Cienc. Acad. (Univ. Catol. Luis Amigó) | N°. 3 | pp. 48-55 | enero-diciembre | 2022 | ISSN (En línea): 2744-838X | Medellín - Colombia

La ética como saber, encuentro y reconocimiento con el Otro

Ethics as knowledge, encounter and recognition with the Other

Jesús Darío Pérez Sierra

Adriana Zapata Arcila

Mateo Vásquez Grajales

Andrés Eduardo Gómez Lopera

Diana Lucía Madrigal Torres

Recibido: 05 de septiembre de 2021 - Aceptado: 29 de septiembre de 2021

Forma de citar este artículo en APA: Pérez Sierra, J. D., Zapata Arcila, A., Vásquez Grajales, M., Gómez Lopera, A. E., & Madrigal Torres, D. L. (2022). La ética como saber, encuentro y reconocimiento con el Otro. Ciencia y Academia, (3), https://doi.org/10.21501/2744838X.4496

Resumen

Las sociedades contemporáneas evidencian una falta de formación para la práctica de la ética, lo que se ve reflejado en los graves problemas y crisis que vivimos, entre los cuales se destacan la violencia, el fanatismo y la exclusión. Este texto se desarrolla en virtud de resignificar el papel de la ética como un saber necesario, con el fin de fomentar una cultura para el reconocimiento y el encuentro con el otro. Se ha enfocado en una pregunta: ¿por qué la ética nos permite una experiencia del encuentro y el reconocimiento del otro como una persona humana que tiene dignidad, que merece respeto y cuidado? Para su tratamiento se ha seguido el método hermenéutico, con un carácter dialógico, crítico y reflexivo. En cuanto a los referentes teóricos figuran Adela Cortina y otros filósofos tan reconocidos como son Emmanuel Lévinas y Byung-Chul Han. En suma, se trata de concebir la ética como un saber fundamental que nos sirve para la construcción y reconstrucción del tejido social, todo con la intención de que sea un recurso que aporte a la transformación de nuestras realidades sociales y culturales.

Palabras clave:

Ética; Reconocimiento; Encuentro; Alteridad; Dignidad; Respeto; Cuidado.

Abstract

Contemporary societies show a lack of formation for the practice of ethics. This is evident in the serious problems and crises we are experiencing, among which violence, fanaticism and exclusion stand out. The purpose of this study is to re-signify the role of ethics as a necessary knowledge, in order to promote a culture for recognition and encounter with the other. The question that leads the research is: why is ethics a knowledge that allows us to experience the encounter and recognition of the other, as a human person who has dignity, who deserves respect and care? The hermeneutical approach is used under its dialogical, critical and reflective characteristics. As for the theoretical references, there are Adela Cortina and other well-known philosophers such as Emmanuel Lévinas and Byung-Chul Han. In short, it is about conceiving ethics as a fundamental knowledge that serves for the construction and reconstruction of the social realm and with the intention that it be a resource that contributes to the transformation of our social and cultural realities.

Keywords:

Ethics; Recognition; Encounter; Alterity; Dignity; Respect; Care.

Introducción

Este texto se orienta con la intención de resignificar el papel de la ética en nuestra vida social, teniendo en cuenta que en las sociedades contemporáneas hay una falta de formación para la práctica de la ética que se ve reflejada en las problemáticas y crisis que vivimos, sobre todo en las manifestaciones de violencia que vienen afectando los lazos sociales, familiares, comunitarios y políticos.

Sin duda, en las sociedades actuales resulta preocupante una práctica de la violencia que ya parece “normalizada”, y cuya manifestación genera exclusión, discriminación, fanatismo, etc. Esto niega la diferencia y produce intolerancia. En este contexto de crisis sociales y culturales surgen unas preguntas fundamentales: ¿Por qué la ética es un saber que nos permite ir al encuentro y al reconocimiento del Otro como una persona humana que tiene dignidad, que es merecedora de respeto y de cuidado? ¿Cómo la ética puede intervenir de manera positiva en la transformación de nuestras realidades, contribuyendo a la restauración del tejido social, favoreciendo las condiciones para la convivencia humana y aportando a la construcción de una cultura ciudadana?

En suma, esta investigación se enfoca en tratar el significado del ser ético en función de una experiencia del encuentro con los otros. En este sentido, nos damos a la tarea de reconocer la importancia que tiene la formación ética para una sociedad, en la medida en que favorece la creación de lazos sociales que se sustentan en la práctica de unos valores fundamentales, entre ellos: el respeto, la responsabilidad, la libertad, la compasión y la tolerancia.

Nuestro trabajo toma como referente a la filósofa Adela Cortina con su libro ¿Para qué sirve realmente la ética?, con el propósito de tratar la ética como una especie de saber que nos permite una experiencia de encuentro y de reconocimiento con los otros. Cortina sustenta que el sujeto ético se construye realmente en una red de inter-subjetividades, es decir, en un campo de interacciones personales, a partir de las cuales se acuerdan y se validan con los principios y valores morales que son el sustento de la vida ética.

Además de Adela Cortina, se plantea un diálogo con autores como Emmanuel Lévinas y Byung-Chul Han, quienes nos ofrecen un campo de interpretación sobre el tema de la alteridad y la experiencia del reconocimiento que posibilita el encuentro con los otros en los diversos contextos que acontecen en el mundo vital humano.

Es importante destacar que la pertinencia de esta investigación radica en una urgencia que tenemos por atender como sociedad a unas necesidades muy sentidas que viven las comunidades humanas y que reclaman proyectos comunes viables para la formación y práctica de la ética. Justo como una respuesta a estas necesidades, nuestro trabajo en el semillero se concentra en un ejercicio hermenéutico y de pensamiento crítico que busca comprender el significado del ser ético en función de los otros, y descubrir las posibilidades que nos ofrece la ética para reconocer la presencia del Otro, su valor y su importancia para la convivencia humana.

Concepción de la ética contemporánea en Adela Cortina

Cortina hace énfasis en el hecho de que todos los seres humanos estamos dotados de una estructura moral y que tenemos el potencial para lograr la formación del carácter, esto conlleva una responsabilidad personal de ser y de habitar el mundo. En primer lugar, es preciso convenir en que la ética sirve para labrarse un buen carácter, reconociendo que “el carácter es para el hombre su destino”, tal como lo afirmaba Heráclito desde el siglo VI a. de C. Justamente, la ética, cuya etimología viene de la palabra griega ethos, se concibe como un saber que sirve para forjarnos un carácter y construir nuestra propia morada en el mundo.

Así, en el proceso de comprensión de la ética, Cortina (2013) se plantea que esta sea no solo conocida e interpretada, sino también querida y deseada, es decir que, dentro de nuestro conocimiento, sentimientos e intencionalidad, podamos valorar la ética como un fundamento clave de la vida en función de mejores relaciones humanas, como aquella que nos permite cultivar las virtudes y cuidarse de no caer en los vicios.

En la actualidad, nos vemos inmersos en una sociedad que está llamada con urgencia a vivir nuevamente la ética como un pilar fundamental para la construcción de nuevas y mejores relaciones humanas, basadas en el respeto, la confianza, la compasión y la empatía. Desde este horizonte de comprensión, la ética nos permite ir al encuentro y reconocimiento del Otro, interpretando que esto acontece como puro saber del Otro, de una condición de alteridad que es necesario reconocer, respetar y valorar.

A modo de guía para la realización de la vida ética, Cortina nos da algunas pautas para encarar los problemas que vivimos en el orden social y cultural, planteando que la justicia, la autonomía, el deber de la responsabilidad y la compasión, son los valores indispensables en la práctica hacia una verdadera madurez moral (Cortina, 2013). Del mismo modo, expresa que “un mundo sin compasión no es habitable para los seres humanos” (p. 21). Esta idea es una de las claves fundamentales para entender la posición de la autora, con miras a hacer consciente el tema de la alteridad, pues es el Otro quien me permite crear los lazos, vínculos o acuerdos a los que está llamado el ser social.

La ética de la cordialidad está propuesta como uno de los motores para sobrepasar las brechas del discurso hacia la acción o de “la moral pensada a la moral vivida” (Sánchez Pachón, 2015, p. 3), pues Cortina asume que es a partir de la categoría de cordialidad que se puede abonar el suelo para crear los vínculos entre el querer y el deber ser. Por último, es necesario reconocer que en esta especie de ética centrada en el ejercicio de la razón cordial se establece un equilibrio entre razones y emociones. Es decir, el sujeto ético no se estructura solamente en su capacidad de razonar o emitir juicios morales, sino también en su ser emocional y en un repertorio de sentimientos que influyen de manera decisiva a la hora de tomar decisiones y de actuar en el orden de la vida.

La ética y la experiencia de la alteridad

La ética se concibe como un saber vivir que no se agota en un puro discurso o teoría, sino que se hace práctico en unos hábitos y en el ejercicio de las virtudes o valores que son los ejes sobre los cuales gira nuestra vida moral. Lo interesante de esta concepción consiste en descubrir que uno como ser humano no se hace ético en soledad o queda reducido a la esfera de su propia individualidad. Todo lo contrario, los seres humanos nos hacemos éticos por medio de otros seres humanos que comparten el mundo con nosotros y por eso la ética se construye en una esfera de interdependencia, en un tejido de intersubjetividades. Esto implica reconocer que siempre hay un Otro que convive con el Yo. Es ahí donde el Yo debe preguntarse por quién es el Otro, y a partir de esa pregunta, iniciar una relación que se construye de manera intersubjetiva con eso que es Otro, con eso que es diferente. Esa relación se puede dar a través del respeto, la amabilidad, la cooperación, la sinceridad, el afecto en el trato y la compasión, sin embargo, ¿hasta dónde el Yo y el Otro pueden convivir en una misma morada, sin atentar contra aquello que los hace diferentes?

Para ello, no es necesario definir al Otro, puesto que de hacerlo ya se está vulnerando la otredad. Esto quiere decir que las condiciones de definición de lo Otro están sujetas a las presuposiciones del Yo. Si no se puede definir aquello que es Otro, entonces, como mínimo, se puede reconocer que el Otro es lo que no es el Yo. Con el fin de establecer un orden dialéctico, se puede decir, que la pregunta por ¿qué es el Otro? se trasforma en la pregunta ¿quién es el Otro? (Lévinas, 2002).

Esta concepción ética de Lévinas posibilita un diálogo intersubjetivo entre el Yo y el Otro, ya que dicho diálogo, se da a través del conocer y conocerse en el forjamiento mutuo de un carácter, el cual permite estar en el mundo, reconociendo a ese Otro como diferente. Por otra parte, esa relación con el Otro no se circunscribe a un solo campo de la interacción humana, al contrario, logra abarcar ese encuentro universal que resulta ser, por ejemplo, la amistad e incluso toca la experiencia de lo erótico, de esa relación íntima que se sostiene con alguien que solo podría ser compatible en tanto que comparte nuestra condición de humanidad.

Ahora bien, para darle un tratamiento a estas experiencias entramos en diálogo con el filósofo Byung-Chul Han (2014) con su libro La agonía del Eros. Han contribuye a diagnosticar la terminación del amor, la crisis en la cual se encuentra el Eros, y sobre esto nos dice lo siguiente: “No solo el exceso de oferta de “otros” conducen a la crisis del amor, sino también a la erosión del Otro” (p. 9). A propósito, podemos preguntarnos lo siguiente: ¿En dónde podría evidenciarse con más notoriedad el exceso de oferta? Podríamos pensar que el hecho de estar intercomunicados y de vivir en una sociedad global ha hecho de las redes sociales un “mercado humano”, pues es allí donde existe el deseo de obtención, es decir, se inicia una búsqueda, se plantean unos requisitos, y quien cumpla con estos resulta ser un sujeto óptimo. En este sentido, hay un intento por eliminar la alteridad de esa otra persona que ama y siente diferente. Por lo tanto, se incurre en una transgresión porque ya no se quiere compartir con las diferencias, ahora se requiere un reflejo de las necesidades del individuo, del ego, por ello es que este filósofo plantea la cuestión de que en nuestro tiempo habitamos “el infierno de lo igual”, una idea que pretende demostrar que “el Otro, despojado de su alteridad queda degradado a la condición de espejo del uno” (2014, p. 12).

El contexto en el cual se trata esta idea es la sociedad de consumo, por esto se entiende que el amor es un objeto de uso, que al término de su función termina siendo desechado, apartado. Desde esta perspectiva hay una gran variedad de actos transgresores que atentan contra la intimidad, la dignidad y la libertad de las personas humanas. Lo que está en juego es que nos enfrentamos a quien es “diferente” a nosotros, ese Otro ser humano que es merecedor de respeto y de diálogo, por lo que queda claro que hay una crisis ética y moral, porque cuando se rompe cruelmente la barrera personal del Otro, inmediatamente se abre paso a la necesidad de reflexionar y de generar consciencia a partir de una experiencia ética.

Por último, Adela Cortina nos recuerda la importancia que tiene la ética para nuestras sociedades, teniendo como base la idea de que el ser ético se construye en relación con los otros, en una especie de red de interacciones que acontecen en las comunidades humanas, las sociedades y las culturas. Y para lograr esto es necesario el encuentro en un campo de interrelaciones que hacen posible la construcción del sujeto ético y que incluso nos propone las bases para la generación de una ética cívica. En este contexto, vale la pena destacar que solo en esa experiencia con el Otro es que nos podemos forjar éticamente, gracias a este que vive, siente, piensa y cuya esencia se entiende desde su alteridad.

Consideraciones finales

A medida que avanzamos en nuestro proyecto de investigación hemos podido vislumbrar algunas conclusiones preliminares que conllevan consideraciones e implicaciones de gran valor académico. A continuación, presentamos algunas de estas.

La primera consideración tiene que ver con el hecho de que este proyecto resulta ser un reto que asumimos de cara a reflexionar y proponer salidas a las grandes crisis que vivimos en las sociedades actuales, que se hacen manifiestas en los enormes índices de violencia, marginación, exclusión, discriminación y fanatismo. Todos estos fenómenos nos demuestran de manera contundente hasta dónde hemos traspasado los límites que nos llevan a un atropello a los derechos humanos, a una falta de respeto por la dignidad humana que nos ha condenado a las cadenas de la esclavitud, la injusticia social y la infelicidad.

En nuestro semillero estamos convencidos que la investigación es un recurso clave para aportar a la transformación de nuestras realidades sociales y culturales. Por eso, nos inspiramos para hacer esta propuesta como una posible solución que nos permita construir una sociedad mejor, donde se valore la vida humana en condiciones de respeto, tolerancia y compasión. Por supuesto, sabemos que para lograrlo es necesario salir de la ignorancia y sobre todo ganarle la partida a la violencia.

En nuestra investigación la ética se concibe como un saber fundamental para la construcción y reconstrucción del tejido social. Por lo tanto, es preciso que en las sociedades actuales se reconozca el valor y la importancia que tiene la formación y la educación ética de las personas humanas. Del mismo modo, reconocemos la necesidad de intervenir y transformar los modelos de educación para generar nuevas prácticas pedagógicas, con el fin de innovar escenarios en los cuales sea posible vivir éticamente, gracias a la práctica de los principios y valores que por tradición hemos heredado y que vale la pena seguir forjando en sociedad.

Conflicto de intereses

Los autores declaran la inexistencia de conflicto de interés con institución o asociación comercial de cualquier índole.

Referencias

Cortina, A. (2013). ¿Para qué sirve realmente la ética? Editorial Paidós.

Han, B. (2014). La agonía del Eros. Herder.

Levinas, E. (2002). Totalidad e infinito: Ensayo sobre la exterioridad. Sígueme S.A.

Sánchez Pachón, J. (2015). Adela Cortina: el reto de la ética cordial. Revista BROCAR. Cuadernos de Investigación Histórica, (39), 397-422. https://doi.org/10.18172/brocar.2901

Notas de autores

Jesús Darío Pérez Sierra

Filósofo, Universidad Católica Luis Amigó. Integrante semillero de Filosofía INSAN, programa de Filosofía, Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Contacto: jesus.perezsi@amigo.edu.co

Adriana Zapata Arcila

Estudiante de Filosofía. Integrante semillero de Filosofía INSAN, programa de Filosofía, Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Contacto: adriana.zapataar@amigo.edu.co

Mateo Vásquez Grajales

Estudiante de Filosofía. Integrante semillero de Filosofía INSAN, programa de Filosofía, Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Contacto: mateo.vasquezgr@amigo.edu.co

Andrés Eduardo Gómez Lopera

Estudiante de Filosofía. Integrante semillero de Filosofía INSAN, programa de Filosofía, Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Contacto: andres.gomezop@amigo.edu.co

Diana Lucía Madrigal Torres

Filósofa, Magíster en Filosofía. Docente coordinadora semillero de Filosofía INSAN, programa de Filosofía, Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Contacto: diana.madrigalto@amigo.edu.co. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5562-4318