://repositorio.juanncorpas.edu.co/handle/001/129
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2010). Informe de desarrollo humano. La verdadera riqueza de las naciones: caminos al desarrollo humano. https://www.undp.org/es/el-salvador/publicaciones/informe-sobre-desarrollo-humano-2010-la-verdadera-riqueza-de-las-naciones-caminos-al-desarrollo-humano
Reygadas, L. (2008). La apropiación: destejiendo las redes de la desigualdad. Anthropos.
Ríos, A. L., Baquero Latorre, H. M., Ruiz Martínez, L., Castro Mercado, S., Alonso Palacio, L. M. & Tuesca Molina, R. (2021). Determinantes sociales de salud y su relación con desnutrición infantil en dos comunidades étnicas colombianas. Revista de Salud Pública, 23(4) 1-8. https://doi.org/10.15446/rsap.v23n4.88442
Roth, A. N. (2019). Políticas públicas. Formulación, implementación y evaluación. Ediciones Aurora.
Ruiz García, L. A., Aguilera Rojas, S. E., & Dumit Mejía, M. (2023). Percepciones de nutrición y salud oral en la etnia wayuu departamento de La Guajira. Ciencia Latina: Revista Multidisciplinar, 7(1), 9848-9874. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v7i1.5094
Sen, A. (2004). Desarrollo y libertad. Planeta.
Utria, R. (2015). El desarrollo humano. La liberación de la conciencia y las capacidades humanas. Ediciones Aurora.
Villalobos, D., Marrufo, L., Bravo, A. (2012). Situación nutricional y patrones alimentarios de niños indígenas en edad escolar de la etnia wayuú. Antropo, 28, 87-95. http://www.didac.ehu.es/antropo/28/28-12/Villalobos.pdf
Notas de autores
John Jairo García Peña
Mg. en Desarrollo, especialista en Psicoanálisis con Niños. Docente investigador, Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia. Contacto: john.garciap@udea.edu.co, ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8390-5945
José Camilo Pimienta Arismendy
Mg. en Intervenciones Psicosociales, sociólogo. Consultor Ministerio de Salud y Protección Social. Contacto: jose.pimientaa@udea.edu.co, ORCID: https://orcid.org/0009-0004-3139-6703
1 Producto de la investigación “Condiciones del desarrollo humano que inciden en la desnutrición de los niños y niñas wayuus”. Proyecto sin financiación.